{"id":638,"date":"2012-06-07T13:01:56","date_gmt":"2012-06-07T13:01:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.benitoperezgaldos.es\/?p=638"},"modified":"2012-06-07T13:01:56","modified_gmt":"2012-06-07T13:01:56","slug":"benito-perez-galdos-estudio-critico-biografico-por-leopoldo-alas-clarin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/batallitas.es\/benito-perez-galdos\/benito-perez-galdos-estudio-critico-biografico-por-leopoldo-alas-clarin\/","title":{"rendered":"Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s: estudio cr\u00edtico-biogr\u00e1fico, por Leopoldo Alas \u00abClar\u00edn\u00bb"},"content":{"rendered":"<h1 style=\"text-align: center;\">Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s: estudio cr\u00edtico-biogr\u00e1fico<\/h1>\n<p style=\"text-align: center;\">Leopoldo Alas<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">&#8211; I &#8211;<\/p>\n<p>Podr\u00eda formarse un&nbsp;libro verde, o&nbsp;amarillo&nbsp;o&nbsp;colorado, como esos en que encuaderna la diplomacia sus garbullos internacionales, con las cartas y notas que han mediado entre el novelista insigne que va a ser objeto de mi cuento y&#8230;&nbsp;el que suscribe.<\/p>\n<p>Uno de los datos biogr\u00e1ficos de m\u00e1s sustancia que he podido sonsacarle a P\u00e9rez Gald\u00f3s es&#8230; que \u00e9l, tan amigo de contar historias, no quiere contar la suya. No tiene inconveniente en suponer que su&nbsp;Araceli, y su&nbsp;Salvador Monsalud&nbsp;y su&nbsp;Amigo Manso, por ejemplo, son tan poco recatados que nos relatan en tomos y m\u00e1s tomos su propia vida&#8230; y la ajena; pero \u00e9l, Gald\u00f3s, tan comunicativo cuando se trata de los hijos de su fantas\u00eda, apenas sabe si se llama Pedro, cuando hay que hablar del padre que engendr\u00f3 &nbsp;&nbsp;\u20146\u2192&nbsp;&nbsp; tanta criatura literaria, del&nbsp;pater Orchamus&nbsp;de ese gran pueblo que pulula en cuarenta y dos tomos de invenci\u00f3n romancesca.<\/p>\n<p>Tal vez lo principal, a lo menos la mayor parte, de la historia de P\u00e9rez Gald\u00f3s, est\u00e1 en sus libros, que son la historia de su trabajo y de su fantas\u00eda. El hombre que en veinte a\u00f1os ha escrito cuarenta y dos tomos de novelas, muy pensadas las m\u00e1s, sin contar algunos otros trabajos sueltos, apenas ha tenido tiempo h\u00e1bil para hacer otra cosa, fuera de las que no merecen ser referidas por venir a ser iguales en todos los humanos, grandes y chicos. Aunque hay algunas excepciones, los escritores muy fecundos suelen llevar vida sedentaria y tranquila, de pocos accidentes; son grandes trabajadores y necesitan ser avaros del tiempo y desconfiar de las pasiones, vanidades del mundo y otros ladrones de las horas. Si Lope de Vega tanto fue y vino en su juventud, ya no se movi\u00f3 tanto cuando se puso a escribir de firme. V\u00edctor Hugo, a pesar de su situaci\u00f3n&nbsp;rom\u00e1ntica&nbsp;en la historia de su pueblo, hizo mucho menos que dijo, y en su casa o en el destierro siempre fue un jornalero aplicad\u00edsimo&#8230; Pero este y otros muchos ejemplos y razones que podr\u00edan citarse no demuestran, ni a eso los encamino, que P\u00e9rez Gald\u00f3s no tenga m\u00e1s historia que la de sus creaciones de artista. S\u00ed la tendr\u00e1. Pero la tiene bajo llave. La principal causa de que, a lo &nbsp;&nbsp;\u20147\u2192&nbsp;&nbsp; menos por ahora, no quiera contar su vida al p\u00fablico, ni siquiera por modo indirecto, consiste, diga \u00e9l lo que quiera, en la modestia del insigne escritor. La modestia de P\u00e9rez Gald\u00f3s, como la de su \u00edntimo amigo y compa\u00f1ero de gloria y de viajes, Pereda, es de las m\u00e1s seguras y ciertas, porque est\u00e1 arraigada en el temperamento; tiene mucho del rubor de la doncella en cabellos; y porque el s\u00edmil es malo, pues en las figuras ret\u00f3ricas debe huirse de trocar los sexos, dir\u00e9, rectificando, que se parece a la verg\u00fcenza de los ni\u00f1os ensimismados. Ni Pereda ni Gald\u00f3s son capaces de pronunciar cuatro palabras en p\u00fablico; no por las palabras, sino por el p\u00fablico. Para dar las gracias a una asamblea que les aclama, tienen que sacar del bolsillo un papel en que consta que vivir\u00e1n eternamente agradecidos. Juntos emprendieron har\u00e1 luego tres a\u00f1os un viaje a Portugal. Viajaron de inc\u00f3gnito, sin fijarse en ello. No vieron a nadie, no los vio nadie: supieron que en Lisboa varios literatos insignes jugaban al tresillo en cierto C\u00edrculo: \u00abBueno, pues que jueguen\u00bb; ellos, como dos comisionistas, siguieron adelante, ni vistos ni o\u00eddos. As\u00ed viaj\u00f3 tambi\u00e9n repetidas veces por Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, etc., P\u00e9rez Gald\u00f3s, que tiene en todos esos pa\u00edses y aun en otros m\u00e1s lejanos, admiradores y asiduos traductores. En el verano pr\u00f3ximo pasado Gald\u00f3s fue a Roma, y en la carta que me lo anunciaba &nbsp;&nbsp;\u20148\u2192&nbsp;&nbsp; no hab\u00eda m\u00e1s que preparativos y prevenciones contra las visitas e&nbsp;impertinencias&nbsp;de los admiradores y partidarios de su novela, que hab\u00edan de procurar asaltarle por esos mundos&#8230;<\/p>\n<p>A un hombre as\u00ed, cuesta sudores arrancarle la declaraci\u00f3n preciosa de que efectivamente naci\u00f3 en las Palmas, como ya cre\u00edamos saber todos por otros conductos. Me precio de ser entre los gacetilleros, m\u00e1s o menos bachilleres, de Espa\u00f1a, uno de los que tienen m\u00e1s trato y confianza con Gald\u00f3s: habiendo de escribir una semblanza o cosa parecida del ilustre amigo, y con el prop\u00f3sito de obtener la mayor cantidad posible de noticias, para que por este lado a lo menos comenzara bien esta galer\u00eda biogr\u00e1fica, valime de mi amistad, y un d\u00eda y otro ped\u00ed al autor de&nbsp;Gloria&nbsp;datos y datos&#8230; Y despu\u00e9s de larga y amabil\u00edsima correspondencia vinimos a parar en que Gald\u00f3s no sab\u00eda a punto fijo lo que eran datos, lo que se le ped\u00eda; y en que, en todo caso, \u00e9l hab\u00eda nacido en las Palmas, ciudad de las Afortunadas, como ten\u00eda declarado y se ratificaba. Exagero algo, pero poco, como el curioso lector va a ver en seguida. Con las noticias que nuestro&nbsp;Autor&nbsp;nos da, apenas hay para llenar una c\u00e9dula de vecindad regularmente escrita. Es claro que esta escasez de datos se refiere a los que s\u00f3lo Gald\u00f3s pod\u00eda suministrarme, no a los que yo he podido adquirir de otra manera. As\u00ed es que osar\u00e9 asegurar &nbsp;&nbsp;\u20149\u2192&nbsp; que naci\u00f3 en una latitud no muy diferente de la del monte Sina\u00ed, y a unos veinte grados Oeste del meridiano de Par\u00eds, que por el de Madrid vienen a reducirse a catorce.