{"id":3573,"date":"2016-10-09T01:25:00","date_gmt":"2016-10-08T23:25:00","guid":{"rendered":"http:\/\/ferna.eu\/?p=3573"},"modified":"2016-10-09T01:25:00","modified_gmt":"2016-10-08T23:25:00","slug":"articulos-periodisticos-de-benito-perez-galdos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/batallitas.es\/benito-perez-galdos\/articulos-periodisticos-de-benito-perez-galdos\/","title":{"rendered":"Art\u00edculos period\u00edsticos de Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s"},"content":{"rendered":"\n<h1 class=\"wp-block-heading\">EJECUCIONES<\/h1>\n\n\n\n<p><strong>E<\/strong>sta semana ha sido fecunda en acontecimientos f\u00fanebres. Cuatro desgraciados criminales han sido ajusticiados en Colmenar Viejo y en Alc\u00e1zar de San Juan, presentando a estos pueblos el espect\u00e1culo de la \u00faltima pena en toda su repugnancia. Adem\u00e1s, el Destino ha proporcionado a la justicia humana un nuevo triunfo en la prisi\u00f3n del soldado Esteban Navarro, autor del doble crimen perpetrado en el Campo del Moro. Ya este infeliz, puesto en manos de los tribunales, prev\u00e9 el triste desenlace del drama que tambi\u00e9n desempe\u00f1\u00f3, y su nombre es continuamente tra\u00eddo y llevado por la impertinente chismograf\u00eda de los peri\u00f3dicos noticieros, que no cesan de comentar su vida, revisti\u00e9ndole de cierto car\u00e1cter novelesco, haci\u00e9ndole interesante con la relaci\u00f3n de algunos episodios de su vida, de sus palabras y de las pinturas m\u00e1s o menos aleg\u00f3ricas con que adorna las paredes de su calabozo.<\/p>\n\n\n\n<p>Apartemos todo lo posible la imaginaci\u00f3n de este desgraciado, de la muerte que le espera y de los cuadros patibularios que traza la brocha churrigueresca de La Correspondencia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">EL GENERAL PRIM<\/h2>\n\n\n\n<p><strong>L<\/strong>a curiosidad p\u00fablica contin\u00faa huroneando en busca de cierto simp\u00e1tico general, que tan pronto est\u00e1 en Bayona como en Suiza, tan pronto se pasea por las orillas del sombr\u00edo Rhin como del alegre Arno. Ya que los hurones oficiales no pueden esgrimir tras \u00e9l su bast\u00f3n, se despacha en su busca al tel\u00e9grafo, intruso correveidile que est\u00e1 al servicio de la suspicacia ministerial [1]. Los que tanto desean verle, cont\u00e9ntense con admirar su retrato en la batalla de los castillejos, pintada por Sanz y expuesta desde hace algunos d\u00edas en la escalera de la Academia de Bellas Artes.<\/p>\n\n\n\n<p>Este cuadro es inferior al de los n\u00e1ufragos de Trafalgar, que tanta aceptaci\u00f3n tuvo en la Exposici\u00f3n del 62, y aun al de Hern\u00e1n Cort\u00e9s, que pint\u00f3 hace un a\u00f1o. La figura de Prim es regular; el caballo ser\u00eda bueno si su vientre no se pareciera un poco al que monta en la Plaza el se\u00f1or rey Don Felipe&nbsp;II. Al lado de algunos voluntarios bien tocados se encuentra un grupo de moros, de los cuales uno tiene una posici\u00f3n incomprensible y un aspecto vulgar. El coronel que sigue a caballo la marcha heroica del general no expresa nada: m\u00e1s bien parece pasar revista pac\u00edficamente en su batall\u00f3n que encontrarse en la m\u00e1s dif\u00edcil peripecia de una gran batalla. En cambio, el moro que aparece en segundo t\u00e9rmino, evitando con la cabeza oculta entre las manos el golpe de un voluntario, es admirable; en la peque\u00f1a parte que se ve de su cuerpo ha sabido el artista expresar el movimiento instintivo de la defensa.