{"id":1198,"date":"2013-01-19T08:25:03","date_gmt":"2013-01-19T08:25:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.benitoperezgaldos.es\/?p=1198"},"modified":"2013-01-19T08:25:03","modified_gmt":"2013-01-19T08:25:03","slug":"articulo-casas-de-galdos-en-madrid-ii-de-manuel-martinez-bargueno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/batallitas.es\/benito-perez-galdos\/articulo-casas-de-galdos-en-madrid-ii-de-manuel-martinez-bargueno\/","title":{"rendered":"[Art\u00edculo] Casas de Galdos en Madrid II, de Manuel Mart\u00ednez Bargue\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p>La tercera vivienda de Gald\u00f3s en Madrid no fue ya una modesta pensi\u00f3n sino una casa burguesa enclavada en el flamante y lujoso barrio de Salamanca, adonde por esta \u00e9poca se trasladaban aquellas familias de la aristocracia y de la pujante burgues\u00eda deseosas de disfrutar en sus moradas familiares de las comodidades modernas. A diferencia de los anteriores alojamientos propios de estudiante, el joven escritor se vio rodeado en su nueva vivienda, de numerosa familia: la viuda de su hermano mayor Domingo muerto repentinamente, la cubana Magdalena Hurtado, llamada en el argot familiar \u201cla madrina\u201d, vino a Madrid desde la casa familiar de Las Palmas, y se trajo con ella a sus cu\u00f1adas, Mar\u00eda del Carmen y sus cuatro hijos, de nombres Ambrosio, Jos\u00e9, Magdalena y Jos\u00e9 Hermenegildo y Concha, la hermana soltera, a las que se unir\u00eda Benito, tambi\u00e9n soltero.<\/p>\n<p>Por elecci\u00f3n, seguramente, de Gald\u00f3s eligieron un tercer piso de una casa en la acera de los pares de la calle de Serrano, entre las calles Jorge Juan y Villanueva. a la que se mudaron a mediados de 1870. Era una casona amplia, pero ya algo antigua, una de las primeras construidas por el marqu\u00e9s de Salamanca casi un cuarto de siglo antes. Esta casa ya no existe y en su lugar se levanta hoy una espl\u00e9ndida \u201ccasa monta\u00f1esa\u201d que ostenta el n\u00famero 22, construida en 1922 por el arquitecto Cayo Red\u00f3n Tapiz (<em>v\u00e9ase nota nueva 1<\/em>) cuya obra m\u00e1s famosa en Madrid es la Casa Palacio de Ricardo Angustias en la Plaza de Ramales, construido m\u00e1s o menos por las mismas fechas.<\/p>\n<p>Escribe Ortiz Armengol, a prop\u00f3sito de esta vivienda, que \u201c<em>desde sus balcones podr\u00edan verse las obras de construcci\u00f3n de la Biblioteca Nacional y del Museo Arqueol\u00f3gico, iniciadas en 1866 y que no concluir\u00e1n hasta 1892<\/em>\u201d. Muy cerca tambi\u00e9n se hallaba la antigua Plaza de Toros de la calle de Alcal\u00e1.<\/p>\n<p>El nuevo ambiente familiar, con hermanas, cu\u00f1ada y sobriner\u00eda ser\u00eda grato a Gald\u00f3s, pues a la par que le solucionaba los problemas materiales, le proporcionaba los v\u00ednculos afectivos propios de un hogar burgu\u00e9s. Ello le permit\u00eda disponer de la tranquilidad necesaria para dedicarse por completo a proyectos period\u00edsticos y literarios de mayor empe\u00f1o como la direcci\u00f3n del diario gubernamental \u201c<em>El Debate<\/em>\u201d (1) o la publicaci\u00f3n exitosa de su novela \u201c<em>La Fontana de oro<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Por delante de su nueva casa pasaba el reci\u00e9n puesto en servicio tranv\u00eda de mulas (2) que le acercaba a Sol, a Mayor, a los Consejos, al Palacio Real y que tras pasar por el nuevo barrio de Arguelles finalizaba su trayecto en el barrio de Pozas.