{"id":7571,"date":"2011-01-11T07:20:00","date_gmt":"2011-01-11T06:20:00","guid":{"rendered":"http:\/\/ferna.eu\/?p=7571"},"modified":"2025-01-13T07:10:18","modified_gmt":"2025-01-13T07:10:18","slug":"cuentos-manicomio-politico-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/batallitas.es\/benito-perez-galdos\/cuentos-manicomio-politico-social\/","title":{"rendered":"[Cuentos] Manicomio pol\u00edtico-social"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">SOLILOQUIOS DE ALGUNOS DEMENTES ENCERRADOS EN \u00c9L<\/h2>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><br><br><\/h4>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">JAULA I: EL NEO<\/h3>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><br><br><\/h4>\n\n\n\n<p>\u00abAl fin Dios me ilumin\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Sent\u00ed una confusa y agradable impresi\u00f3n, despu\u00e9s se cruzaron en mi entendimiento unas cuantas ideas, despu\u00e9s dese\u00e9, y al fin un movimiento poderoso de mi voluntad realiz\u00f3 en mi esp\u00edritu la mayor evoluci\u00f3n que cabe en lo humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Quise ser neo.<\/p>\n\n\n\n<p>No digo \u00abfui neo\u00bb, porque desde el momento en que se hizo la luz en mi cerebro, hasta que encontr\u00e9 realizada en m\u00ed la perfecci\u00f3n espiritual, transcurri\u00f3 un buen espacio de tiempo, el suficiente para leer dos n\u00fameros de <em>La Regeneraci\u00f3n<\/em> y dos art\u00edculos gabinianos de <em>La Constancia<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo hab\u00eda asistido a una sesi\u00f3n de Armon\u00eda y, al o\u00edr all\u00ed una disertaci\u00f3n agridulce sobre los destinos caseros de la mujer, sent\u00ed que de cada uno de mis ojos sal\u00eda un r\u00edo de l\u00e1grimas. <em>Plorans ploravit in noctem<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo hab\u00eda le\u00eddo una homil\u00eda teol\u00f3gico-churrigueresca con que el padre S\u00e1nchez adorn\u00f3 las columnas de <em>La Lealtad<\/em>; yo hab\u00eda devorado los art\u00edculos lit\u00fargico-gongorinos que El Pensamiento ofrec\u00eda diariamente en sus cuatro planas; yo estornud\u00e9 con <em>La Esperanza<\/em> y bostec\u00e9 con <em>La Regeneraci\u00f3n<\/em>. Pero todos estos regodeos literarios que por alg\u00fan tiempo llevaron mi esp\u00edritu al m\u00e1s alto grado de placentera y enf\u00e1tica contemplaci\u00f3n, no hicieron sino preparar el gran trastorno, el espont\u00e1neo y r\u00e1pido salto de mi entendimiento hacia las claras esferas del bien y a los cer\u00faleos espacios de la salud. <em>Extra neos nulla salus<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En el paroxismo de mis dudas, sent\u00ed una voz fuerte, terrible, altisonante, tremebunda, grandilocuente, <em>tanquam vocem aquarum multarum<\/em>; abr\u00ed los ojos y vi un papel ante m\u00ed. La voz dec\u00eda: <em>tolle et lege<\/em>. Lo tom\u00e9 y lo le\u00ed: era <em>La Constancia<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><br><br><\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">* * *<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><br><br><\/h4>\n\n\n\n<p>Le\u00ed <em>La Constancia<\/em>, le\u00ed al padre, le\u00ed al hijo, le\u00ed a Gabino Tejado, y las tres resplandecientes y aguzadas puntas del tri\u00e1ngulo nocedalino hirieron mi mente, dejando en ella una impresi\u00f3n de pl\u00e1cido dolor, de dulce martirio. Doncellas del Manzanares, ta\u00f1ed la c\u00edtara y cantad y regocijaos, porque <em>La Constancia<\/em> dio luz a mis ojos, regalo a mi paladar, sones a mi o\u00eddo y salud a mi alma. Traed el novillo m\u00e1s gordo de vuestros campos y aderezadle y comedle, porque la verdad econ\u00f3micopol\u00edtico- parlamentaria entr\u00f3 en mi esp\u00edritu ilumin\u00e1ndole con resplandores del cielo. <em>Fulserunt Candidi tibi soles<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras m\u00e1s le\u00eda, a medida que mi ser se identificaba en el peri\u00f3dico y el peri\u00f3dico penetraba en mi ser, fui adquiriendo la sabidur\u00eda. \u00a1Qu\u00e9 de cosas supe! Desde los asuntos pol\u00edticos que constituyen la materia <em>ex qua<\/em> de aquel diario, hasta las aspiraciones ministeriales que son el <em>ut quod<\/em> de su existencia; todo penetr\u00f3 en m\u00ed irradiando intelectuales efluvios. <em>Lampades ignis<\/em>, o <em>Non fumum ex fulgore<\/em>, como dijo el Profano.<br><br><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">* * *<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">&nbsp;<\/h4>\n\n\n\n<p>Pero era preciso elevarme hasta la misma mismidad de los neos; fui, por tanto, presentado en un concili\u00e1bulo.<\/p>\n\n\n\n<p>Me examinaron y fui <em>totaliter<\/em> aprobado.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces comprend\u00ed cu\u00e1nta era mi sabidur\u00eda adquirida repentinamente solo por el prop\u00f3sito de ser neo.<\/p>\n\n\n\n<p>Doncellas del Abro\u00f1igal, ce\u00f1\u00edos de blancas vestiduras, embalsamaos con olorosos ung\u00fcentos, quemad pebeteros del Oriente y cantad y festejadme con honestas y regocijadas alegr\u00edas, porque la luz entr\u00f3 en mi alma y fui <em>neo<\/em> y me llamaron neo; porque me llamaron sabio y me coronaron de esparto y c\u00e1\u00f1amo, y cant\u00f3 <em>El Pensamiento<\/em> mis alabanzas con voz m\u00e1s delicada que la misma Patti. <em>Pauperiem patti<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Selgas el Taumaturgo escribi\u00f3 una revista del g\u00e9nero <em>reduplicativ\u00e9<\/em>, y Vild\u00f3sola solt\u00f3 unos sueltos del g\u00e9nero <em>fastidiositer<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Hubo otro concili\u00e1bulo.