<\/p>\n\n\n\n<p>En el resto del cuadro hay rasgos buenos, aunque escasos; la perspectiva lineal es buena, pero la atm\u00f3sfera deja mucho que desear. S\u00f3lo el fondo est\u00e1 bien entendido: se ve en \u00e9l esa niebla de los fogonazos, esa confusi\u00f3n de cabezas col\u00e9ricas, l\u00edvidas, que aparecen vaporosas sobre el humo, como los demonios de un Sabbat, ese movimiento a que V\u00edctor Hugo llama el quid oscurum de las batallas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">ESTADO DE MADRID<\/h2>\n\n\n\n<p><strong>L<\/strong>a Corte ha partido para La Granja. Si estuvi\u00e9ramos en el siglo&nbsp;XVII, Madrid estar\u00eda a estas horas como jaula sin p\u00e1jaros. Trasladada a los sitios reales la alta sociedad, la capital quedar\u00eda reducida a un inmenso villorrio, donde habitar\u00eda solamente la gente de poco m\u00e1s o menos; ser\u00eda Madrid como era en los veranos de hace dos siglos: una inmensa sart\u00e9n donde el comerciante, el soldado, el aguador, el esbirro, pasaban los d\u00edas calurosos, mientras el noble, el general, el pol\u00edtico, el artista, el poeta, segu\u00edan los pasos de las reales comitivas camino del Escorial o de Aranjuez.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero como estamos en el siglo&nbsp;XIX, aunque muchos, cuyo nombre callo, viven o quieren vivir en aquellos felic\u00edsimos tiempos, sucede que la Corte se marcha y Madrid se queda lo mismo que estaba, con su buena sociedad, sus artistas, sus literatos, su insaciable sed de espect\u00e1culos, su desordenado apetito de diversiones y su inalterable chismograf\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto consiste en que en torno de la Corte, propiamente dicha, se han levantado poco a poco otras cortes y otros tronos; junto a las rancias y apergaminadas aristocracias se han levantado otras aristocracias, si la nobleza de la sangre sigue a la Corte, la nobleza del dinero permanece en Madrid; las lujosas tiendas contin\u00faan abiertas, ofreciendo al p\u00fablico sus variados admin\u00edculos; el lujo y la moda, que no abdican ni son destronados jam\u00e1s, reciben diariamente sus cortesanos, oyen continuamente la adulaci\u00f3n de sus palaciegos en esa halag\u00fce\u00f1a armon\u00eda que forma el oro cuando pasa del bolsillo del consumidor al caj\u00f3n del comerciante. En tanto, la aristocracia del agio esp\u00eda en las antesalas de la Bolsa una sonrisa del rey Mercurio, que vale m\u00e1s que la sonrisa de un Felipe&nbsp;IV; un alza oportuna, que vale m\u00e1s que un empleo de oidor en Indias o ser nombrado capit\u00e1n de los ej\u00e9rcitos de Flandes.<\/p>\n\n\n\n<p>Si la aristocracia de la sangre sigue a la Corte en sus expediciones veraniegas, la aristocracia del arte permanece en Madrid. Los disc\u00edpulos de Vel\u00e1zquez no se cargan el pesado caballete y la caja de colores para situarla en un pasillo del palacio de Aranjuez, con objeto de estereotipar la trompa nariz de Olivares o la t\u00edsica fisonom\u00eda de Carlos&nbsp;II. Los pintores de hoy, aunque inferiores a los de ayer, permanecen en la capital, dedicados a fomentar un glorioso renacimiento a producir obras que igualen o aventajen a las de los extranjeros.