<\/p>\n<p>Pol\u00edticamente es Gald\u00f3s espa\u00f1ol (y diputado); pero en la geograf\u00eda natural es africano, como el ilustre poeta franc\u00e9s que naci\u00f3 en una de las islas vecinas de Madagascar&#8230; Por este camino podr\u00eda llenar de&nbsp;datos, m\u00e1s o menos impertinentes, p\u00e1ginas y p\u00e1ginas; y si entraba en consideraciones antropol\u00f3gicas y sociol\u00f3gicas podr\u00eda&#8230; hasta no acabar nunca; y todo ello sin saber palabra de qui\u00e9n era Gald\u00f3s y qu\u00e9 costumbres, porte y car\u00e1cter ten\u00eda. Pero d\u00e9jome de considerar qui\u00e9nes fueron los primeros habitantes de las islas Canarias, y qu\u00e9 grandes hombres isle\u00f1os o de tierra firme produjo \u00c1frica en la serie de los siglos, y no me meto en consideraciones acerca del&nbsp;medio ambiente&nbsp;en que vivi\u00f3 nuestro novelista, ni saco consecuencias de la proximidad relativa del tr\u00f3pico de C\u00e1ncer al lugar de su nacimiento. Podr\u00e1 haber relaciones, pero no he de estudiarlas yo, entre el genio literario de Gald\u00f3s y la clase de productos naturales de su pa\u00eds, la fauna y la flora de las islas, clima, vistas al Oc\u00e9ano, etc., etc., sin contar lo que podr\u00eda sacarse a plaza, siquiera fuera por los cabellos, de los varios sistemas de colonizaci\u00f3n, asimilaci\u00f3n, etc\u00e9tera, etc.<\/p>\n<p>\u201410\u2192<\/p>\n<p>Para m\u00ed, Gald\u00f3s es&#8230; madrile\u00f1o, por ahora, sin perjuicio de volver a&nbsp;estudiarle&nbsp;m\u00e1s adelante con m\u00e1s extensi\u00f3n y con m\u00e1s datos tocantes a su vida en su isla natal, como dir\u00eda&nbsp;La Correspondencia de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Naci\u00f3 donde queda dicho, en las Palmas, el 10 de mayo de 1845, de modo que seg\u00fan \u00e9l confiesa entre suspiros, pronto cumplir\u00e1 cuarenta y cuatro a\u00f1os. Nada me ha querido decir de los primeros de su vida, pero no debe de ser porque desprecie los recuerdos de la infancia hombre que tan bien sabe pintar el esp\u00edritu de los ni\u00f1os y sus armas y gestas. Su memoria ha de estar llena, a mi juicio, de los d\u00edas de la ni\u00f1ez, y es muy probable, aunque \u00e9l por ahora no quiera declararlo, que, si no los hechos exteriores, por lo menos los pensamientos, emociones y deseos del primer crep\u00fasculo de su vida no sean insignificantes, merezcan conocerse para recreo del lector y para poder estudiar a fondo la historia del artista poderoso, que hoy nos oculta con velos de discreci\u00f3n y modestia muchas cosas que pudieran servir para penetrar mejor en el alma de sus obras. Por ciertas confidencias, me atrevo a esperar, algo temerariamente, que alg\u00fan d\u00eda el mismo autor de&nbsp;Celipines&nbsp;y&nbsp;Miaus juniores&nbsp;nos d\u00e9 un libro que se parezca a los&nbsp;Recuerdos&nbsp;de su ilustre colega ruso el creador de&nbsp;Guerra y paz&nbsp;y&nbsp;Ana Karenine.<\/p>\n<p>\u201411\u2192<\/p>\n<p>Y tengo esta esperanza, porque al cerrar la serie de escas\u00edsimas noticias que me entrega, con alg\u00fan remordimiento de que sean tan pocas, dice: \u00abComo usted ve, nada de esto merece que se le cuente al p\u00fablico; se lo digo por carecer de otras noticias de m\u00e1s valor, o porque las de verdadero inter\u00e9s son de un car\u00e1cter privado y reservado, al&nbsp;menos por ahora y en alg\u00fan tiempo\u00bb. Si esto \u00faltimo quisiera decir que para alg\u00fan d\u00eda pod\u00edamos esperar de la pluma que traz\u00f3 la historia de Monsalud, Araceli y el Amigo Manso la narraci\u00f3n aut\u00e9ntica de otra vida, de donde todas esas se engendraron, si as\u00ed fuera, bien podr\u00edamos perdonar hoy lectores y&nbsp;bi\u00f3grafo&nbsp;la reserva, la modestia y los velos del insigne novelista.<\/p>\n<p>Soy de los que opinan que en la historia de los hombres la de su infancia y adolescencia importa mucho, sobre todo cuando se trata de artistas, los cuales casi siempre siguen teniendo mucho de ni\u00f1os y adolescentes. En rigor, ser artista es&#8230; seguir&nbsp;jugando. Las mujeres, los adolescentes y los artistas&#8230; y algunos locos, entienden de cierta clase de intereses del alma, que son letra muerta para los banqueros, los hombres de Estado y \u00a1qu\u00e9 l\u00e1stima!, hasta para los sacerdotes, las m\u00e1s veces.<\/p>\n<p>Y&#8230; nada sabemos de la infancia ni de los primeros a\u00f1os de pubertad de P\u00e9rez Gald\u00f3s. \u00c9l no dice m\u00e1s que esto: \u00abque en el Instituto estudi\u00f3 con bastante &nbsp;&nbsp;\u201412\u2192&nbsp;&nbsp; aprovechamiento\u00bb. \u00abNada se me ocurre decirle -a\u00f1ade- de&nbsp;mis primeros a\u00f1os. Aficiones literarias las tuve&nbsp;desde el principio, pero sin saber por d\u00f3nde hab\u00eda de ir\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es el&nbsp;principio&nbsp;a que Gald\u00f3s se refiere? \u00bfA qu\u00e9 edad hace \u00e9l remontarse ese amanecer de sus aficiones?<\/p>\n<p>No lo s\u00e9, ni me decido en este punto a aventurar conjeturas. En todo caso, no creo que haya sido un ni\u00f1o precoz, ni a lo Pascal y a lo Pope, ni menos cual esos otros que parecen pedantes en miniatura, como Alcal\u00e1 Galiano, enclenque y petulante, coplero a los cuatro a\u00f1os, seg\u00fan nos refiere \u00e9l mismo. Si alguna precocidad hubo en Gald\u00f3s, debi\u00f3 de ser de esas rec\u00f3nditas en que la observaci\u00f3n callada y la fantas\u00eda solitaria hacen el gasto. No debi\u00f3 de ser novena maravilla para deudos y amigos, ni mono sabio, ni flor temprana de estufa, sino m\u00e1s bien amigo del aire libre, alumno asiduo y entusiasta de lo que llaman nuestros vecinos&nbsp;l&#8217;\u00e9cole buissoni\u00e8re, la que cant\u00f3 V\u00edctor Hugo en muchas de sus novelas \u00e9picas, y especialmente en la famosa poes\u00eda&nbsp;Las feuillantines de Rayos y Sombras. Ni por su complexi\u00f3n, ni por su car\u00e1cter y aptitudes f\u00edsicas, muestra Gald\u00f3s resabios ni consecuencias de una vida antihigi\u00e9nica en la infancia; ni tampoco la \u00edndole de sus cualidades de artista nos habla de prematuras fatigas intelectuales ni de hipertrofias &nbsp;&nbsp;\u201413\u2192&nbsp;&nbsp; del sentimiento o de la voluntad en los primeros lustros o en la edad cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Pero confieso que no es de mi gusto insistir en tales cavilaciones y conjeturas, cabiendo en ellas tanta inexactitud y estando ah\u00ed el objeto de estos c\u00e1lculos para re\u00edrse de ellos si van descaminados, como es posible.<\/p>\n<p>Sin embargo, ni en esta materia, ni m\u00e1s adelante, se puede prescindir de entrar en inducciones para suplir, hasta cierto punto, la falta de noticias seguras.<\/p>\n<p>Aunque tambi\u00e9n es cierto, que esta libertad no es muy amplia, pues hay que irse con tiento al conjeturar y suponer hechos, ideas, inclinaciones, etc\u00e9tera, etc., por varias razones, unas de prudencia y otras de insuficiencia.