<\/p>\n\n\n\n<p>Vi muchos hombres de aspecto triste y severo, de actitud sombr\u00eda, de voz hueca, de mirada siniestra, de color amarillo. Eran ellos, los <em>neitos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Levanteme de mi asiento tr\u00e9mulo y encogido. La presencia de tanto sabio me llenaba de pavor y zozobra. Uno de ellos me pregunt\u00f3 qu\u00e9 entend\u00eda por liberalismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella pregunta era demasiado dif\u00edcil para un principiante.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1El liberalismo!, dije pasa m\u00ed; \u00bfqu\u00e9 es esto de liberalismo? Volvi\u00f3 el neo a preguntarme con terrible voz. Yo no sab\u00eda qu\u00e9 contestar. Sin duda me espesaba una silba. <em>Amarilla sylvas<\/em>, como dijo el Mantuano.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">&nbsp;<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">* * *<br><br><\/h4>\n\n\n\n<p>Mi turbaci\u00f3n crec\u00eda. M\u00e1s de pronto un rayo de luz me ilumin\u00f3. Comprend\u00ed lo que era el liberalismo; pero la voz se deten\u00eda en mi garganta y no pod\u00eda articular una palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo hab\u00eda recibido unas cuantas lecciones de m\u00edmica, y hall\u00e9 un medio de contestar a la pregunta de mis jueces sin abrir la boca; saqu\u00e9 del bolsillo una caja de f\u00f3sforos de Cascante, <em>Cascantinei fulgores<\/em>; cog\u00ed una cerilla, y rasp\u00e1ndola en el cart\u00f3n la encend\u00ed, mostrando la llama a mis jueces que se quedaron at\u00f3nitos y petrificados. Sin duda mi sabidur\u00eda les pareci\u00f3 extraordinaria y nunca vista. Se miraban unos a otros como si no pudieran explicarse aquel prodigio. Aquel argumento m\u00edmico del f\u00f3sforo para contestar a una pregunta sobre el liberalismo, les pareci\u00f3 la m\u00e1s alta idea que pod\u00eda brotar de cabeza humana. <em>Humano capiti<\/em>, como dijo el L\u00edrico.<\/p>\n\n\n\n<p>Animado por tan buena acogida, recobr\u00e9 repentinamente el uso de la palabra, y dominando mi turbaci\u00f3n exclam\u00e9 gritando con toda la fuerza de mis pulmones:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1\u00a1Fuego con \u00e9l!!<\/p>\n\n\n\n<p>Los neos no pudieron contener su entusiasmo; se lanzaron sobre m\u00ed, me abrazaron, me llamaron el Sabio de los sabios, el Profundo, el Simb\u00f3lico, el Exeg\u00e9tico, el Poliantheo, el Apolog\u00e9tico.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1\u00a1Fuego con \u00e9l!!, repet\u00ed yo.<\/p>\n\n\n\n<p>Donceles de Alcorc\u00f3n, coged la espada y poneos el casco de reluciente cimera, y aparejad vuestros caballos, porque la hora del exterminio ha sonado y no quedar\u00e1 piedra sobre piedra. \u00a1Oh!, ciudad prevaricadora, habit\u00e1culo de prevaricaciones, centro de inmundicia, monstruo de liberalismo, foco de ideas pestilenciales, yo curar\u00e9 con fuego tu lepra y purificar\u00e9 con fuego tu coraz\u00f3n, echando al r\u00edo tus cenizas. <em>Super flumina Manzanares<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><br><br><\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">* * *<\/h4>\n\n\n\n<p>La realizaci\u00f3n de mis teor\u00edas fosf\u00f3rico-neas me llev\u00f3 a la c\u00e1rcel. \u00bfQui\u00e9n me iba a defender? \u00bfEl Taumaturgo, el Simb\u00f3lico o el Apocal\u00edptico? \u00a1Ay!, aquellos patriarcas que aplaudieron mi tesis en el examen, dijeron que estaba loco. <em>Sed non erat his locus<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">* * *<\/h4>\n\n\n\n<p>Por loco me encerraron en esta jaula, donde padezco horribles tormentos; porque no tengo a nadie a quien quemar. Me han quitado los f\u00f3sforos. Sin embargo, no ceso de clamar: \u00a1Yo soy neo!, \u00a1soy neo!\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><br><br><\/h4>\n\n\n\n<p><em>El fil\u00e1ntropo curioso que copi\u00f3 por taquigraf\u00eda el mon\u00f3logo del neo, continuaba su trabajo en las jaulas sucesivas, cuando un incidente lamentable inutiliz\u00f3 lo que hab\u00eda escrito. Hall\u00e1base copiando&#8230; cosa curiosa, y promet\u00eda gran aceptaci\u00f3n, cuando un loco, que a la saz\u00f3n andaba suelto por aquel patio, vino muy callandito por detr\u00e1s y le dio un tremendo apabullo en el sombrero, enterr\u00e1ndoselo hasta la boca, con lo cual el fil\u00e1ntropo curioso se vio en un gran aprieto; cay\u00f3sele de la mano el papel y la pluma, y cuando desempaquetando su cabeza, pudo al fin ver la luz del d\u00eda y trat\u00f3 de coger sus enseres, el viento se los hab\u00eda llevado. Ansioso de seguir su trabajo, volvi\u00f3 pocos d\u00edas despu\u00e9s; pero el loco no quer\u00eda hablar, y se vio precisado el copista a entretener su pluma en otro mani\u00e1tico de los m\u00e1s notables de la casa.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><br><br><\/h4>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">JAULA II: EL FIL\u00d3SOFO MATERIALISTA<\/h3>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><br><br><\/h4>\n\n\n\n<p>\u00a1Ay! En los tiempos en que yo no era fil\u00f3sofo, mi vida era un continuo martirio. Ilusiones aqu\u00ed, esperanzas all\u00e1, recuerdos hoy, presentimientos ma\u00f1ana. No comprend\u00eda yo que era una gran majader\u00eda molestarse en pensar, en querer y en sentir.<\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda tuve una inspiraci\u00f3n luminosa, flam\u00edgera, centelleante.<\/p>\n\n\n\n<p>Hall\u00e1bame discutiendo con un amigo que se hab\u00eda olvidado de comer. \u00c9l era un cartesiano furibundo. Discut\u00edamos sin cesar en los solemnes momentos de la comida; y aquel d\u00eda, mientras estaba resolviendo el arduo problema de comerme media perdiz, mi contrincante dio un suspiro y empez\u00f3 una fil\u00edpica contra la rid\u00edcula costumbre de comer.