<\/p>\n\n\n\n<p>Si la aristocracia de la nobleza sigue, arrimada a las cosas reales, el camino de La Granja, la aristocracia de las letras no fabrica all\u00e1 en los palacios de verano improvisados teatros para representar autos sacramentales e ingeniosas comedias de capa y espada. Dedicada al estudio, emprende una gran lucha con lo antiguo para crear la escuela, reflejo de nuestro siglo, y dar esplendor a la literatura moderna.<\/p>\n\n\n\n<p>Si la aristocracia de la pol\u00edtica, los ministros, siguen a los reyes, la aristocracia de la opini\u00f3n, la Prensa, queda en Madrid, para juzgar sus actos, para ostentar la terrible lucha con lo convencional y lo reaccionario.<\/p>\n\n\n\n<p>Si una Corte se va, otras se quedan; deidades que el tiempo ha coronado, tienen sus tronos, sus altares, su sacerdote y su pueblo en la capital de Espa\u00f1a, y estas deidades no emigran nunca. Consol\u00e9monos de la partida de la Corte, porque ahora aquello de Madrid se queda sin gente.<\/p>\n\n\n\n<p>No importa que un noble encopetado haga, por costumbre, por moda o por hacer algo, un viaje a Par\u00eds, a Baden o a Suiza. Madrid es muy grande para que se note esta falta, aunque el personaje sea tan importante, de tanto peso en el \u00e1nimo del p\u00fablico, que su salida restablezca el alterado equilibrio, como sucede con Gonz\u00e1lez Bravo [2]&nbsp;que hace tanto tiempo pesaba sobre esta pobre gente como un mal recuerdo, como un terrible remordimiento; que estorbaba como un enorme fardo cuando ocupa in\u00fatilmente el espacio y entorpece la marcha.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda la sinfon\u00eda discordante con que fue saludado el domingo \u00faltimo en la Plaza de Toros le decidi\u00f3 a tomar m\u00e1s que de prisa el camino de Par\u00eds, espantado de que los desenvueltos madrile\u00f1os hicieran tan pronto le\u00f1a de un pobre \u00e1rbol ca\u00eddo.<\/p>\n\n\n\n<p>A prop\u00f3sito de Par\u00eds: \u00bfqu\u00e9 acontecimiento tan terriblemente gracioso ha ocurrido en aquella capital, llamando la atenci\u00f3n todos los parisienses, dando que hablar a los peri\u00f3dicos sat\u00edricos, que no hacen m\u00e1s que traer y llevar el nombre de un personaje espa\u00f1ol, h\u00e9roe de tan tr\u00e1gico sainete [3]? Echemos un velo sobre ese incidente, porque la Historia, como dice Lamartine, tiene su pudor.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">FUROR NEOCAT\u00d3LICO<\/h1>\n\n\n\n<p><strong>E<\/strong>l Pensamiento, La Regeneraci\u00f3n y La Esperanza no han cesado de publicar sendos cat\u00e1logos de firmas, inmensos \u00e1lbumes de piedad revolucionaria, donde los inocentes borregos han estampado con fren\u00e9tica unci\u00f3n sus nombres, con objeto de protestar contra el reconocimiento del llamado reino de Italia [4]; los obispos han disparado el ca\u00f1\u00f3n rayado de sus exposiciones, con el fin de hacer vacilar ciertos prop\u00f3sitos, de inocular la duda en ciertos esp\u00edritus. Todos han conspirado contra un prop\u00f3sito nacional; han puesto en pr\u00e1ctica todos los medios de m\u00edstica amonestaci\u00f3n y de amenaza violenta; pero, al fin, sus voces discordantes, sus protestas col\u00e9ricas no han sido escuchadas; est\u00e1n condenadas a morir de rabia, arrastr\u00e1ndose en el polvo delet\u00e9reo de las sacrist\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>In\u00fatil es decir que ha sido recibida con cierta satisfacci\u00f3n la noticia de este peque\u00f1o golpe dado a una insolencia que por tanto tiempo se ha ense\u00f1oreado en la pol\u00edtica y en la ense\u00f1anza.