<\/p>\n<p>Es claro, que aun en el caso de que fuera yo zahor\u00ed para reconstruir la vida de Gald\u00f3s, por dentro y por fuera, con lo que \u00e9l es actualmente y con lo que de \u00e9l puede adivinarse en sus libros, no hab\u00eda de penetrar en lo que \u00e9l quiere tener reservado,&nbsp;por ahora al menos. Pero adem\u00e1s, existe insuficiencia de medios, no s\u00f3lo por mis escasas facultades de&nbsp;Cuvier&nbsp;de almas, sino porque los novelistas, y especialmente los novelistas de la clase de Gald\u00f3s, son acaso los escritores que menos se dejan ver a s\u00ed mismos en sus obras. Esa&nbsp;impersonalidad&nbsp;del autor, de que tanto se ha hablado, sobre &nbsp;&nbsp;\u201414\u2192&nbsp;&nbsp; todo de Flaubert ac\u00e1, si era en este y algunos otros novelistas convicci\u00f3n sistem\u00e1tica, firme, seria, obedecida constantemente mejor que otros dogmas de escuela, es en Gald\u00f3s todav\u00eda m\u00e1s natural y segura, sin obedecer acaso a prop\u00f3sito t\u00e9cnico, a una creencia est\u00e9tica; es m\u00e1s segura y natural porque nace del car\u00e1cter y del temperamento. Y aqu\u00ed, por v\u00eda de par\u00e9ntesis, advierto al lector que empiezo a mezclar biograf\u00eda y cr\u00edtica, es decir, que hablando delhombre, ya voy diciendo algo del novelista.<\/p>\n<p>Se ha dicho, en general con raz\u00f3n, que la novela es la&nbsp;\u00e9pica&nbsp;del siglo, y entre las clases varias de novela, ninguna tan \u00e9pica, tan impersonal como esta narrativa y de costumbres que Gald\u00f3s cultiva, y que es hasta ahora la que ha producido m\u00e1s obras maestras y a la que se han consagrado principalmente los m\u00e1s grandes novelistas. El que lo es de este g\u00e9nero es&#8230; todo lo contrario de un Lord Byron, el cual como se ha dicho hasta la saciedad, y con raz\u00f3n en conjunto, viene a hablar de s\u00ed mismo en&nbsp;casi&nbsp;todas sus obras, y es, seg\u00fan frase de un cr\u00edtico, como un torrente profundo que borre entre altas paredes de pe\u00f1ascos, en un cauce estrecho. Se ha dicho tambi\u00e9n que el gran arte es, en suma, crear almas, y se puede a\u00f1adir: para el novelista propiamente&nbsp;\u00e9pico, crear almas&#8230; pero no a su imagen y semejanza. Ad\u00e1n se parece a Jehov\u00e1 &nbsp;&nbsp;\u201415\u2192&nbsp;&nbsp; Elo\u00edm demasiado, o tal vez m\u00e1s exactamente, Jehov\u00e1 se parece demasiado a Ad\u00e1n; aqu\u00ed hay lirismo. En la novela como la escribe casi siempre Balzac, o Zola, o Daudet, y aun Tolstoi, o Gogol&#8230; o Dickens (aunque este es m\u00e1s l\u00edrico), o Gald\u00f3s, por muy sutil que sea el an\u00e1lisis que se aplica a encontrar el alma del autor, en la de los personajes, hay que reconocer que los m\u00e1s de estos nada tienen que ver con la&nbsp;realidad&nbsp;psicol\u00f3gica del que los invent\u00f3. Cierto es que el artista, aun el m\u00e1s \u00e9pico, siempre saca mucho de s\u00ed,&nbsp;se copia,&nbsp;se recuerda, pero tambi\u00e9n existe el&nbsp;altruismo&nbsp;art\u00edstico, la facultad de trasportar la fantas\u00eda con toda fuerza, con todo amor, a creaciones por completo trascendentales, que representan tipos diferentes, en cuanto cabe diferencia, del que al autor pudiera representar m\u00e1s aproximadamente. Esta facultad, que es de las m\u00e1s preciosas en grandes novelistas de este g\u00e9nero, en los poetas \u00e9picos, en los grandes historiadores, y en los grandes pensadores y pol\u00edticos, esta facultad la posee Gald\u00f3s en grado que alcanzan pocos, y es, con la gran imparcialidad de su esp\u00edritu sereno (en cuanto cabe) lo que m\u00e1s contribuir\u00e1 a dar larga vida a sus obras.<\/p>\n<p>Por todo lo cual, no es posible, sin grandes temeridades, inducir por los libros de nuestro&nbsp;autor&nbsp;mucho de lo que pudo haber sido en su infancia&#8230; y m\u00e1s adelante. S\u00f3lo dir\u00e9 en este punto, que acaso &nbsp;&nbsp;\u201416\u2192&nbsp;&nbsp; en los juegos de Araceli en la Caleta de C\u00e1diz, en los arranques de Celip\u00edn, en la hija de Bringas y sus jaquecas llenas de fantas\u00edas, en las visiones de Miau m\u00ednimo y en otros fen\u00f3menos y personajes semejantes, de los 42 tomos de novela escritos por Gald\u00f3s, se podr\u00eda, rebuscando, y aventurando hip\u00f3tesis y&nbsp;trasportandocircunstancias, encontrar algo de la ni\u00f1ez del que es hoy&nbsp;don Benito&nbsp;para sus \u00edntimos.<\/p>\n<p>De lo que no hay ni rastros en sus novelas es del sol de su patria; ni del sol, ni del suelo, ni de los horizontes; para Gald\u00f3s, novelista, como si el mar se hubiera tragado las Afortunadas. Este poeta que ha&nbsp;cantado&nbsp;al mism\u00edsimo arroyo Abro\u00f1igal, y que se queda extasiado -yo le he visto- ante el panorama que se observa desde las Vistillas; que cree grandioso el Guadarrama nevado (como D. Francisco Giner)&#8230; jam\u00e1s ha escrito nada que pueda hablarnos de los paisajes de su patria; no sue\u00f1a con el sol de sus islas&#8230; a lo menos en sus libros. Jam\u00e1s ha colocado la acci\u00f3n de sus novelas en su tierra, ni hay un solo episodio o digresi\u00f3n que all\u00e1 nos lleve; es en este punto Gald\u00f3s todo lo contrario de Pereda, su gran amigo, que se parece al Shah de Persia en lo de llevar siempre consigo tierra de su patria. Aun sin trasladar a las Afortunadas a sus personajes, podr\u00eda Gald\u00f3s decirnos algo de las impresiones que conserva, &nbsp;&nbsp;\u201417\u2192&nbsp;&nbsp; como poeta que de fijo fue en sus soledades y contemplaciones de adolescente, de los paisajes de la patria: pero como es el escritor m\u00e1s opuesto, en todos sentidos, a lo que llamamos el&nbsp;lirismo, en la acepci\u00f3n m\u00e1s lata y psicol\u00f3gica; como en vez de hacer que sus personajes se le parezcan pone todos sus conatos en olvidarse de s\u00ed por ellos y ser, por momentos, lo que ellos son (siguiendo en esto el buen ejemplo de Dickens que hasta imitaba, ensay\u00e1ndose al espejo, las facciones y gestos de sus&nbsp;criaturas); no hay ocasi\u00f3n en ninguna de las obras de nuestro novelista para esos saltos de la fantas\u00eda por encima de los mares y de los recuerdos, Gald\u00f3s, en suma, es en sus obras completamente peninsular. La patria de este artista es Madrid; lo es por adopci\u00f3n, por tendencia de su car\u00e1cter est\u00e9tico, y hasta me parece&#8230; por agradecimiento. \u00c9l es el primer novelista de verdad, entre los modernos, que ha sacado de la corte de Espa\u00f1a un venero de observaci\u00f3n y de materia romancesca, en el sentido propiamente realista, como tantos otros lo han sacado de Par\u00eds, por ejemplo. Es el primero y hasta ahora el \u00fanico. A Madrid debe Gald\u00f3s sus mejores cuadros, y muchas de sus mejores escenas y aun muchos de sus mejores personajes. Si los novelistas se dividieran como los predios, se podr\u00eda decir que era nuestro autor novelistaurbano.