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Comer!, dec\u00eda \u00e9l. \u00a1Grosera funci\u00f3n de la materia, h\u00e1bito que iguala al hombre a los brutos m\u00e1s brutos de la Creaci\u00f3n! \u00a1Comer! \u00a1Injuria que hace el cuerpo al esp\u00edritu, solidario de la Divinidad, al esp\u00edritu inmaterial, infinito, inapetente, no susceptible de digerir, ni de engordar, ni de enflaquecer!<\/p>\n\n\n\n<p>Y en tanto se com\u00eda una lonja de solomillo con guisantes, del tama\u00f1o de un queso manchego.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Comer!, dije yo, abriendo la boca y meti\u00e9ndome lo mejor que pude en ella una cucharada de garbanzos, nutritivo fundamento de la comida, verdadero pienso humano. Pues el comer es la clave y el principio de toda la filosof\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014El principio de la filosof\u00eda, dijo mi amigo, comi\u00e9ndose de un mordisco una pera de Donguindo del tama\u00f1o de las bolas del puente de Segovia; el principio de la filosof\u00eda es: Yo pienso; luego existo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pues ese es tambi\u00e9n el principio de mi filosof\u00eda: Yo pienso; luego existo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014O quitando la parte caballar o asnal que esto tiene, digamos:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Yo como; luego existo.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde entonces fui lo que soy, fil\u00f3sofo materialista. Principiaron mis grandes especulaciones; y al fin sorprend\u00ed todos los arcanos de la naturaleza y todos los misterios del alma y de la vida. El \u00e1tomo fecundo, fuente de la vida, elemento de toda forma y de toda idea, materia prima del alma, se present\u00f3 bailando ante mis ojos como un infusorio y vibrando sonoramente como una pulga que se hubiese metido a sochantre. Yo vi aglomerarse muchos de estos \u00e1tomos en torno m\u00edo y formar la sustancia fundamental, figurando aqu\u00ed una piedra, all\u00e1 una flor, por un lado un deseo, por otro un afecto; y esta sustancia engendradora de la luz y del amor, del f\u00f3sforo y del azufre, de la gelatina y del aquil\u00f3n gomado, de la sangre y de la idea, del cuerno y de la ilusi\u00f3n, de la masa encef\u00e1lica y de la aptitud para hacer versos alejandrinos, se presentaba ante m\u00ed obedeciendo a mi llamamiento, como obedecen a la gravitaci\u00f3n universal todas las masas errantes en el espacio, constituyendo ese bello juego de coreograf\u00eda c\u00f3smica que se llama armon\u00eda sideral, rotaci\u00f3n y traslaci\u00f3n sistem\u00e1tica de los planetas.<\/p>\n\n\n\n<p>La materia estaba a mis \u00f3rdenes, sujeta a mi exploraci\u00f3n. Esta materia presentaba ante m\u00ed sus m\u00e1s raras transformaciones; y yo vi que el resultado de sus juegos, de sus posturas, de sus equilibrios, constituye ese <em>clown<\/em> interno que se llama alma.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces principi\u00e9 a desarrollar mis teor\u00edas p\u00fablicamente.<\/p>\n\n\n\n<p>El alma, dije, es una posici\u00f3n especial de los \u00e1tomos. Yo me diferencio de una vela de esperma y de un felpudo, en que los polos de mis \u00e1tomos tienen una direcci\u00f3n determinada.<\/p>\n\n\n\n<p>Las facultades del alma son debidas a la repercusi\u00f3n \u00edntima de unos \u00e1tomos con otros. Cuando yo quiero se verifica en m\u00ed una cosa semejante a la que se observa en un cepillo de dientes cuando las crines, frot\u00e1ndose unas con otras, producen una vibraci\u00f3n casi imperceptible.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando yo pienso, se desarrolla lentamente en mi cerebro un hilo que va a enrollarse en una especie de cilindro que tenemos debajo del casco en las inmediaciones del cogote. Por eso se dice que un hombre se devana los sesos cuando piensa mucho.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando yo siento, mi coraz\u00f3n, que es una esponja empapada en sentimiento, segrega el amor, la amistad, el odio, los celos y otros l\u00edquidos. Puede compararse el coraz\u00f3n a una bodega sentimental, donde el consumidor halla toda clase de licores, los cuales se sirven tambi\u00e9n a domicilio.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">* * *<\/h4>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda quise ense\u00f1ar mis teor\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi cerebro devan\u00f3 unas tres o cuatro varas bien medidas de pensamientos felices, con dos o tres cuartas de proyecto acalorado y cosa de pulgada y media de esperanza de \u00e9xito.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi coraz\u00f3n segreg\u00f3 tres azumbres de amor al pr\u00f3jimo, tres azumbres bien medidos, con algunas jicarillas de temor vago, y hasta media docena de copas de entusiasmo endulzadas con algunas gotas de satisfacci\u00f3n del amor propio de sabio.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo dese\u00e9; es decir, mis \u00e1tomos estuvieron dando y chocando unos con otros, y tambale\u00e1ndose y cayendo como si estuvieran bebidos, por espacio de dos segundos y medio, qued\u00e1ndose despu\u00e9s quietecitos como en misa.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando me cercior\u00e9 de que hab\u00eda pensado, sentido y deseado, mand\u00e9 que cada cosa se pusiera en regla y dobl\u00e9 cuidadosamente el alma para que no se estropeara, y me la guard\u00e9 en el bolsillo, no fuese que alguno me la quitara. Le limpi\u00e9 el polvo al pensamiento, porque este es un objeto que se ensucia con facilidad, y lo met\u00ed en un estuche, cuidando de untar con aceite los tornillos y las ruedas de la voluntad para que no se tornaran de or\u00edn y marcharan con desembarazo en otra ocasi\u00f3n. Envas\u00e9 los sentimientos, teniendo cuidado de atarlos uno a uno y de que no se escurrieran por entre los dedos, y ech\u00e9 la llave a todo esto, con lo cual qued\u00e9 muy sosegado y satisfecho.