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">PARTES TELEGR\u00c1FICOS DE LA GRANJA<\/h1>\n\n\n\n<p><strong>A<\/strong>nteayer se esperaban con ansiedad los partes telegr\u00e1ficos de la Granja; al fin los diarios noticieros publicaron por la noche el acuerdo de la Corona con el Gabinete y la destituci\u00f3n del Arzobispo de Burgos, que deja de ser el ayo del Pr\u00edncipe de Asturias.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso es lo que ocupa todos los \u00e1nimos; todas las conversaciones versan sobre este punto. Se habla tambi\u00e9n de la partida de la Corte a Zarauz y de proyectos de entrevista con el Emperador de los franceses.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">PARTIDA DE LA CORTE A ZARAUZ<\/h1>\n\n\n\n<p><strong>A<\/strong>l fin la Corte ha salido para Zarauz.<\/p>\n\n\n\n<p>El moment\u00e1neo prestigio de La Granja ha desaparecido. Ces\u00f3 la animaci\u00f3n que all\u00ed reinaba, y las cuadrillas aristocr\u00e1ticas que circulaban alegremente por los jardines han remontado el vuelo a otras regiones. El encantador Sitio, el Ed\u00e9n del sibaritismo, ha quedado sumergido en una profunda tristeza, a pesar de sus jardines, de sus laberintos, de sus cascadas y de sus obeliscos. El viento murmura tristemente en las enramadas, lo mismo que antes murmuraban las galer\u00edas las lenguas cortesanas. El ruise\u00f1or, pajarraco que han divinizado los poetas, alima\u00f1a charlatana y cultiparlante, se entretiene en cantar a las plantas sus inocentes amor\u00edos, ahora que no viene a turbar el silencio de las noches el rumor de las aventuras de los dandies.<\/p>\n\n\n\n<p>El perfume de las flores ha sustituido el olor mef\u00edtico que esparc\u00edan las neas vestiduras por aquellos amenos lugares. La Naturaleza ha recobrado el cetro, imperando all\u00ed en todo su m\u00e1gico esplendor; las aguas corren con espontaneidad sobre los recipientes de m\u00e1rmol, sin la dura obligaci\u00f3n de corretear por los aires en forma de l\u00edquida pirotecnia; el melanc\u00f3lico silencio, que es el principal encanto de los teatros, donde las plumas buc\u00f3licas desarrollan sus pastoriles peripecias; el silencio elocuente, que habla al o\u00eddo del mis\u00e1ntropo su misterioso lenguaje, es el soberano absoluto de aquellos lugares, donde el bullicio de las camarillas no ha dejado eco.<\/p>\n\n\n\n<p>La pompa, el brillo, la algazara, la actividad oficiosa de los gabinetes y de las antesalas; el artificial perfume de los tocadores, la prosa de etiqueta, que han salido de all\u00ed; la tranquilidad del campo, la encantadora monoton\u00eda de la \u00e9gloga, la inmovilidad de las horas felices, el perfume de las flores, la poes\u00eda de la dicha campestre y de la paz del alma, han permanecido adornando el techo de rosas de la reina Naturaleza, que tiene tambi\u00e9n su corte, sus cortesanos y su adulaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, tended la vista por la l\u00ednea del Norte. Todo es alegr\u00eda y felicitaciones oficiales. El ferrocarril, el lujo predilecto de la civilizaci\u00f3n