<\/p>\n<p>Que Gald\u00f3s hac\u00eda uso de este medio de transporte no cabe ninguna duda, pues lo describe de forma detallada en una novelita corta \u201cLa novela en el tranv\u00eda\u201d escrita en 1871, novela \u201cpsicol\u00f3gica\u201d entre la realidad y el sue\u00f1o, en el que, con el pretexto de completar un relato oral inacabado sobre un supuesto crimen, el viajero escudri\u00f1a el aspecto y caracteres \u201cfrenol\u00f3gicos\u201d de sus compa\u00f1eros de viaje.<\/p>\n<blockquote><p>\u201c<em>entre las cosas fastidiosas<\/em> -escribe- <em>ninguna aventaja al que consiste en estar una docena de personas mir\u00e1ndose las caras son decirse palabra y cont\u00e1ndose, rec\u00edprocamente sus arrugas, sus lunares y este o el otro accidente observado en el rostro o en la ropa<\/em>\u201d.<\/p><\/blockquote>\n<p>Aguda observaci\u00f3n cuya multiplicaci\u00f3n personal permiten hoy los modernos medios de transporte urbanos, aunque la observaci\u00f3n de los dem\u00e1s, no nos resulte \u201cfastidiosa\u201d, sino, a ratos y a veces, entretenida.<\/p>\n<p>En esta \u00e9poca es m\u00e1s que probable que Gald\u00f3s hiciera uso del tranv\u00eda de mulas para dirigirse a la redacci\u00f3n del peri\u00f3dico \u201c<em>El Debate<\/em>\u201d del que fuera director entre enero y octubre de 1871 y que ten\u00eda su sede en el entonces n\u00famero 15 de la calle de Fomento, en una casilla de dos plantas construida en el siglo XVIII. En la planta baja estaba la imprenta y en la superior -que en su d\u00eda fue vivienda habitada por Nicol\u00e1s Fernandez de Morat\u00edn y familia- se ubicaba la redacci\u00f3n y administraci\u00f3n del diario. Es probable que en este lugar pudiera escribir parte de su novela \u201c<em>El audaz<\/em>\u201d e incluso algunas p\u00e1ginas de su <em>Trafalgar<\/em>. Esta casa fue derribada en 1989 y en el edificio construido posteriormente que lleva el n\u00famero 17, el Ayuntamiento de Madrid coloc\u00f3 en 1991 una placa conmemorativa con esta dedicatoria: \u00ab<em>En este lugar se alzaba hasta 1989 la vieja casa donde Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s dirigi\u00f3 el diario<\/em> \u201cEl Debate\u201d <em>por los a\u00f1os 1871-1873. Ayuntamiento de Madrid 1971<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Durante los a\u00f1os siguientes, a partir del verano de 1872, primero de los que pasar\u00e1 en Santander, donde conocer\u00e1 a quien ser\u00e1 de por vida su amigo entra\u00f1able, el escritor Jose Mar\u00eda de Pereda, fracasada en Espa\u00f1a la monarqu\u00eda saboyana y proclamada la convulsa Rep\u00fablica, Gald\u00f3s se enfrascar\u00e1 en la redacci\u00f3n de los <em>Episodios Nacionales<\/em> -t\u00edtulo sugerido por su amigo y patr\u00f3n Albareda-, aprovechando el sosiego y el respeto del que le prove\u00eda con creces el clan femenino instalado en su casa familiar de Serrano, 8. Seg\u00fan su bi\u00f3grafo Ortiz Armengol el escritor se convertir\u00e1 durante estos a\u00f1os en un f\u00e1brica de cuartillas, recompensado por la feliz acogida que el p\u00fablico presta sus ediciones.