<br><br><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">* * *<br><br><br><\/h4>\n\n\n\n<p>Mi intenci\u00f3n fue demostrar con ejemplos y con la observaci\u00f3n la verdad de mi sublime teor\u00eda. Necesitaba para ello exponer un gabinete f\u00edsico-psicol\u00f3gico en que se vieran clasificadas y encerrada en sus respectivos frascos todas las facultades del alma con sus funciones particulares. Para esto me val\u00ed de la qu\u00edmica; y cogiendo una gran retorta con un alambique, un hornillo y algunos tubos de vidrio, mont\u00e9 mi laboratorio.<\/p>\n\n\n\n<p>Fui en busca de material. El primer simple que yo quer\u00eda destilar era el amor, por ser el m\u00e1s curioso de los l\u00edquidos por sus propiedades corrosivas, su facilidad de evaporaci\u00f3n, su sabor acre y su olor agradable.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo ten\u00eda un criado que estaba enamorado perdidamente de la hija de la portera. \u00a1Magn\u00edfico material qu\u00edmico! Cog\u00ed a mi hombre cuando estaba dormido y lo met\u00ed en una gran cacerola que ten\u00eda dispuesta para el caso, y lo puse al fuego a un calor de 49 grados. Antes le introduje un tubo en el pecho, con objeto de comunicar la esponja sentimental con el aire exterior. Pronto empez\u00f3 la destilaci\u00f3n con la ayuda de unas cuantas descargas de la botella de Leiden y unas limaduras de hierro.<\/p>\n\n\n\n<p>Obtuve medio cuartillo de amor puro, de gran concentraci\u00f3n. Quise probar las propiedades de aquel l\u00edquido. Apliqu\u00e9 una gota a la piel de un gato, y el pobre animal se muri\u00f3 en un arrebato de pasi\u00f3n, profiriendo unos ayes que part\u00edan el coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Apliqu\u00e9 otra gota a un zapato; y el zapato se anim\u00f3, se puso sobre el tac\u00f3n y empez\u00f3 a caminar solo en direcci\u00f3n a una babucha, a la cual dijo algunas palabras apasionadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Obtenido el amor, quise obtener aunque no fueran sino algunas cuartas de razonamiento anal\u00edtico o un retacillo de juicios prematuros, para lo cual cog\u00ed a un chico de dieciocho a\u00f1os, bastante listo, y lo puse en disoluci\u00f3n con un poco de ars\u00e9nico. Pronto empez\u00f3 a precipitarse la idea en el fondo del vaso, y ya me preparaba a recoger algunas part\u00edculas de pensamiento, cuando unos agentes de polic\u00eda entraron en mi laboratorio y me prendieron, diciendo (\u00a1qu\u00e9 embuste!), que yo hab\u00eda asesinado a mi criado y al chico que en aquel momento estaba en disoluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo quise recoger en mi frasco algunas gotas de aquel error craso de la polic\u00eda, para lo cual cog\u00ed un palo y le di un fuerte golpe en la cabeza a uno de ellos, con esperanza de poder analizar en su cerebro aquel magn\u00edfico ejemplar de descortes\u00eda e ignorancia; pero se apoderaron de m\u00ed, me maniataron y me trajeron a esta jaula, donde gimo encerrado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Humanidad loca y so\u00f1adora y visionaria! Si me hubieras dejado, yo hubiera fabricado hombres lo mismo que se fabrican f\u00f3sforos de Lizarbe.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">&nbsp;<\/h4>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">JAULA III: EL DON JUAN<br><br><\/h3>\n\n\n\n<p>\u00abEsta no se me escapa: no se me escapa, aunque se opongan a mi triunfo todas las potencias infernales\u00bb, dije yo sigui\u00e9ndola a algunos pasos de distancia, sin apartar de ella los ojos, sin cuidarme de su acompa\u00f1ante, sin pensar en los peligros que aquella aventura ofrec\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Cu\u00e1nto me acuerdo de ella! Era alta, rubia, esbelta, de grandes y expresivos ojos, de majestuoso y agraciado andar, de celestial y picaresca sonrisa. Su nariz, terminada en una hermosa l\u00ednea ligeramente encorvada, daba a su rostro una expresi\u00f3n de desde\u00f1osa altivez, capaz de esclavizar medio mundo. Su respiraci\u00f3n era ardiente y fatigada, marcando con acompasadas depresiones y expansiones voluptuosas el movimiento de la m\u00e1quina sentimental, que andaba con una fuerza de cuatrocientos caballos de buena raza inglesa. Su mirada no era definible; de sus ojos, medio cerrados por el sopor normal que la irradiaci\u00f3n calurosa de su propia tez le produc\u00eda, sal\u00edan furtivos rayos, destellos perdidos que quemaban mi alma. Pero mi alma quer\u00eda quemarse, y no cesaba de revolotear como imprudente mariposa en torno a aquella luz. Sus labios eran coral fin\u00edsimo, su cuello, primoroso alabastro; sus manos, m\u00e1rmol delicado y flexible; sus cabellos, doradas hebras que las del <em>mesmo sol oscurec\u00edan<\/em>. En el hemisferio meridional de su rostro, a algunos grados del meridiano de su nariz y casi a la misma latitud que la boca, ten\u00eda un lunar adornado de algunos sedosos cabellos que, agitados por el viento, se mec\u00edan como frondoso ca\u00f1averal. Su pie era tan bello, que los adoquines parec\u00edan convertirse en flores cuando ella pasaba; de los movimientos de sus brazos, de las oscilaciones de su busto, del encantador vaiv\u00e9n de su cabeza, \u00bfqu\u00e9 puedo decir? Su cuerpo era el centro de una infinidad de irradiaciones el\u00e9ctricas, suficientes para dar alimento para un a\u00f1o al cable submarino.