moderna, atraviesa bosque y llanura con rapidez inusitada; las estaciones, adornadas con banderas y arcos de flores, le reciben en triunfo; un gent\u00edo compuesto de curiosos se precipita ante su carrera fren\u00e9tica para contemplar el fasto palaciego; el tel\u00e9grafo, Mercurio de estos tiempos, correveidile noticiero de los apuros oficiales, vuela anunciando a los pueblos la llegada de los reyes; todas las gentes del tr\u00e1nsito se ponen en movimiento impulsadas por la novedad del suceso; conf\u00fandese el silbido de las locomotoras con el clamor de las turbas; una Corte, un mundo oficial son arrastrados por los vagones de un tren; este pandem\u00f3nium de f\u00f3rmulas, de sonrisas de protecci\u00f3n, de cortes\u00edas y de etiquetas, se trasplanta, mediante la actividad prodigiosa del vapor, a las orillas del mar Cant\u00e1brico, que en esta calurosa estaci\u00f3n ha sido escogido, entre los otros mares igualmente dignos, para refrescar tanto cerebro enardecido.<\/p>\n\n\n\n<p>Los neos est\u00e1n empe\u00f1ados en dar una interpretaci\u00f3n torcida a este viaje y en desmentir las noticias de demostraciones entusiastas con que viene saturada en estas noches la feliz Correspondencia de Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Al fin es cosa hecha lo del reconocimiento, a pesar de que las firmas femeninas van siempre en aumento, y de las colectas con que se ha engrosado el cepillo de El pensamiento Espa\u00f1ol, recaudador afortunado de los dineros del Padre Santo [5].<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">\u00abEL ABOLICIONISTA\u00bb<\/h1>\n\n\n\n<p><strong>U<\/strong>n nuevo peri\u00f3dico,&nbsp;El Abolicionista, se ha lanzado a la arena p\u00fablica. Su misi\u00f3n es grande. El mayor de los cr\u00edmenes de la sociedad moderna tendr\u00e1 en esta publicaci\u00f3n un continuo fiscal; los infelices negros que en las Antillas espa\u00f1olas vegetaban encadenados a la tierra, verdaderas m\u00e1quinas al servicio de la codicia de los propietarios que regularizan sus movimientos con el l\u00e1tigo, tienen en \u00e9l un perpetuo defensor, una voz que con admirable elocuencia publica incesantemente a los libres de Europa la afrenta y la ignominia de los esclavos de Am\u00e9rica. Hace poco ha aparecido en dicho peri\u00f3dico una carta firmada por algunos individuos de raza africana residentes en Madrid. Nada m\u00e1s hermoso que este documento, concebido en medio del m\u00e1s profundo ultraje y expresado en un estilo elegante y lleno de felices pensamientos e im\u00e1genes brillant\u00edsimas. La humanidad m\u00e1s evang\u00e9lica, purificada por siglos de opresi\u00f3n y de martirio, respira en esta carta, donde el odio no ha escrito una palabra. Es semejante al inmenso dolor, a la eterna plegaria de los desvalidos africanos, que tan bien ha explicado la pluma elocuente de su m\u00e1s digno ap\u00f3stol, Beecher Stowe.<\/p>\n\n\n\n<p>El nuevo peri\u00f3dico har\u00e1 fortuna, y nadie le disputar\u00e1 en el futuro la gloria de haber defendido tan justa causa, ni las bendiciones de los esclavos, que alg\u00fan d\u00eda saldr\u00e1n de la abyecci\u00f3n y el letargo, adquiriendo con la libertad una nueva vida.