<\/p>\n<p>Aunque en una y otra de sus obras nos habla &nbsp;&nbsp;\u201418\u2192&nbsp;&nbsp; del campo, especialmente en&nbsp;Gloria&nbsp;y en&nbsp;Marianela, y a saltos en muchos de sus&nbsp;Episodios nacionales, bien se puede decir en general que Gald\u00f3s no es principalmente paisajista, como lo es, por ejemplo, su amigo el insigne Pereda. Y por cierto que esta palabra paisajista, muy usada en el sentido traslaticio, tom\u00e1ndola de la pintura para la poes\u00eda, no es exacta en el sentido que yo quiero exponer aqu\u00ed; el escritor paisajista es el que ve en la naturaleza el panorama y tambi\u00e9n el&nbsp;modelo&nbsp;de ret\u00f3rica, el que habla de la naturaleza a lo pintor, y as\u00ed tan s\u00f3lo. Pero hay algo m\u00e1s que esto en el poeta de la naturaleza, que no s\u00f3lo la pinta sino que la siente&nbsp;por dentro, pudiera decirse; ve en ella, adem\u00e1s del cuadro, una m\u00fasica, una historia, casi casi un elemento dram\u00e1tico. En Pereda, en Tolstoi, v. gr., hay todo eso. Gald\u00f3s no es as\u00ed; si pinta bien el cielo, los horizontes, monta\u00f1as, mares, valles y r\u00edos, \u00e1rboles y mieses, no es por especial vocaci\u00f3n y con preferencia y con lo m\u00e1s exquisito de su arte, sino cuando el caso necesariamente lo pide, y porque su gran imaginaci\u00f3n y pluma h\u00e1bil se lo dejan describir bien todo. Pues por todo eso, por no ser Gald\u00f3s paisajista, o mejor&nbsp;naturalista&nbsp;(ya se comprende en qu\u00e9 concepto hablo ahora) no hay en sus libros reminiscencias de su patria. No se trajo este poeta pegada a la retina la imagen del sol de sus islas. Por eso no desprecia los gorriones, ni los chopos &nbsp;&nbsp;\u201419\u2192&nbsp;&nbsp; ni las dem\u00e1s vulgaridades de la naturaleza&nbsp;burguesa, podr\u00eda decirse, que se encuentra en los alrededores de Madrid v. gr., como despreciaba sus similares de Par\u00eds Te\u00f3filo Gautier, refiri\u00e9ndose a un poeta que hab\u00eda vivido en Oriente.<\/p>\n<p>Podr\u00eda resumirse en un rasgo general (no rigorosamente exacto, pero s\u00ed comprensivo de lo m\u00e1s de la idea) lo que vale la naturaleza en las novelas de Gald\u00f3s, diciendo que es&#8230;&nbsp;el lugar de la escena, que representa esto o lo otro. La naturaleza en sus libros rara vez aparece sola, cantando esa gran m\u00fasica instrumental en que el hombre no interviene, o entra a lo sumo como accidente en la general armon\u00eda; y esto mismo se da la mano con la calidad del eminente&nbsp;antilirismo&nbsp;que ya he notado en el arte de Gald\u00f3s. Como la Odisea, a pesar de ser una serie de viajes por el Mediterr\u00e1neo, no pinta la hermosa naturaleza sino como fondo del retrato de Ulises, y casi tambi\u00e9n como en Shakespeare, la naturaleza&nbsp;decorativa&nbsp;acompa\u00f1a al hombre para acabar de explicarlo, para darse asunto en que muestre c\u00f3mo vive, c\u00f3mo siente, c\u00f3mo piensa, as\u00ed en la novela de Gald\u00f3s, las llanuras de Castilla, las monta\u00f1as del Norte y los horizontes claros y los cielos puros de Andaluc\u00eda acompa\u00f1an a sus personajes, y por ellos salen a plaza, y a ellos se subordinan en el orden est\u00e9tico, siendo, en fin, todo lo contrario de lo que viene a suceder, v. gr., &nbsp;&nbsp;\u201420\u2192&nbsp;&nbsp; en&nbsp;El sabor de la tierruca, de Pereda, para dar un ejemplo de que todos pueden acordarse.<\/p>\n<p>Dicho todo esto, en digresi\u00f3n m\u00e1s o menos enlazada con el hilo del discurso, queda visto lo necesario para comprender por qu\u00e9 no har\u00e1 mucha falta en novelista como Gald\u00f3s conocer muy a fondo y con pormenores lo que fue de su vida en su tierra y lo que a\u00fan ve de ella, cuando cierra los ojos y recuerda la ni\u00f1ez y la adolescencia, ya lejanas.<\/p>\n<div>\n<h2><a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/benito-perez-galdos-estudio-criticobiografico--0\/html\/ff3f57d6-82b1-11df-acc7-002185ce6064_3.html#I_1_\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/benito-perez-galdos-estudio-criticobiografico--0\/html\/ff3f57d6-82b1-11df-acc7-002185ce6064_3.html#I_3_\"><\/a>&#8211; II &#8211;<\/h2>\n<\/div>\n<p>\u00abVine a Madrid el 63 y estudi\u00e9 la carrera de leyes de mala gana (la historia eterna de los espa\u00f1oles que no han de ser Gamazos);all\u00e1, en el Instituto, fui bastante aprovechado; aqu\u00ed todo lo contrario. Tengo una idea vaga de que en los tres o cuatro a\u00f1os que precedieron a la revoluci\u00f3n del 68 se me ocurr\u00edan a m\u00ed unas cosas muy raras. Hice algunos ensayos de obras de teatro, todo bastante mediano, excepto una cosa que me parece que era menos mala, si bien me alegro de que no hubiera pasado de las Musas al teatro; y el 67 se me ocurri\u00f3 escribir&nbsp;La Fontana de Oro, libro con cierta tendencia revolucionaria. Lo empec\u00e9 aqu\u00ed y lo continu\u00e9 en Francia; al volver a Espa\u00f1a, hall\u00e1ndome &nbsp;&nbsp;\u201421\u2192&nbsp;&nbsp; en Barcelona, estall\u00f3 la revoluci\u00f3n, que acog\u00ed con entusiasmo. Despu\u00e9s, estuve alg\u00fan tiempo como atortolado, sin saber qu\u00e9 direcci\u00f3n tomar, bastante desanimado y triste (no siendo exclusivamente literarias las causas de esta situaci\u00f3n de esp\u00edritu). En aquel tiempo (del 68 al 72) era yo punto fijo en el Ateneo viejo, pero me trataba con poca gente; apenas hablaba con dos o tres personas\u00bb.<\/p>\n<p>Por este tiempo a que Gald\u00f3s se refiere en las anteriores l\u00edneas, que copio de una de sus cartas en que m\u00e1s quiso decirme, fue cuando le conoci\u00f3 D. Jos\u00e9 Pereda, la otra columna de H\u00e9rcules de nuestra novela contempor\u00e1nea. Creo que el lector ver\u00e1 con gusto que yo deje al mismo Pereda la palabra. Nadie como \u00e9l puede decir su primera impresi\u00f3n al encontrar al que hab\u00eda de ser su compa\u00f1ero de armas y de glorias, amigo de veras y constante, con esa clase de afecto y simpat\u00eda que no suelen abundar en las relaciones privadas de los artistas, y menos en las \u00edntimas, secretas y de pura intenci\u00f3n. Pero hable Pereda, y Dios le pague en la medida que yo se lo agradezco las noticias y observaciones con que me regal\u00f3 hace pocos d\u00edas el ilustre autor de&nbsp;La puchera:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;Le mando estos cuatro garabatos en respuesta, o mejor dicho, en cumplimiento del encargo que me hace usted en su carta del 12, y siento que sea tan apurado ya el plazo, porque el tema &nbsp;&nbsp;\u201422\u2192&nbsp;&nbsp; ese merece larga pl\u00e1tica, que yo&nbsp;echar\u00eda&nbsp;con gusto, porque tengo el coraz\u00f3n repleto del asunto. Relatado al vuelo, queda reducido a muy poco, lo que podr\u00e1 usted ver en la semblanza m\u00eda, hecha por Gald\u00f3s, que precede a&nbsp;El sabor de la tierruca. \u00c9l no hab\u00eda publicado m\u00e1s que&nbsp;La Fontana de Oro&nbsp;y algunos art\u00edculos literarios que a m\u00ed me gustaban mucho, much\u00edsimo. Yo era a la saz\u00f3n padre de la patria, y hab\u00eda echado al mundo las dos series de&nbsp;Escenas monta\u00f1esas, muy conocidas de Gald\u00f3s. Un d\u00eda de verano del 71, esperaba yo en el vest\u00edbulo de una fonda de esta ciudad a que bajara un amigo