<\/p>\n<p>La familia Gald\u00f3s vivir\u00e1 en la calle de Serrano hasta finales de 1876 cuando se traslada a un nuevo domicilio, no muy alejado del anterior, en la plaza de Col\u00f3n n\u00famero 2. Por entonces Gald\u00f3s es ya un escritor famoso que ha comenzado a publicar los primeros t\u00edtulos de la segunda serie de los Episodios Nacionales simult\u00e1neamente a la aparici\u00f3n de otras novelas de tesis, como <em>Do\u00f1a Perfecta, Gloria, Marianela<\/em> y <em>La familia de Le\u00f3n Roch<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las casas donde habit\u00f3 Gald\u00f3s son las que se ven a la derecha de la estatua de Col\u00f3n<\/p>\n<p>Gald\u00f3s y familia ocuparan un piso, el tercero, en una de las dos casas construidas por el arquitecto Lorenzo \u00c1lvarez Capra (1848-1901), arquitecto neomud\u00e9jar autor del proyecto y construcci\u00f3n de la plaza de toros de Goya y de la iglesia de la Paloma en Madrid, entre otras obras. La casa hac\u00eda esquina con el Paseo de la Fuente Castellana y la Ronda de Santa B\u00e1rbara (actual calle de G\u00e9nova) y fue derribada en los a\u00f1os 70.<\/p>\n<p>La nueva vivienda representar\u00e1 una notable mejora con respecto a la precedente debido a su luminosidad, su ancha escalera (en aquella \u00e9poca no hab\u00eda ascensor) y sobre todo por sus vistas a la oval plaza de Col\u00f3n donde entonces se estaba construyendo la gran mole del Palacio de Bibliotecas y Museos Nacionales. Su interior nos es conocido por una fotograf\u00eda de Laurent que, presumiblemente, se encuentre en el Museo Municipal (Archivo Ruiz Vernacci) y sobre todo por la personal y precisa representaci\u00f3n que del mismo hace su amiga la Condesa de Pardo Baz\u00e1n en el art\u00edculo \u201c<em>El estudio de Gald\u00f3s en Madrid<\/em>\u201d, resultado de una visita a su piso de la Plaza de Col\u00f3n, publicado en el n\u00famero 8 de la \u201c<em>Cr\u00f3nica Literaria<\/em>\u201d de su revista \u201c<em>Nuevo Teatro Cr\u00edtico<\/em>\u201d, a\u00f1o I, n\u00fam. 8, agosto de 1891. Su transcripci\u00f3n, casi \u00edntegra, merece la pena pues nos sit\u00faa en la atm\u00f3sfera de estudio, trabajo y descanso -el nido- que cobija al \u201cDickens espa\u00f1ol\u201d.<\/p>\n<blockquote><p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cOcupa Gald\u00f3s con su familia un piso llamado tercero, y efectivamente cuarto, en la plaza de Col\u00f3n, lugar muy urbano, ventilado y alegre, con sombra de \u00e1rboles y claros horizontes. En verano, al apearse ante la puerta de casa, se experimenta una sensaci\u00f3n de frescura y de elegante reposo. La escalera, bonita y c\u00f3moda, recibe luz de ventaniles con cristaler\u00eda de colores gayos, que lanzan sobre la limpia madera del descansillo una viva lluvia de reflejos amatista, verdes y carmes\u00edes. Cuando se abre la puerta del piso de Gald\u00f3s, vese un pasillo desahogado, que habitan, sobre barras de metal dos periquitos graves y meditabundos, y un loro descarado y procaz, el cual repite con bufonesco redoble de erres: \u201c\u00a1Que rrrico!\u201d<\/p>\n<p>Dejemos al pajarraco charlotear, y entremos en las dos piezas que, unidas, componen el estudio. La mayor tendr\u00e1 de largo unos seis metros, tres y medio probablemente la chica; el techo es bajo. Dentro de tan modestas proporciones, no carece de cierta importancia el departamento constituido por el saloncito y gabinete, gracias a la inteligente coqueter\u00eda que presidi\u00f3 la decoraci\u00f3n de las paredes y colocaci\u00f3n de muebles y cachivaches, y a notarse en todos ellos la personalidad del due\u00f1o, y no la ideaci\u00f3n, siempre amanerada, del tapicero decorador. No hay lujo, pero si gracia, inter\u00e9s, distinci\u00f3n; se comprende que all\u00ed esta el nido, la residencia amada del trabajador sedentario y solitario.