<\/p>\n\n\n\n<p>No hab\u00eda o\u00eddo su voz; de repente la o\u00ed. \u00a1Qu\u00e9 voz, santo Dios!, parec\u00eda que hablaban todos los \u00e1ngeles del cielo por boca de su boca. Parec\u00eda que vibraba con sonora melod\u00eda el lunar, como corchea escrita en el pentagrama de su cara. Yo devor\u00e9 aquella nota; y digo que la devor\u00e9, porque me hubiera comido aquel lunar, y hubiera dado por aquella lenteja mi derecho de primogenitura sobre todos los <em>don Juanes<\/em> de la tierra. Su voz hab\u00eda pronunciado estas palabras, que no puedo olvidar:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Lurenzo, \u00bfsabes que comer\u00eda un bucadu?<\/p>\n\n\n\n<p>Era gallega.<br><br><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">* * *<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">&nbsp;<\/h4>\n\n\n\n<p>\u2014\u00c1ngel m\u00edo, dijo su marido, que era el que la acompa\u00f1aba: aqu\u00ed tenemos el caf\u00e9 del Siglo, entra y tomaremos jam\u00f3n en dulce.<\/p>\n\n\n\n<p>Entraron, entr\u00e9; se sentaron, me sent\u00e9 (enfrente); comieron, com\u00ed (ellos jam\u00f3n, yo&#8230; no me acuerdo de lo que com\u00ed; pero lo cierto es que com\u00ed).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l no me quitaba los ojos de encima. Era un hombre que parec\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p>hecho por un art\u00edfice de Alcorc\u00f3n, expresamente para hacer resaltar la belleza de aquella mujer gallega, pero modelada en m\u00e1rmol de Paros por Benvenuto Cellini. Era un hombre bajo y regordete, de rostro apergaminado y amarillo como el forro de un libro viejo, sus cejas angulosas y la l\u00ednea de su nariz y de su boca ten\u00edan algo de inscripci\u00f3n. Se le hubiera podido comparar a un viejo libro de setecientas p\u00e1ginas, voluminoso, ilegible y apolillado. Este hombre estaba encuadernado en un enorme gab\u00e1n pardo con cantos de lanilla azul.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s supe que era un bibli\u00f3mano.<br><br><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">* * *<br><br><\/h4>\n\n\n\n<p>Yo empec\u00e9 a deletrear la cara de mi bella galleguita. Soy fuerte en la paleontolog\u00eda amorosa. Al momento entend\u00ed la inscripci\u00f3n, y era favorable para m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abVictoria\u00bb, dije, y me prepar\u00e9 a apuntar a mi nueva v\u00edctima en mi cat\u00e1logo. Era el n\u00famero mil tres.<\/p>\n\n\n\n<p>Comieron, y se hartaron, y se fueron.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella me mir\u00f3 dulcemente al salir.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l me lanz\u00f3 una mirada terrible, expresando que no las ten\u00eda todas consigo; de cada rengl\u00f3n de su cara parec\u00eda salir una chispa de fuego indic\u00e1ndome que yo hab\u00eda herido la p\u00e1gina m\u00e1s oculta y delicada de su coraz\u00f3n, la p\u00e1gina o fibra de los celos.<\/p>\n\n\n\n<p>Salieron, sal\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces era yo el don Juan m\u00e1s c\u00e9lebre del mundo, era el terror de la humanidad casada y soltera. Relataros la serie de mis triunfos ser\u00eda cosa de no acabar. Todos quer\u00edan imitarme; imitaban mis ademanes, mis vestidos. Ven\u00edan de lejanas tierras solo por verme. El d\u00eda en que pas\u00f3 la aventura que os refiero era un d\u00eda de verano. Yo llevaba un chaleco blanco y unos guantes de color de lila, que estaban diciendo comedme.<\/p>\n\n\n\n<p>Se pararon, me par\u00e9, entraron, esper\u00e9; subieron, pas\u00e9 a la acera de enfrente.<\/p>\n\n\n\n<p>En el balc\u00f3n del quinto piso apareci\u00f3 una sombra: \u00ab\u00a1Es ella\u00bb, dije yo, muy ducho en tales lances.<\/p>\n\n\n\n<p>Acerqueme, mir\u00e9 a lo alto, extend\u00ed una mano, abr\u00ed la boca para hablar, cuando de repente, \u00a1cielos misericordiosos!, \u00a1cae sobre m\u00ed un diluvio!&#8230;, \u00bfde qu\u00e9? No quiero que este pastel quede, si tal cosa nombro, como quedaron mi chaleco y mis guantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Lleneme de ira: me hab\u00edan puesto perdido. En un acceso de c\u00f3lera, entro y subo r\u00e1pidamente la escalera.<\/p>\n\n\n\n<p>Al llegar al tercer piso, sent\u00ed que abr\u00edan la puerta del quinto. El marido apareci\u00f3 y descarg\u00f3 sobre m\u00ed con todas sus fuerzas un objeto que me descalabr\u00f3: era un libro que pesaba sesenta libras. Despu\u00e9s otro del mismo tama\u00f1o, despu\u00e9s otro y otro; quise defenderme, hasta que al fin una Compilatio decretalium me remat\u00f3: ca\u00ed al suelo sin sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando volv\u00ed en m\u00ed, me encontr\u00e9 en el carro de la basura.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">* * *<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">&nbsp;<\/h4>\n\n\n\n<p>Levanteme de aquel lecho de rosas, y me alej\u00e9 como pude. Mir\u00e9 a la ventana: all\u00ed estaba mi verdugo en traje de ma\u00f1ana, vestido a la holandesa; sonri\u00f3 maliciosamente y me hizo un saludo que me llen\u00f3 de ira.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi aventura mil tres hab\u00eda fracasado. Aquella era la primera derrota que hab\u00eda sufrido en toda mi vida. Yo, el don Juan por excelencia, \u00a1el hombre ante cuya belleza, donaire, desenfado y osad\u00eda se hab\u00edan rendido las m\u00e1s meticulosas divinidades de la tierra!&#8230; Era preciso tomar la revancha en la primera ocasi\u00f3n. La fortuna no tard\u00f3 en present\u00e1rmela. Entonces, \u00a1ay!, yo vagaba alegremente por el mundo, visitaba los paseos, los teatros, las reuniones y tambi\u00e9n las iglesias.<\/p>\n\n\n\n<p>Una noche, el azar, que era siempre mi gu\u00eda, me hab\u00eda llevado a una novena: no quiero citar la iglesia, por no dar origen a sospechas peligrosas. Yo estaba oculto en una capilla desde donde sin ser visto dominaba a la concurrencia. Apoyada en una columna vi una sombra, una figura, una mujer. No pude ver su rostro, ni su cuerpo, ni su adem\u00e1n, ni su talle, porque la cubr\u00edan unas grandes vestiduras negras desde la coronilla hasta las puntas de los pies.