m\u00edo a quien hab\u00eda avisado que le esperaba all\u00ed. Maquinalmente me puse a leer la lista de hu\u00e9spedes que ten\u00eda delante, y vi que uno de ellos era don Benito P. Gald\u00f3s. Con \u00e1nimo de visitarle pregunt\u00e9 por \u00e9l inmediatamente a un camarero que pasaba. &#8216;Ah\u00ed le tiene usted&#8217;, me respondi\u00f3 se\u00f1alando a un joven vestido de luto que sal\u00eda del comedor. Me hice cruces mentalmente, porque no pod\u00eda imaginarme yo que tuviera menos de cuarenta a\u00f1os un hombre que se firmaba&nbsp;P\u00e9rez Gald\u00f3s, y adem\u00e1s&nbsp;Benito, y adem\u00e1s hablaba de los tiempos de D. Ram\u00f3n de la Cruz y de la Fontana de Oro como si los hubiera conocido. Yo ten\u00eda entonces treinta y ocho a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00bbHablando hablando, result\u00f3 que nos sab\u00edamos mutuamente de memoria, y desde aquel punto &nbsp;&nbsp;\u201423\u2192&nbsp;&nbsp; qued\u00f3 arraigada entre nosotros una amistad m\u00e1s que \u00edntima, fraternal, que por mi parte considero indestructible, cuando lejos de entibiarse con las enormes diferencias pol\u00edticas y religiosas que nos,&nbsp;dividen, m\u00e1s la encienden y estrechan a medida que pasan los a\u00f1os. Yo me explico este fen\u00f3meno por la admiraci\u00f3n idol\u00e1trica que siento por el novelista y por la \u00edndole envidiable de su car\u00e1cter dulc\u00edsimo; pero \u00bfc\u00f3mo se explica en \u00e9l la&nbsp;fidelidad&nbsp;que me guarda y el cari\u00f1o con que me corresponde? En fin, que no acabar\u00eda si me pusiera a escribir sobre este tema. Todos los veranos nos vemos aqu\u00ed (en Santander). En algunos de ellos me ha proporcionado el regalad\u00edsimo placer de pasar unos cuantos d\u00edas conmigo en Polanco. Nuestra correspondencia epistolar ha sido frecuent\u00edsima durante algunos inviernos, y muy rara la carta en que hemos tratado en serio cosa alguna; y tanto de esas correspondencias como de nuestras conversaciones \u00edntimas, he deducido siempre, que fuera de la pol\u00edtica y de ciertas materias religiosas, en todas las cosas del mundo, chicas y grandes, estamos los dos perfectamente de acuerdo. \u00bfSer\u00e1 este el v\u00ednculo que m\u00e1s nos une y estrecha? Un detalle curioso: Gald\u00f3s, que ser\u00eda capaz de quedarse&nbsp;en cueros vivos&nbsp;por m\u00ed, no me regala sus obras cuando las publica, sin duda por no tomarse la molestia de empaquetar los ejemplares y mandarlos al correo&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>\u201424\u2192<\/p>\n<p>He copiado todo lo anterior porque pinta a Gald\u00f3s&#8230; y al retratista. Quiere explicarse Pereda como a pesar de las diferencias religiosas se quieren tanto \u00e9l y Gald\u00f3s; pues es porque la vida del esp\u00edritu es para las almas dignas de tan hermoso nombre, lo que era la milicia para Calder\u00f3n de la Barca, una religi\u00f3n de hombres honrados. Men\u00e9ndez y Pelayo defendiendo con entusiasmo a Gald\u00f3s en la Academia, y diciendo de Lord Byron: \u00abEsp\u00edritus dotados de tal energ\u00eda, sea cualquiera el cauce por donde le han hecho correr, tienen en su propia fuerza inicial un t\u00edtulo aristocr\u00e1tico que se impone a todo respeto\u00bb<sup><a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/benito-perez-galdos-estudio-criticobiografico--0\/html\/ff3f57d6-82b1-11df-acc7-002185ce6064_3.html\">1<\/a><\/sup><a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/benito-perez-galdos-estudio-criticobiografico--0\/html\/ff3f57d6-82b1-11df-acc7-002185ce6064_1.html#N_1_\"><\/a>, es un capit\u00e1n de esa milicia, un sacerdote de esa religi\u00f3n de&nbsp;esp\u00edritus en\u00e9rgicos. Gald\u00f3s y Pereda son los Di\u00f3scuros del arte realista moderno en Espa\u00f1a, y a pesar de moverse en escenario muy diferente la fantas\u00eda de cada cual, ofrecen muchas afinidades sus ingenios. Si se me dice qui\u00e9n son en nuestras letras contempor\u00e1neas los artistas m\u00e1s inspirados por la vida real, menos sistem\u00e1ticos, m\u00e1s genuinamente espa\u00f1oles, por cuanto representan no el purismo arcaico, sino el genio espa\u00f1ol tal como debe ser en estos d\u00edas, respondo que Gald\u00f3s y Pereda. Y si se me dice qui\u00e9n son los artistas de pluma menos vanidosos, &nbsp;&nbsp;\u201425\u2192&nbsp;&nbsp; menos&nbsp;mujeres, m\u00e1s sinceros, llanos, modestos y de veras cari\u00f1osos, respondo: Gald\u00f3s y Pereda. Lo cual no quiere decir que no reconozca las mismas cualidades en otros pocos, pero en grados distintos.<\/p>\n<p>La Fontana de Oro, aunque bien acogida, no tuvo por lo pronto todo el buen \u00e9xito que merec\u00eda, y muchos no la leyeron hasta que la fama del autor fue creciendo, gracias a los&nbsp;Episodios Nacionales. Pero a&nbsp;La Fontana de Oro&nbsp;le pasa lo que a las primeras novelas de los Rougon Macquart de Zola, que son excelentes, a pesar de no haber llamado la atenci\u00f3n al principio m\u00e1s que de los pocos hombres de gusto que no aguardan para saborear lo bueno a que la fama lo sancione. Flaubert le\u00eda con deleite la&nbsp;Conquista de Plassans, cuando apenas se hablaba de Zola, cuando ni un solo art\u00edculo se consagraba a esta novela. En Espa\u00f1a tambi\u00e9n pasaba lo mismo,&nbsp;La Fontana de Oro&nbsp;deleitaba a un juez experto y de gusto, don Francisco Giner, por ejemplo, pero no daba a su autor todo el renombre que merec\u00eda desde luego. Tal vez esto contribu\u00eda a las vacilaciones y a la inquietud moral del novelista. De estas&nbsp;dudas de la conducta, de esta impaciencia nerviosa que producen los tanteos de una vocaci\u00f3n que no se reconoce a s\u00ed misma por completo y con exactitud, algo nos dice, por reflejo, Salvador Monsalud, el protagonista de la segunda &nbsp;&nbsp;\u201426\u2192&nbsp;&nbsp; serie de&nbsp;Episodios Nacionales. \u00c9l tambi\u00e9n estaba seguro de servir para algo, y no sab\u00eda qu\u00e9, y de todo probaba, y era pol\u00edtico, y guerrero&#8230; y fil\u00f3sofo a su modo, y hasta ensayaba en el piano sus cualidades musicales&#8230; hasta acabar por romper las teclas con un martillo. \u00abEn aquella \u00e9poca se me ocurr\u00edan a m\u00ed unas cosas muy raras\u00bb, nos dice m\u00e1s arriba Gald\u00f3s, y estas cosas debieron de ser comez\u00f3n de la voluntad, tanteos ideales de su fort\u00edsimo temperamento de artista, algo semejantes a los de Monsalud.