<\/p>\n<p>No hay puerta que divida las dos piezas: y el marco, privado de hojas, lo viste suntuosa guarnici\u00f3n de terciopelo, imitaci\u00f3n de bordado antiguo, de tonos rojos e intensos, color que predomina en el resto de las colgaduras. Sobre el dintel, una franja haciendo cabecera, con remates de pasamaner\u00eda, y en ella, a ambos lados, el cl\u00e1sico letrero Tanto Monta, mientras bajo un escudo en que campea el le\u00f3n nacional, corre la divisa que adorna la portada de los libros de Gald\u00f3s: Ars-Natura-Veritas.<\/p>\n<p>El techo del saloncito es blanco con cenefa roja, y en el centro se abre como flor de disforme y pintarrajeada corola bermeja, turqu\u00ed y esmeralda, una sombrilla japonesa. La mesa escritorio es de las que sostiene una cruz de hierro y descansan patas salom\u00f3nicas. El sill\u00f3n-que revela bien la asiduidad del escritor incansable-es de forma romana, y est\u00e1 destrozado, usad\u00edsimo, pidiendo a gritos que lo vistan de nuevo. Sobre la mesa, un lozano palmito, pocos libros, y un haz de pruebas del tercer tomo de \u00c1ngel Guerra, pruebas corregidas, vueltas a corregir, cruzadas, listadas, franjeadas, con dibujos de barquitos o de flores, dibujos ingenuos, como los que traza la mano del colegial que se distrae un punto de la fatigosa lecci\u00f3n. A los pies de la maltratada poltrona, una manta de Lucena para envolver las rodillas:- Gald\u00f3s es muy friolero, a fuer de africano.- A la izquierda de la puerta de entrada, un estante cargado de libros, y en cuya repisa se confunden cacharros tra\u00eddos de los viajes, porcelanas y lozas de Stratford-on-Avon y Delft, con fotografiaras que son recuerdo de amistad. A la derecha de la puerta, otro mueble, de original forma y g\u00f3tico estilo: un casillero, mezcla de archivo y librer\u00eda, que corona bonito florero de Sajonia. Por las paredes hormiguean dibujos originales de Sala, M\u00e9lida, Pellicer, Lizcano y Apeles Mestres: son los que enriquecen la hermosa edici\u00f3n ilustrada de los Episodios Nacionales.<\/p>\n<p>Platos art\u00edsticos de Caldas da Rainha, y cuadros modernos, firmados por Sala, Fenolleras, Beruete y Lhardy, alegran con notitas de vivo colorido y reflejos de esmalte el fondo de la habitaci\u00f3n, que inundan de claridad dos balcones. Detr\u00e1s del sill\u00f3n, viste la pared rico pedazo de tela antigua, de armonioso fondo verde con dibujos y realces de oro viejo fileteados con cordoncillo; y mas arriba, descansando en un cuadro de felpa roja, domina el conjunto el gran plato de hierro forjado, esmaltado, repujado y niquelado con que obsequiaron al novelistas sus paisanos, los canarios residentes en Madrid. Quien se asome a los balcones que alumbren la estancia, ver\u00e1 que no caen a la Plaza de Col\u00f3n, sino que registran detalladamente las caballerizas del nuevo palacio que construye la duquesa \u00c1ngela de Medinaceli.