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo coleg\u00ed que era hermos\u00edsima, por esa facultad de adivinaci\u00f3n que tenemos los <em>don Juanes<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Concluy\u00f3 el rezo; sali\u00f3, sal\u00ed; un joven la acompa\u00f1aba, \u00ab\u00a1su esposo!\u00bb, dije para m\u00ed, \u00abalg\u00fan matrimonio en la luna de miel\u00bb. Entraron, me par\u00e9 y me puse a mirar los cangrejos y langostas que en un restaurante cercano se ve\u00edan expuestos al p\u00fablico. Mir\u00e9 hacia arriba, \u00a1oh felicidad! Una mujer sal\u00eda al balc\u00f3n, alargaba la mano, me hac\u00eda se\u00f1as&#8230; Cercioreme de que no ten\u00eda en la mano ning\u00fan \u00e1nfora de alcoba, como el maldito bibli\u00f3mano, y me acerqu\u00e9. Un papel baj\u00f3 revoloteando como una mariposa hasta posarse en mi hombro. Le\u00ed: era una cita. \u00a1Oh fortuna!, \u00a1era preciso escalar un jard\u00edn, saltar tapias!, eso era lo que a m\u00ed me gustaba. Lleg\u00f3 la siguiente noche y acud\u00ed puntual. Salt\u00e9 la tapia y me hall\u00e9 en el jard\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p>Un tibio y azulado rayo de luna, penetrando por entre las ramas de los \u00e1rboles, daba melanc\u00f3lica claridad al recinto y marcaba pinceladas y borrones de luz sobre todos los objetos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por entre las ramas vi venir una sombra blanca, vaporosa: sus pasos no se sent\u00edan, avanzaba de un modo misterioso, como si una suave brisa la empujara. Acercose a m\u00ed y me tom\u00f3 de una mano; yo profer\u00ed las palabras m\u00e1s dulces de mi diccionario, y la segu\u00ed; entramos juntos en la casa. Ella andaba con lentitud y un poco encorvada hacia adelante. As\u00ed deben andar las dulces sombras que vagan por el El\u00edseo, as\u00ed deb\u00eda andar Dido cuando se present\u00f3 a los ojos de Eneas el P\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Entramos en una habitaci\u00f3n oscura. Ella dio un suspiro que as\u00ed de pronto me pareci\u00f3 un ronquido, articulado por unas fauces llenas de rap\u00e9. Sin embargo, aquel sonido deb\u00eda de salir de un seno inflamado con la m\u00e1s viva llama de amor. Yo me postr\u00e9 de rodillas, extend\u00ed mis brazos hacia ella&#8230; cuando de pronto un ruido espantoso de risas reson\u00f3 tras de m\u00ed; abri\u00e9ronse puertas y entraron m\u00e1s de veinte personas, que empezaron a darme de palos y a re\u00edr como una cuadrilla de demonios burlones. El velo que cubr\u00eda mi sombra cay\u00f3, y vi, \u00a1Dios de los cielos!, era una vieja de m\u00e1s de noventa a\u00f1os, una harp\u00eda arrugada, retorcida, seca como una momia, vestigio secular de una mujer antediluviana, de voz semejante al gru\u00f1ido de un perro constipado; su nariz era un cuerno, su boca era una cueva de ladrones, sus ojos, dos grietas sin mirada y sin luz. Ella tambi\u00e9n se re\u00eda, \u00a1la maldita!, se re\u00eda como se reir\u00eda la abuela de Lucifer si un don Juan le hubiera hecho el amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Los golpes de aquella gente me derribaron; entre mis azotadores estaba el bibli\u00f3mano y su mujer, que parec\u00edan ser los autores de aquella trama.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre puntapi\u00e9s, pellizcos, bastonazos y pescozones, me pusieron en la calle, en medio del arroyo, donde ca\u00ed sin sentido, hasta que las matutinas escobas municipales me hicieron levantar. Tal fue la singular aventura del don Juan m\u00e1s c\u00e9lebre del universo. Siguieron otra por el estilo; y siempre tuve tan mala suerte, que constantemente paraba en los carros que recogen por las ma\u00f1anas la inmundicia acumulada durante la noche.<\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda me trajeron a este sitio, donde me tienen encerrado, diciendo que estoy loco. La sociedad ha tenido que aherrojarme como a una fiera asoladora; y en verdad, a dejarme suelto, yo la hubiera destruido.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">&nbsp;<\/h4>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">JAULA IV: EL ESPIRITISTA<\/h3>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Costome tres pesetas la composici\u00f3n del velador, que hab\u00eda perdido la m\u00e1s elocuente de sus patas durante la trascendental sesi\u00f3n de los esp\u00edritus humor\u00edsticos, y bien puede decirse que despu\u00e9s de la sabia aplicaci\u00f3n de un clavo, dos tornillos y algunas cu\u00f1as, la pata reveladora qued\u00f3 tan bien compuesta, que no le excedieran en facundia y verbosidad el mismo or\u00e1culo de Delfos ni la tr\u00edpode de la pitonisa de Endor.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces yo, propietario de aquel mueble divino, de aquella m\u00e1quina parlante, me entregu\u00e9 con todo el ardor del entusiasmo y de la fe a mis investigaciones psico-antropo-cosmol\u00f3gicas. Bajo mis dedos, bajo las diez sutiles y perspicuas yemas de mis dedos, sent\u00eda correr el sublime fluido, agente supremo de toda vida, soplo fecundo de la creaci\u00f3n y equilibrio del universo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo mismo que bajo los dedos del pianista se cruzan las corrientes de armon\u00eda y se producen los hermosos sonidos que el fluido ac\u00fastico saca de los profundos espacios del silencio, as\u00ed bajo mis dedos surge la vida ignota de los espacios invencibles. Lo mismo que el m\u00e9dico aplicando la mano al pulso del hombre descubre las oscilaciones de la vida humana, as\u00ed bajo mis manos siento el latir profundo de la vida espiritual, siendo el pulso tranquilo, acompasado, uniforme, eterno, que desde el centro del cosmos se extiende hasta los m\u00e1s peque\u00f1os objetos de cada planeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Me parece que he dicho algo.