<\/p>\n<p>Acaso, acaso, ante la Revoluci\u00f3n y la indiferencia del p\u00fablico por las cosas del arte, Gald\u00f3s so\u00f1\u00f3 en ser hombre de acci\u00f3n, como so\u00f1\u00f3 toda la vida Byron que despreciaba a ratos en s\u00ed mismo, al&nbsp;hablador, al&nbsp;poeta, y como so\u00f1aba Stendhal, cuyo santo patr\u00f3n, no era Homero, ni Dante, sino Napole\u00f3n I. Y es posible que el prop\u00f3sito, al principio para el mismo Gald\u00f3s oscuro, indeciso, de escribir la historia novelesca de nuestra&nbsp;epopeya&nbsp;nacional del presente siglo, fuese en parte como una derivaci\u00f3n de aquel prurito activo del entusiasta de la revoluci\u00f3n y del joven ensimismado,&nbsp;de luto&nbsp;y triste a quien se le ocurr\u00edan aquellas cosas raras. Hay tambi\u00e9n un modo de ser&nbsp;hombre de acci\u00f3n&nbsp;en el arte, y las novelas de Gald\u00f3s revelan al artista de este g\u00e9nero; Gald\u00f3s generalmente no profundiza en el sue\u00f1o, en la vaga idealidad, sino en la vida social &nbsp;&nbsp;\u201427\u2192&nbsp;&nbsp; y en la moral, pareci\u00e9ndose en esto \u00faltimo a muchos escritores ingleses, que por cierto \u00e9l estima grandemente. Los&nbsp;Episodios Nacionales&nbsp;fueron populares en seguida porque, si no en los primores de arte que hay en muchos de ellos, en lo principal de su idea y en las brillantes, interesant\u00edsimas cualidades de su forma pudieron ser comprendidos y sentidos por el pueblo espa\u00f1ol en masa. Gald\u00f3s no debe su gran popularidad a vergonzosas transacciones con el mal gusto vulgar, sino al vigor de su talento, a la claridad, franqueza y&nbsp;sentido pr\u00e1ctico&nbsp;y de justicia que revelan sus obras. En muchas de estas, especialmente en las escritas desde&nbsp;La Desheredada&nbsp;inclusive, ac\u00e1, hay mucho m\u00e1s de lo que puede ver un lector distra\u00eddo, de pocos alcances en reflexi\u00f3n y en gusto, pero en todas hay adem\u00e1s ese gran&nbsp;realismo del pueblo, esa feliz concordancia con lo sano y noble del esp\u00edritu p\u00fablico, que lejos de ser una abdicaci\u00f3n del artista verdadero, es se\u00f1al de que pertenece su ingenio a las m\u00e1s altas regiones del arte, de que es de aquellos que la historia consagra, porque sin dejar de ser grandes solitarios cuando suben a las cumbres misteriosas del Sina\u00ed de la poes\u00eda, bajan tambi\u00e9n, como el Mois\u00e9s de la Biblia, a comunicar con el pueblo, y a revelarle la presencia de los&nbsp;Eloim, que han sentido en las alturas&#8230;<\/p>\n<p>\u00abEl a\u00f1o 1873 -dice Gald\u00f3s en el documento citado- &nbsp;&nbsp;\u201428\u2192&nbsp;&nbsp; escrib\u00ed&nbsp;Trafalgar, sin tener a\u00fan el plan completo de la obra; despu\u00e9s fue saliendo lo dem\u00e1s. Las novelas se suced\u00edan de una manera&#8230;&nbsp;inconsciente.&nbsp;Do\u00f1a Perfecta&nbsp;la escrib\u00ed para la&nbsp;Revista de Espa\u00f1a, por encargo de Le\u00f3n y Castillo, y la comenc\u00e9 sin saber c\u00f3mo hab\u00eda de desarrollar el asunto. La escrib\u00ed a empujones, quiero decir, a trozos, como iba saliendo, pero sin dificultad, con cierta afluencia que ahora no tengo\u00bb. Esta&nbsp;falta de conciencia&nbsp;al escribir, y esta falta de plan de que habla Gald\u00f3s, recuerdan los primeros libros de Daudet, que tambi\u00e9n&nbsp;salieron&nbsp;as\u00ed, como quiera, es decir, como quer\u00eda la rica vena de la juventud vigorosa segura de s\u00ed misma, de su abundancia y fuerza. Tanto en Daudet como en Gald\u00f3s, las obras de la edad madura no salieron&nbsp;tan f\u00e1cilmente, los dos se quejan de que les cuestan ahora m\u00e1s trabajo; pero esto consiste en que los productos del ingenio maduro y reflexivo, para ser de m\u00e1s peso y trascendencia necesitan m\u00e1s&nbsp;conciencia&nbsp;de lo que se hace, aunque sea sin contar ya la graciosa y descuidada espontaneidad de la juventud del artista, que ha de ser un gran maestro. Y con todo, esa&nbsp;Do\u00f1a Perfecta&nbsp;que sali\u00f3 a empujones, muchos la consideran, yo no, como una de las obras m\u00e1s perfectas, mejor compuestas de su autor insigne.<\/p>\n<p>Pero ya llegamos a&nbsp;Gloria; esta s\u00ed que es para muchos, para los m\u00e1s, la novela de las novelas de &nbsp;&nbsp;\u201429\u2192&nbsp;&nbsp; Gald\u00f3s; a lo menos fue la que le dio m\u00e1s&nbsp;gloria, y no s\u00e9 si dinero, la que le puso a la altura de los primeros novelistas en el concepto de la mayor\u00eda. Pues todav\u00eda, a pesar de todo eso, no aparece en&nbsp;Gloria&nbsp;el autor pacienzudo y reflexivo que trabaja una novela, como una cosa seria y que no se hace todos los d\u00edas ni cada pocos meses, seg\u00fan con mucho juicio advierte el mismo Daudet a los que le llaman perezoso. Oigamos a Gald\u00f3s:<\/p>\n<p>\u00abGloria&nbsp;fue obra de un entusiasmo de quince d\u00edas. Se me ocurri\u00f3 pasando por la Puerta del Sol, entre la calle de la Montera y el caf\u00e9 Universal; y se me ocurri\u00f3&nbsp;de golpe, viendo con claridad toda la primera parte. La segunda es postiza y&nbsp;tourment\u00e9e. \u00a1Ojal\u00e1 no la hubiera escrito! X&#8230; tuvo la culpa de que yo escribiera esa segunda parte, porque me dijo (\u00a1demonio de cr\u00edticos!) que deb\u00eda sacar las consecuencias de la tesis y apurar el tema\u00bb.<\/p>\n<p>Nada dice Gald\u00f3s de c\u00f3mo naci\u00f3&nbsp;Marianela&nbsp;ni los datos (si estos son datos) que ha querido comunicarme a\u00f1adan m\u00e1s a lo dicho, sino que \u00abdesde&nbsp;La Desheredada&nbsp;ac\u00e1 ha ido advirtiendo que cada vez le cuesta m\u00e1s el trabajo, sin duda por ser m\u00e1s reflexivo&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Agotada, por ahora, la fuente de las noticias aut\u00e9nticas, todo lo dem\u00e1s que yo pudiera decir de o\u00eddas de la poco accidentada vida de P\u00e9rez Gald\u00f3s, ser\u00eda repetici\u00f3n de lo que han dicho los peri\u00f3dicos &nbsp;&nbsp;\u201430\u2192&nbsp;&nbsp; que en \u00e9pocas distintas publicaron art\u00edculos biogr\u00e1ficos del que ya todos o casi todos llaman primer novelista espa\u00f1ol. Por esos art\u00edculos saben los lectores que el autor de&nbsp;El amigo Mansofue periodista, que&nbsp;milit\u00f3&nbsp;desde joven, del modo que su car\u00e1cter, g\u00e9nero de vida y aficiones se lo consintieron, en el partido liberal mon\u00e1rquico, en el cual figura todav\u00eda, hoy en calidad de diputado a Cortes por Puerto Rico. Saben todos tambi\u00e9n que Gald\u00f3s no es amigo de exhibiciones ni reclamos, que se retira temprano, no va al teatro, que le da jaqueca; ni tampoco frecuenta lo que llamamos el gran mundo, aunque tiene buenas relaciones en las clases m\u00e1s altas&#8230; Prefiero, a dar una edici\u00f3n m\u00e1s de esta clase de notas biogr\u00e1ficas, terminar por esta vez mi cometido hablando de&nbsp;mi&nbsp;Gald\u00f3s, es decir, del que yo conozco, trato, quiero y admiro<sup><a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/benito-perez-galdos-estudio-criticobiografico--0\/html\/ff3f57d6-82b1-11df-acc7-002185ce6064_3.html\">2<\/a><\/sup><a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/benito-perez-galdos-estudio-criticobiografico--0\/html\/ff3f57d6-82b1-11df-acc7-002185ce6064_1.html#N_2_\"><\/a>.