<\/p>\n<p>No hay muchos libros en el despacho, sino los justos, los que bastan a un observador tan prendado de la vida callejera como Gald\u00f3s: obras cl\u00e1sicas en su mayor parte, bien encuadernadas, con se\u00f1ales de haber sido hojeadas y aun rele\u00eddas, pero formadas correctamente, y abandonadas casi siempre por una enciclopedia que se llama la sociedad. Delante de los libros, como para relegarlos a segundo t\u00e9rmino, fotograf\u00edas, no de amigos, sino de chiquillos de amigos; una colecci\u00f3n de rapaces de tres a doce, entre los cuales descuella (por el tama\u00f1o, digo) el mas apasionado admirador y lector asiduo y constante de Gald\u00f3s: mi hijo Jaime. Nadie ignora que Gald\u00f3s es aficionad\u00edsimo a la gente menuda; que ha sorprendido la ingenua gestaci\u00f3n del pensamiento en los ni\u00f1os, y ha creado una galer\u00eda de encantadoras figuras, como el peque\u00f1o Miau y el doctor Centeno, que son lo m\u00e1s encantador que su pluma produjo. Los retratos demuestran que el Dickens espa\u00f1ol quiere que vengan a \u00e9l los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Si en el despacho o estudio propiamente dicho todo delata la batalla con las cuartillas, en el gabinetito contiguo, que confina con el dormitorio y abre sobre \u00e9l una puerta de escape, todo indica los momentos de descanso y vago ensue\u00f1o que se imponen como intervalos de la labor del condenado oficio, seg\u00fan Gald\u00f3s suele decir entre broma y veras.<\/p>\n<p>Amplio div\u00e1n convida a la perezosa siesta, \u00f3 a la lectura, no menos desmayada y regalona, de alg\u00fan dulce librejo familiar, de esos que gustan siempre, y ya, por conocidos, no nos despabilan lo bastante para evitar que al cuarto de hora se entornen los p\u00e1rpados. El piano, discretamente recatado en una esquina, promete otro g\u00e9nero de sedaci\u00f3n intelectual, el opio suave de unas cuantas p\u00e1ginas de Beethoven, interpretadas sin pretensiones de brillantez (\u00a1Dios nos libre!). La luz de la ventana la intercepta y filtra un trasparente raro, especie de cortina rumorosa, formada por cinturas o taparrabos de moros de Jol\u00f3; unos como toneletes de flecos de paja ligera. Armas tambi\u00e9n joloanas adornan las paredes, y a la derecha de la puerta, un estantillo contiene la colecci\u00f3n min\u00fascula de Walter Scott, que regalaron a Gald\u00f3s sus admiradores en la memorable fecha del gran banquete que demostr\u00f3 la popularidad del autor del Amigo Manso.<\/p>\n<p>No encierra otras riquezas ni otras preciosidades el estudio de Gald\u00f3s. Salvo un retazo de tela, no ver\u00e9is all\u00ed el menor detalle que trascienda a prender\u00eda. Muchas veces o\u00ed de boca del maestro que no le seducen los trastos apolillados y los santos viejos sumidos en un mar de asfalto y tierra de Siena; que prefiere cualquier bocetito moderno&#8230;\u201d<\/p>\n<p>Tal cual se encuentra el estudio de nuestro gran novelista, deja adivinar bien las condiciones de su car\u00e1cter y de su ingenio. Cultura sin pedanter\u00eda, mas bien con empe\u00f1o de parecer sencilla, burguesa y llana; amor entra\u00f1able a la vida real, con un lugar retirado en que se cobijan, sin alardear ni meter bulla, el ensue\u00f1o y la poes\u00eda; la decoraci\u00f3n y el mobiliario, no como art\u00edculo de lujo, sino como elemento de honesto regalo interior, de pac\u00edfica ventura familiar; lectura ligera, nutritiva y sana, paladeada a sus horas, no indigestada nunca; y sobre todo, recio trabajo, copiosa producci\u00f3n, asiduidad regularizada, inspiraci\u00f3n sujeta la voluntad, por decirlo as\u00ed\u201d.