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">EL PR\u00cdNCIPE AMADEO<\/h1>\n\n\n\n<p><strong>E<\/strong>l pr\u00edncipe Amadeo se encuentra en Sevilla, y pronto le tendremos en Madrid; esta visita no deja de ser una calamidad, si se atiende a que la excomuni\u00f3n que trae en el cuerpo derramar\u00e1 mil plagas por este suelo, si la bendici\u00f3n nea no se apiada de nosotros, y con dos o tres brochazos de agua bendita le dejan tan limpio de maleficio como en aquellos benem\u00e9ritos tiempos del cl\u00e1sico reino de Cerde\u00f1a [6]. Tambi\u00e9n aseguran que este ilustre pr\u00edncipe se casa con la infanta Isabel; pero tambi\u00e9n parece que \u00e9sta es una filfa tan tremenda como la anterior.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">EL CALLAO. BOMBARDEO DE LA UNI\u00d3N [7]<\/h1>\n\n\n\n<p><strong>N<\/strong>o sabemos si ser\u00e1n tan fatales para los peruanos los proyectiles del h\u00e9roe M\u00e9ndez N\u00fa\u00f1ez como lo son para nosotros los 160 s\u00edes de la mayor\u00eda. Este s\u00ed 160 veces repetido, este s\u00ed m\u00e1s falaz que el de las ni\u00f1as, \u00bflo profiere la naci\u00f3n espa\u00f1ola por la boca 160 veces ministerial de la mayor\u00eda? No; tal vez consista esto en la pr\u00e1ctica del \u00faltimo aforismo de Posada, que manda no entenderse con los electores, sino tratar despu\u00e9s clara y limpiamente con los elegidos. Y mientras el desnaturalizado s\u00ed de los 160 cubre como una \u00e9gida el cuerpo de barro de la uni\u00f3n, \u00e9sta, m\u00e1s fuerte e inexpugnable que El Callao, resistir\u00e1 el bombardeo de los bancos rojos. Nocedal, Casaval, Silvela, Figuerola, San Luis, P\u00e9rez de Molina, R\u00edos Rosas. \u00a1Cu\u00e1nta metralla! Y el Callao del banco azul contin\u00faa impert\u00e9rrito y erguido: no pierde ni una torre, ni un soldado, ni un ministro de la Guerra. \u00a1Fatal coraza es el s\u00ed 160 veces repetido! Coraza m\u00e1s dura que la del espacio y gutapercha o cart\u00f3n-piedra que dicen lleva ante el pecho el hombre de los 1700 caballos, para cumplir con las condiciones de la dictadura, que siempre reclama algo que embote el pu\u00f1al de Bruto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9n ser\u00e1 el Bruto de&nbsp;O\u2019Donnell?&nbsp;Estos dictadores de papel\u00f3n dar\u00edan su t\u00edtulo de duques, sus conocimientos estrat\u00e9gicos y gramaticales por topar con un Bruto que los inmortalizara. La gloria de morir en las calles es dudosa y sujeta a fortuitas coincidencias.<\/p>\n\n\n\n<p>La posteridad no hace siempre justicia a esta clase de muerte, a no ser trat\u00e1ndose de Velarde o del Arzobispo de Par\u00eds. Tenga cuidado el dictador de nuevo cu\u00f1o, no le pase lo que a aquel igual suyo, de quien cierto epigrama dice:<\/p>\n\n\n\n<p>O C\u00e9sar o nada, dijo,<\/p>\n\n\n\n<p>y se sali\u00f3 con ser nada.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">DESASTRES [8]<\/h1>\n\n\n\n<p><strong>C<\/strong>omenzamos nuestra revista por anunciar una defunci\u00f3n [9]&nbsp;y mucho desear\u00edamos que fuera la \u00fanica; pero desgraciadamente, atravesamos una \u00e9poca de desastres, y muchos nombres ilustres hay que s\u00f3lo viven ya en la Gu\u00eda de forasteros y muchos otros humildes y nada esclarecidos que vivir\u00e1n s\u00f3lo en la memoria de un padre, de un hermano o de una esposa. Si no temi\u00e9ramos decir un sarcasmo, asegurar\u00edamos que el morirse est\u00e1 de moda y que la Muerte ha estado en estos d\u00edas tan vers\u00e1til