<br><br><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">* * *<\/h4>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">&nbsp;<\/h4>\n\n\n\n<p>Yo no com\u00eda, ni beb\u00eda, ni dorm\u00eda, ni hablaba con nadie, ni sal\u00eda a paseo, ni iba al teatro, ni hac\u00eda cosa alguna de las que se usan en la prosaica vida del vulgo. Consagraba las veinticuatro horas del d\u00eda a mis profundas especulaciones, y antes diera la vida que la mesa; antes prefiriera ser esp\u00edritu errante y sin cuerpo, habitador de los espacios e invisible danzante de todas las mesas de tres pies, que renunciar a mis regocijos de <em>m\u00e9dium<\/em>, a mis entretenidas comunicaciones con los misteriosos ciudadanos de la gran rep\u00fablica del vac\u00edo. Un d\u00eda llam\u00e9 a un esp\u00edritu con quien conversar un rato; a poco de haberlo llamado, vino; era de la familia de los serios. Dio un porrazo tan fuerte en la mesa, que casi estuvo a punto de hacerla a\u00f1icos. Despu\u00e9s se puso tocar un pasodoble con la pata izquierda, por lo cual vine en conocimiento de las aficiones marciales de mi visitante.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo te llamas? \u2014le pregunt\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>No contest\u00f3, por lo cual me decid\u00ed a hacerle la pregunta de un modo m\u00e1s cort\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1l es su gracia de usted?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Julio C\u00e9sar \u2014contest\u00f3 dando cuatro redobles con la pata derecha, lo mismo que un tambor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfD\u00f3nde estabais cuando os he llamado?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014En el cuartel.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9, tambi\u00e9n ten\u00e9is cuartel por all\u00e1?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed; cuartel en donde est\u00e1n todos los soldados que han vivido en todos los mundos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY en qu\u00e9 os entreten\u00e9is por ahora?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Hemos estado probando el Chassepot.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 os parece?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Admirable \u2014dijo haciendo con la pata del centro un ruido semejante al que produce el gatillo de un arma de fuego.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 hace Napole\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Est\u00e1 muy preocupado con lo que pasa en Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1ndo os volv\u00e9is a encarnar?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Antes que concluya el siglo, porque hab\u00e9is de saber que ahora van a empezar unas guerras, que d\u00e9jelo usted estar. Alejandro volver\u00e1 pronto a la tierra, y el Gran Capit\u00e1n parece que est\u00e1 ya en Prusia en forma de un quinto de caballer\u00eda, que bien pronto empezar\u00e1 a hacer proezas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Decidme, \u00bfy D. Quijote no est\u00e1 tambi\u00e9n por all\u00e1?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, es grande amigo m\u00edo, y a veces solemos echar unas ca\u00f1as juntos en la taberna de la quinta regi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQui\u00e9n os mat\u00f3? Y dispensadme esta pregunta, que es algo indiscreta.<\/p>\n\n\n\n<p>El esp\u00edritu call\u00f3 y empez\u00f3 a tocar de nuevo el tambor con la pata<\/p>\n\n\n\n<p>derecha.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQui\u00e9n os mat\u00f3? \u2014repet\u00ed yo palpitando de emoci\u00f3n\u2014; \u00bffue Bruto?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Quia! \u2014contest\u00f3 el esp\u00edritu\u2014; no fue Bruto, ni Casca, ni Casio, ni ninguno de aquellos excelentes sujetos. Matome una indigesti\u00f3n de cangrejos de Tarento, que me regal\u00f3 el pretor Cayo Junio Pomponio el d\u00eda de mi santo; y como despu\u00e9s me beb\u00ed dos cuartillos de agua y fum\u00e9 mucho aquel d\u00eda, me dio un c\u00f3lico que me parti\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Conque todo eso que dicen de tu quoque, etc., \u00bfes una falsedad?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Cosas de los peri\u00f3dicos de aquel tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Oh sombra! \u2014exclam\u00e9 en un acceso de entusiasmo\u2014; conj\u00farote por la laguna Estigia que me reveles todos esos arcanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la sombra no quiso hablar m\u00e1s, y se fue tocando una especie de retreta con las tres patas.<\/p>\n\n\n\n<p>Quedeme at\u00f3nito y confuso. Poco despu\u00e9s publiqu\u00e9 aquella magn\u00edfica obra en que probaba que C\u00e9sar hab\u00eda muerto de una indigesti\u00f3n de cangrejos de Tarento; obra en que achacaba el embuste del asesinato a los periodistas de aquel tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dijeron que estaba loco el que tales cosas escrib\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 horribles armas emplea la envidia!<br><br><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">* * *<br><br><\/h4>\n\n\n\n<p>Llam\u00e9 un esp\u00edritu. Presentose sin dilaci\u00f3n y dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 hay?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo os llam\u00e1is? \u2014le dije.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQuer\u00e9is dejarme en paz? Pues no sois poco impertinente. C\u00f3mo que me hab\u00e9is hecho venir desde Saturno, donde estaba arreglando los papeles y dirigiendo los ensayos de la comedia que se ha de representar esta noche en el teatro de una gran ciudad de por all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo os llam\u00e1is?