<\/p>\n<p>\u201431\u2192<\/p>\n<div>\n<h2><a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/benito-perez-galdos-estudio-criticobiografico--0\/html\/ff3f57d6-82b1-11df-acc7-002185ce6064_3.html#I_2_\"><\/a>&#8211; III &#8211;<\/h2>\n<\/div>\n<p>Gald\u00f3s lleg\u00f3 a mi admiraci\u00f3n y a mis simpat\u00edas, como a las de casi todos sus lectores, gan\u00e1ndose por la excelencia intr\u00ednseca de sus obras este homenaje espont\u00e1neo. Tiene raz\u00f3n Pereda; el&nbsp;Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s&nbsp;no sonaba a gran artista, joven y original y revolucionario de la novela. Era yo estudiante de Filosof\u00eda y letras en Madrid, cuando por vez primera me fij\u00e9 en el nombre de P\u00e9rez Gald\u00f3s leyendo en una librer\u00eda la cubierta del&nbsp;Audaz, segundo libro del escritor que entonces me figuraba como un constitucional que en sus ratos de ocio escrib\u00eda obras de&nbsp;vaga y amena&nbsp;literatura. Enfrascado en la lectura de fil\u00f3sofos y poetas alemanes, me parec\u00edan entonces poca cosa muchos de mis contempor\u00e1neos espa\u00f1oles&#8230; a quienes no le\u00eda. Ya iban publicados varios&nbsp;Episodios Nacionalescuando ca\u00ed en la cuenta de que deb\u00eda leerlos&#8230; Y a los pocos meses era yo, sin m\u00e1s recomendaci\u00f3n que estas lecturas, el primer admirador de aquel ingenio tan original, rico, prudente, variado y robusto que promet\u00eda lo que empez\u00f3 a cumplir muy pronto: una restauraci\u00f3n de la novela popular, levantada a pulso por un hombre solo.<\/p>\n<p>\u201432\u2192<\/p>\n<p>Conoc\u00ed a Gald\u00f3s en el Ateneo, en el Ateneo&nbsp;nuestro, el antiguo, el bueno, el de Moreno Nieto y Revilla; en el sal\u00f3n de retratos. Vi ante m\u00ed un hombre alto, moreno, de fisonom\u00eda nada vulgar. Si por la tranquilidad, cabal y seria honradez que expresa su fisonom\u00eda&nbsp;poco dibujada&nbsp;puede creerse que se tiene enfrente a un benem\u00e9rito comandante de la Guardia civil, con su bigote ordenancista; en los ojos y en la frente se lee algo que no suele distinguir a la mayor parte de los individuos de las armas generales ni de las especiales. La frente de Gald\u00f3s habla de genio y de pasiones, por lo menos imaginadas, tal vez contenidas; los ojos, algo plegados los parpados, son penetrantes y tienen una singular expresi\u00f3n de ternura apasionada y reposada que se mezcla con un acento de malicia&#8230; la cual mirando mejor se ve que es inocente, malicia de artista. No viste mal&#8230; ni bien. Viste, como deben hacerlo todas las personas formales; para ocultar el desnudo, que ya no es arte de la \u00e9poca. No habla mucho, y se ve luego que prefiere o\u00edr, pero guiando a su modo, por preguntas, la conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No es un sabio, pero s\u00ed un&nbsp;curioso&nbsp;de toda clase de conocimientos, capaz de penetrar en lo m\u00e1s hondo de muchos de ellos, si le importa y se lo propone. Se conoce que una de las disciplinas que menos le agradan a este literato&#8230; es la ret\u00f3rica. Es &nbsp;&nbsp;\u201433\u2192&nbsp;&nbsp; todo lo contrario de esos&nbsp;hombres de letras&nbsp;que en su vida han hablado en sus papeles m\u00e1s que de papel impreso o manuscrito; es de los artistas que no aman el material por el material. Si hubiera modo de ser novelista por se\u00f1as, lo ser\u00eda. Aunque en sus obras abunden los p\u00e1rrafos numerosos, pintorescos, llenos de colores, no hay aqu\u00ed m\u00e1s que una v\u00e1lvula para otras tantas ideas e im\u00e1genes, no el prurito del per\u00edodo sonoro y rotundo, ni menos el af\u00e1n pict\u00f3rico-literario de hacer de las nueve o diez partes de la oraci\u00f3n una paleta de colores. Cuando Gald\u00f3s escribe mejor es cuando no piensa siquiera en que est\u00e1 escribiendo, y cuando tampoco el lector se fija en aquel intermediario indispensable entre la idea del autor y el propio pensamiento. Y Gald\u00f3s escribe casi siempre as\u00ed, y se puede decir que escribe&#8230; como viste, sin asomos de pretensiones, y porque no hay m\u00e1s remedio que escribir para explicarse. Su conversaci\u00f3n no tira a ser chispeante, pero pocas veces deja de insinuar, si se trata de asuntos de importancia, algo que, si de pronto no brilla ni impresiona mucho, se va haciendo camino en nuestro esp\u00edritu y se hace recordar mucho tiempo despu\u00e9s. Lo de&nbsp;latet anguis in herba&nbsp;se puede decir del ingenio de Gald\u00f3s. Nadie como \u00e9l para enga\u00f1ar a los tontos que no ven el talento sino cuando viste uniforme, cuando ense\u00f1a bordaduras y cimeras que hieren los sentidos. Lo &nbsp;&nbsp;\u201434\u2192&nbsp;&nbsp; mismo que con \u00e9l sucede con sus libros, cuya profundidad no quieren o no pueden conocer muchos, porque el autor no se lo anuncia con tecnicismos de est\u00e9tica o de sociolog\u00eda o de cualquier otra cosa de c\u00e1tedra, ni tampoco con amaneramientos filos\u00f3ficos o sentimentales, o declamatorios o populacheros.<\/p>\n<p>Si hubi\u00e9ramos de juzgarle por comparaciones, creo que se podr\u00eda recordar, como el m\u00e1s semejante al de sus obras, el esp\u00edritu que predomina en los artistas ingleses de la novela, y aun en general se podr\u00eda a\u00f1adir que Gald\u00f3s tiende a ser como varios personajes de sus \u00faltimas novelas, un espa\u00f1ol a la inglesa. Sus viajes m\u00e1s frecuentes al extranjero van a parar a Londres, y sus lecturas favoritas son ahora las novelas inglesas&#8230; y los libros de ciencia positiva, de aplicaci\u00f3n inmediata. Y ya que llego a estas materias, y llego con prisa porque el espacio se acaba,&nbsp;extender\u00e9&nbsp;una especie de padr\u00f3n espiritual de&nbsp;Don Benito, gui\u00e1ndome por las se\u00f1as de lo que yo he observado, y prescindiendo de amplificaciones que ser\u00edan convenientes, pero que ya no caben en los estrechos l\u00edmites de este folleto<sup><a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/benito-perez-galdos-estudio-criticobiografico--0\/html\/ff3f57d6-82b1-11df-acc7-002185ce6064_3.html\">3<\/a><\/sup><a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/benito-perez-galdos-estudio-criticobiografico--0\/html\/ff3f57d6-82b1-11df-acc7-002185ce6064_1.html#N_3_\"><\/a>.