y caprichosa como la Fortuna, tocando la puerta del que menos la esperaba. F\u00edgaro dec\u00eda que hay una \u00e9poca en la vida del hombre en que la Fortuna pasa por su lado sin que la vea, y ahora puede decirse que la muerte pasa a cada instante junto a nosotros sin que nos cuidemos de ello y sin que tan f\u00fanebre compa\u00f1\u00eda interrumpa ni un momento nuestras cotidianas distracciones. Nos contentamos con dar gracias a Dios interiormente por no haber salido premiados en la horrorosa loter\u00eda del c\u00f3lera, y seguimos nuestra marcha pensando en la disoluci\u00f3n del Congreso, en la venida de la Corte, en La Africana, de Meyerbeer, o en las cartas que escribe desde Par\u00eds el padre S\u00e1nchez [10].<\/p>\n\n\n\n<p><sup>[1]<\/sup>&nbsp;Abocado al exilio por su oposici\u00f3n al gobierno, Prim conspiraba en pro de un alzamiento progresista que, tras reiterados fracasos, finalmente se materializar\u00eda con \u00e9xito en la revoluci\u00f3n \u00abGloriosa\u00bb de 1868. (<em>N. del E.<\/em>)<\/p>\n\n\n\n<p><sup>[2]<\/sup>&nbsp;Pol\u00edtico de marcado talante conservador, abandon\u00f3 su cargo como Ministro de la Gobernaci\u00f3n en 1865. (<em>N. del E.<\/em>)<\/p>\n\n\n\n<p><sup>[3]<\/sup>&nbsp;Probable alusi\u00f3n a Prim. (<em>N. del E.<\/em>)<\/p>\n\n\n\n<p><sup>[4]<\/sup>&nbsp;La opini\u00f3n neocat\u00f3lica se mostraba contraria a la unificaci\u00f3n italiana ya que conllevaba el fin de los Estados Pontificios. (<em>N. del E.<\/em>)<\/p>\n\n\n\n<p><sup>[5]<\/sup>&nbsp;Pese a la furibunda campa\u00f1a en contra de la prensa neocat\u00f3lica, el nuevo gobierno de&nbsp;O\u2019Donnell&nbsp;que sucedi\u00f3 al de Narv\u00e1ez en 1865, decidi\u00f3 reconocer al reino de Italia. (<em>N. del E.<\/em>)<\/p>\n\n\n\n<p><sup>[6]<\/sup>&nbsp;Sobre los Saboya (hasta 1861 reyes de Piamonte-Cerde\u00f1a y desde entonces de Italia) pend\u00eda la condena del papa P\u00edo&nbsp;I, debido a su decidido papel por la unificaci\u00f3n italiana. (<em>N. del E.<\/em>)<\/p>\n\n\n\n<p><sup>[7]<\/sup>&nbsp;El 2 de mayo de 1866, el conflicto diplom\u00e1tico con Per\u00fa culmin\u00f3 con el bombardeo de la ciudad de El Callao por parte de la escuadra espa\u00f1ola a las \u00f3rdenes del almirante M\u00e9ndez N\u00fa\u00f1ez. No sin las consiguientes protestas de la oposici\u00f3n parlamentaria al gobierno de la Uni\u00f3n Liberal del general Leopoldo&nbsp;O\u2019Donnell.&nbsp;(<em>N. del E.<\/em>)<\/p>\n\n\n\n<p><sup>[8]<\/sup>&nbsp;Este a\u00f1o el pa\u00eds sufri\u00f3 uno de los varios brotes de c\u00f3lera morbo que se desataron a lo largo del siglo. (<em>N. del E.<\/em>)<\/p>\n\n\n\n<p><sup>[9]<\/sup>&nbsp;La de lord Palmerston, primer ministro brit\u00e1nico. (<em>N. del E.<\/em>)<\/p>\n\n\n\n<p><sup>[10]<\/sup>&nbsp;Miguel S\u00e1nchez L\u00f3pez, presbiteriano cat\u00f3lico y escritor doctrinal de abundante producci\u00f3n cr\u00edtica. Defendi\u00f3 con ardor la pervivencia del poder temporal del papa. (<em>N. del E.<\/em>)<\/p>\n\n\n\n<p><sup>[11]<\/sup>&nbsp;En 1866 Espa\u00f1a sufr\u00eda la crisis financiera y la crisis industrial, particularmente del sector algodonero catal\u00e1n. (<em>N. del E.<\/em>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EJECUCIONES Esta semana ha sido fecunda en acontecimientos f\u00fanebres. 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