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014D. Luciano Francisco Comella es mi nombre, para lo que usted guste mandar, y bien le puedo decir que, mientras estuve en la tierra, fui el m\u00e1s grande poeta que se ha visto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ya le conozco a usted de nombre. \u00bfY ahora est\u00e1 usted en Saturno?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, se\u00f1or. Estoy en el s\u00e9ptimo grado de perfecci\u00f3n, lo cual podr\u00eda usted comprender si le fuera posible verme y ver esta charretera encarnada que me han puesto aqu\u00ed en el hombro derecho.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY c\u00f3mo se titula esa comedia?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014<em>La m\u00e1s et\u00e9rea diafanidad de los abismos extra-siderales, o sea los espejuelos de don Mateo, el administrador de aduanas<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Valiente t\u00edtulo, que a ning\u00fan habitante de la tierra se le habr\u00eda ocurrido!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Los habitantes de la tierra son unos entes tan imperfectos, que ocupan en la categor\u00eda cosmog\u00f3nica el mismo lugar que ocupa el topo entre los animales de este astro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1V\u00e1lganme los cielos! \u00bfY no est\u00e1 con ustedes Calder\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 iba a estar! Calder\u00f3n no ha pasado del segundo grado, y est\u00e1 en el cielo de los malos poetas, esperando el momento de encarnarse para tomar otro oficio y hacerse barbero, comadr\u00f3n o verder\u00f3n municipal.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Oh, destinos humanos! \u2014exclam\u00e9 yo en un arrebato de sorpresa.<\/p>\n\n\n\n<p>El esp\u00edritu de Comella desapareci\u00f3. Poco despu\u00e9s publiqu\u00e9 yo aquella inimitable obra en que probaba hasta la evidencia que Comella era el m\u00e1s grande poeta que hab\u00edan visto los siglos en nuestro planeta, y Calder\u00f3n, el m\u00e1s insufrible hilvanador de versos que hab\u00eda asolado la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>No me creyeron. La envidia, como de costumbre, me llam\u00f3 loco.<br><br><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">* * *<br><br><\/h4>\n\n\n\n<p>Las frecuentes palpitaciones de la tercera pata de mi velador anunciaban la visita de un esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQui\u00e9n eres? \u2014pregunt\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel esp\u00edritu era de la familia de los lac\u00f3nicos, de los que no dicen m\u00e1s que s\u00ed y no. Era preciso que yo le ayudara en la conversaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfEres europeo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfEres espa\u00f1ol?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfHace mucho que has muerto?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Apuesto a que eres el Cid.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfFelipe II?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, viendo que no era posible que yo acertara, quiso satisfacer mi curiosidad, y exclam\u00f3 con voz tremenda:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Soy Torquemada!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Jes\u00fas! \u2014exclam\u00e9 horrorizado\u2014. \u00a1El gran quemador de herejes!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfTienes ah\u00ed un f\u00f3sforo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, aqu\u00ed tengo una caja llena.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pues enciende uno; me gusta ver el fuego. Si no lo enciendes, me voy a J\u00fapiter, donde tengo una hoguera perfectamente encendida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Dime, \u00bfhay neos en J\u00fapiter?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pues no ha de haber, si all\u00ed todos son neos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY los quemas?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Los achicharro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014El f\u00f3sforo se me ha concluido y se me han quemado los dedos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Mejor. Encended otro si quer\u00e9is que est\u00e9 aqu\u00ed. El esp\u00edritu es el fuego, despojado de sus propiedades perceptibles y conservando tan solo sus cualidades elementales, la esencia flog\u00edstica, alma del universo. Diciendo esto, el esp\u00edritu se alej\u00f3 poco a poco.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco despu\u00e9s di a la estampa aquel magn\u00edfico tomo en que probaba que el ideal de las sociedades era un pa\u00eds de neos, gobernado por el sistema de la hoguera: fundaba estas conclusiones en mi teor\u00eda sobre el esp\u00edritu universal, que es el fuego despojado de sus cualidades perceptibles y conservando tan solo la esencia flog\u00edstica, alma de las almas, elemento vital de todo el universo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los envidiosos no se contentaron entonces con llamarme loco, sino que adem\u00e1s me encerraron en esta jaula, donde me muero de hast\u00edo, porque la mesa es una losa sostenida sobre cuatro puntales de hierro clavados en el suelo, incapaces, por tanto, de significar con golpecitos acompasaos el elocuente y sublime lenguaje de los esp\u00edritus.<br><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">1868<\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SOLILOQUIOS DE ALGUNOS DEMENTES ENCERRADOS EN \u00c9L JAULA I: EL NEO \u00abAl fin Dios me ilumin\u00f3. 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