<\/p>\n<p>\u201435\u2192<\/p>\n<p>Gald\u00f3s es hombre religioso; en momentos de expansi\u00f3n le he visto animarse con una especie de unci\u00f3n rec\u00f3ndita y pudorosa, de esas que no pueden comprender ni apreciar los que por oficio, y hasta con ping\u00fces sueldos, tienen la obligaci\u00f3n de aparecer piadosos a todas horas y en todas partes. De este principal\u00edsimo aspecto de su alma nos hablan, por modo art\u00edstico, varios personajes y escenas de sus novelas, por ejemplo, y sobre todo, ciertos misticismos muy bien sentidos y expresados de&nbsp;La batalla de los Arapiles, y singularmente aquel Luis de Gonzaga de&nbsp;La familia de Le\u00f3n Roch, cuando pr\u00f3ximo a la muerte, desde su jard\u00edn contempla el cielo estrellado, detr\u00e1s del cual est\u00e1 el Dios de su fe de santo. Pero Gald\u00f3s, fiel a su esp\u00edritu&nbsp;ingl\u00e9s, hasta para la religi\u00f3n prefiere el lado pr\u00e1ctico de las cosas; &nbsp;&nbsp;\u201436\u2192&nbsp;&nbsp; y as\u00ed,&nbsp;Do\u00f1a Perfecta&nbsp;y&nbsp;Gloria&nbsp;particularmente, y el mismo&nbsp;Le\u00f3n Roch, en general tratan la cuesti\u00f3n de las cuestiones, la religiosa, como inter\u00e9s humano, como asunto sociol\u00f3gico. Igual tendencia lleva a la filosof\u00eda, que tambi\u00e9n, es claro, anda a cada paso por sus novelas, con los disfraces de la poes\u00eda, indispensables para que se pueda transigir con ella en el arte. La filosof\u00eda de Gald\u00f3s no es&nbsp;positivista, pero s\u00ed&nbsp;positiva, en el sentido de referirse a sus elementos \u00e9ticos,&nbsp;pol\u00edticos&nbsp;y f\u00edsicos principalmente. La especulaci\u00f3n por la especulaci\u00f3n, el ensue\u00f1o po\u00e9tico filos\u00f3fico no son de su gusto; la ciencia la quiere Gald\u00f3s para algo pr\u00e1ctico; el inter\u00e9s de la filosof\u00eda est\u00e1 en su aplicaci\u00f3n a la conducta de los hombres&#8230; \u00bfY el amor?<\/p>\n<p>El \u00fanico dios pagano que queda y que tanto tiene que ver, bien sentido, con filosof\u00edas y aspiraciones religiosas, el amor, \u00bfqu\u00e9 es de \u00e9l en este novelista? Pues s\u00f3lo puedo decir que yo no s\u00e9 si en la vida tuvo novia mi ilustre amigo, que me ha contado muchas cosas&#8230; de otros, pero jam\u00e1s sus&nbsp;primeros amores, ni los dem\u00e1s de la serie, si la hubo. Y en este terreno las conjeturas pecar\u00edan contra la prudencia. Sin embargo, dir\u00e9 que si pudiera ser ley psicol\u00f3gica del artista que a la larga su fantas\u00eda fuera a reproducir los sue\u00f1os de sus preferencias, la mujer que m\u00e1s le gusta a Gald\u00f3s, acaso la que vive en su recuerdo, y no s\u00e9 si en algo m\u00e1s que el &nbsp;&nbsp;\u201437\u2192&nbsp;&nbsp; recuerdo, es la que se parece a Mar\u00eda Egipciaca por la hermosura del rostro, pero m\u00e1s a Camila y a Fortunata por el esp\u00edritu; mujer muy espa\u00f1ola, de rompe y rasga hasta cierto punto, honrada por temperamento, suelta de modales, sin que lleguen a libres, la mujer m\u00e1s lejana de lo que llaman el&nbsp;cant&nbsp;en Inglaterra; porque Gald\u00f3s, a mi juicio, ir\u00eda a la Gran Breta\u00f1a por costumbres, pol\u00edtica y hombres&#8230; pero no por mujeres. Siguiendo el orden de lo que llaman&nbsp;en la escuela&nbsp;los fines racionales, viene despu\u00e9s del amor (con que la escuela no cuenta) el arte&#8230; \u00bfQu\u00e9 opina y siente Gald\u00f3s del arte? Pues opina que se les debe dejar a los artistas. Sentencia que: explica latamente y con garbo Men\u00e9ndez y Pelayo al poner, en su&nbsp;Historia de las ideas est\u00e9ticas en Espa\u00f1a, como chupa de d\u00f3mine al jesuita Jugmann. Pero Gald\u00f3s no admite de buen grado a los cr\u00edticos en el santuario, y en esto hace mal, pues deben entrar en \u00e9l tambi\u00e9n los que adem\u00e1s de cr\u00edticos, sean artistas, como, v. gr., el citado Men\u00e9ndez y Pelayo. A la m\u00fasica ha sido, y creo que es todav\u00eda, muy aficionado nuestro Autor; cuando era estudiante, y tal vez alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, era&nbsp;punto fijo, como \u00e9l dice, en el Real, probablemente en el Para\u00edso, del cual conservan recuerdos sus obras, singularmente&nbsp;Miau, un apodo creado en aquellas altas y filarm\u00f3nicas regiones. En&nbsp;La desheredada&nbsp;hay todo un himno de &nbsp;&nbsp;\u201438\u2192&nbsp;&nbsp; grandiosa y vehemente poes\u00eda a una de las obras maestras de la m\u00fasica cl\u00e1sica; y por \u00faltimo, el obispo Lantigua de&nbsp;Gloria&nbsp;es el s\u00edmbolo de los aficionados de coraz\u00f3n y sin o\u00eddo, de la divina Euterpe: el p\u00e1nfilo de la m\u00fasica, porque la adora sea como sea; manera de entenderla que tiene su filosof\u00eda, y que tal vez se da la mano con el wagnerismo de los \u00faltimos wagneristas, los que dicen que Wagner no lo era. Respecto de la pintura, baste decir que Gald\u00f3s dibuja m\u00e1s que medianamente, que \u00e9l mismo ha ilustrado algunos de sus&nbsp;Episodios Nacionales, y que hace a\u00f1os, all\u00e1 en Santander, por el verano, tom\u00f3 en serio el hacer acuarelas con todas las reglas y todos los chismes del arte.<\/p>\n<p>De la escultura, que es el arte que C\u00e1novas del Castillo encuentra m\u00e1s distinguido, no s\u00e9 lo que piensa Gald\u00f3s. Supongo que pensar\u00e1 que no tenemos escultores y que por eso le gusta a C\u00e1novas. Llegamos, o mucho me equivoco, al&nbsp;fin econ\u00f3mico, y aqu\u00ed s\u00f3lo hay que decir que Gald\u00f3s es de los pocos espa\u00f1oles que pueden vivir con relativa holgura de lo que escriben, entendiendo por escribir el hacerlo como Dios manda y en puro arte de las letras. Sus libros, sobre todo la edici\u00f3n ilustrada de los&nbsp;Episodios, le han dado pretexto para viajar por toda Espa\u00f1a, creo que sin excepci\u00f3n de una provincia. Gald\u00f3s prefiere a Santander para el verano, a Zaragoza para los d\u00edas heroicos y a Sevilla &nbsp;&nbsp;\u201439\u2192&nbsp;&nbsp; para siempre y para so\u00f1ar con ella&#8230; y a San Sebasti\u00e1n para maltratarlo como buen santanderino&nbsp;de verano. Del&nbsp;fin pol\u00edtico&nbsp;no hay que hablar; ya he dicho que es Gald\u00f3s diputado por Puerto Rico, y sigue la pol\u00edtica liberal mon\u00e1rquica. Opina que&nbsp;esto es una perdici\u00f3n, como opinamos todos, desde el pr\u00edncipe o capit\u00e1n general altivo hasta el que pesca en ruin barca, o sea un cacique de campanario; pero a\u00f1ade Gald\u00f3s que desde que ve la pol\u00edtica espa\u00f1ola de cerca se ha convencido de que, si esta&nbsp;manifestaci\u00f3n de la actividad&nbsp;anda mal y tiene grandes vicios, no est\u00e1 peor que otras muchas&nbsp;manifestaciones. Y tambi\u00e9n en esto acierta. Y ahora llegamos al&nbsp;fin&#8230; es decir, al fin de este folleto, porque dejo en el tintero muchas cosas que dir\u00eda a tener m\u00e1s espacio disponible. Si alg\u00fan d\u00eda logro reunir m\u00e1s datos, dir\u00e9 lo que me falta. Y perdone Gald\u00f3s por esta vez. Puede ser que al verse tan maltratado, o mejor, tratado tan mal, parodiando al otro, se diga: \u00ab\u00a1Dichosos los pueblos y los Commeleranes que no tienen historia!\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s: estudio cr\u00edtico-biogr\u00e1fico Leopoldo Alas &nbsp; &#8211; I &#8211; Podr\u00eda formarse un&nbsp;libro verde, o&nbsp;amarillo&nbsp;o&nbsp;colorado, como esos en que&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6991,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3,4,85],"tags":[],"class_list":["post-638","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-benito-perez-galdos","category-bibliografia","category-clarin"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v24.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s: estudio cr\u00edtico-biogr\u00e1fico, por Leopoldo Alas &quot;Clar\u00edn&quot; - 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