<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div><strong>NOTAS <\/strong><\/div>\n<div><em>Nota nueva 1.<\/em> Seg\u00fan me advierte un amable comunicante, Eric  Sjbohr, el edificio en cuesti\u00f3n es anterior a 1922, fecha en que fue  reformado por el arquitecto Cayo Red\u00f3n Tapiz, quien a\u00f1adi\u00f3 dos plantas  mas al inmueble. El arquitecto Red\u00f3n falleci\u00f3 poco despu\u00e9s, el 20 de  agosto de 1923<em>.<\/em><\/div>\n<div><em><br \/>\n<\/em><\/div>\n<div><a name=\"sdfootnote1sym\" href=\"http:\/\/www.blogger.com\/post-create.g?blogID=2016535215336034219#sdfootnote1anc\">(1<\/a>) El  diario \u201cEl Debate\u201d fue fundado por D. Jos\u00e9 Luis Albareda y Sezde  (1825-1897), \u201chombre sugestivo y mundano, dotado de extraordinaria  sagacidad pol\u00edtica,\u201d afiliado al partido liberal, quien ser\u00eda dos veces  ministro, de Fomento en 1881 y de Gobernaci\u00f3n en 1887, a la vez que  distinguido publicista y fundador en 1888 de la Revista de Espa\u00f1a de la  que Gald\u00f3s seria director entre febrero y noviembre de 1873. Gald\u00f3s nos  dej\u00f3 una excelente pintura del personaje, incluso de sus h\u00e1bitos  higi\u00e9nicos y modales hiperb\u00f3licos de caballero andaluz en el Episodio  Nacional Amadeo I donde refiere la entrada en el peri\u00f3dico El Debate al  que califica de \u201cmodernista\u201d y \u201cde buen tono\u201d de su contrafigura, el  doble-mitad, de nombre Tito, \u201chombre chiquit\u00edn de cuerpo, grande de  esp\u00edritu y dotado de amplia percepci\u00f3n para ver y apreciar las cosas del  mundo\u201d. Tito Liviano \u201cel miniatura\u201d ingresa como redactor, escritor  para todo, teatro vida social y pol\u00edtica, llevado de la mano de un  paisano canario compa\u00f1ero de pensi\u00f3n (figuradamente el propio escritor).<\/div>\n<div><\/div>\n<div><a name=\"sdfootnote2sym\" href=\"http:\/\/www.blogger.com\/post-create.g?blogID=2016535215336034219#sdfootnote2anc\">(2)<\/a> Leo en Internet que la iniciativa de los tranv\u00edas de mulas en Madrid,  inaugurada en mayo de 1871, con gran solemnidad, se debe a los  concesionarios de los tranv\u00edas de La Habana, Daniel O\u00b4Ryan y Jos\u00e9  Domingo Trigo. El conde de Romanones (<em>Amadeo de Saboya. El rey ef\u00edmero<\/em>)  cuenta, sin embargo, que la empresa corri\u00f3 a cargo de la sociedad  Inglesa de Asherrs Morris and C.\u00ba y que las gentes estuvieron dudando  durante alg\u00fan tiempo si deb\u00eda decirse \u201cel tranv\u00eda\u201d o \u201cla tranv\u00eda,\u201d como  proclamaba el presidente del Congreso y acad\u00e9mico Salustiano Ol\u00f3zaga.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La tercera vivienda de Gald\u00f3s en Madrid no fue ya una modesta pensi\u00f3n sino una casa burguesa enclavada en el&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-1198","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-benito-perez-galdos"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v24.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>[Art\u00edculo] Casas de Galdos en Madrid II, de Manuel Mart\u00ednez Bargue\u00f1o - 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