{"id":7928,"date":"2020-05-01T09:33:13","date_gmt":"2020-05-01T07:33:13","guid":{"rendered":"http:\/\/ferna.eu\/?p=7928"},"modified":"2020-05-01T09:33:13","modified_gmt":"2020-05-01T07:33:13","slug":"articulo-el-crimen-de-la-calle-fuencarral-de-benito-perez-galdos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/batallitas.es\/benito-perez-galdos\/articulo-el-crimen-de-la-calle-fuencarral-de-benito-perez-galdos\/","title":{"rendered":"[Art\u00edculo] El crimen de la calle Fuencarral, de Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image is-style-default shadow-effect\"><figure class=\"alignleft size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/ferna.eu\/venture\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/fuencarral2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7934\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>En 1888 se perpetr\u00f3 en Madrid un crimen que provoc\u00f3 altercados callejeros, el seguimiento diario de la prensa, implicaci\u00f3n de corruptos, dimisiones del director de la c\u00e1rcel y del presidente del Tribunal Supremo, la interpretaci\u00f3n del juicio en clave de lucha de clases y la \u00faltima ejecuci\u00f3n p\u00fablica por garrote vil. Atrajo la atenci\u00f3n de Gald\u00f3s, que envi\u00f3 varias cr\u00f3nicas al diario argentino <em>La Prensa<\/em>, cuyo estilo, comparable al de Dashiell Hammett, muestra a un Gald\u00f3s pionero en el g\u00e9nero polic\u00edaco, apenas frecuentado hasta entonces en la literatura espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<p>Para los tertulianos de los caf\u00e9s, la criada representaba el desamparo del proletariado y el hijo de la v\u00edctima era la imagen del \u00abse\u00f1orito golfo\u00bb y vicioso, \u00abcaracter\u00edstico de las clases burguesas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La sociedad de Madrid discuti\u00f3 acaloradamente este suceso en los caf\u00e9s de tertulia y se dividi\u00f3 en bandos opuestos, en funci\u00f3n del acusado al que defendiesen. se producen dos bandos opuestos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u200b El largo proceso, que comenzara el 26 de marzo de 1889, para terminar el 25 de mayo del mismo a\u00f1o, acalor\u00f3 las opiniones p\u00fablicas madrile\u00f1as y, por extensi\u00f3n, las espa\u00f1olas.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>El crimen de la calle Fuencarral, Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s<\/p>\n\n\n\n<p>Madrid, 19 de julio de 1888.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>I<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Estamos ahora los espa\u00f1oles bajo la influencia de un signo tr\u00e1gico. Los grandes cr\u00edmenes menudean. En vano se buscar\u00edan en la prensa acontecimientos pol\u00edticos o literarios. Los peri\u00f3dicos llenan las columnas con relatos del <em>crimen de la calle de Fuencarral<\/em>, del <em>crimen de Valencia<\/em>, del <em>crimen de M\u00e1laga<\/em>, los <em>reporters<\/em> y noticieros, en vez de pasarse la vida en el sal\u00f3n de conferencias, visitan los juzgados a todas horas, acometen a los curiales atosig\u00e1ndoles a preguntas, y con los datos que adquieren, construyen luego la historia m\u00e1s o menos fantaseada y novelesca del espantoso drama. \u00daltimamente la prensa ha hecho algo m\u00e1s que informar al p\u00fablico de los hechos conocidos, y ha tomado parte important\u00edsima en la investigaci\u00f3n de la verdad. De tal modo ha conmovido a la opini\u00f3n p\u00fablica en Madrid, y aun de toda Espa\u00f1a, el misterioso crimen de la calle de Fuencarral, que la prensa no ha podido concretarse a sus funciones de simple informadora de los sucesos; ha tomado una parte activa en la instrucci\u00f3n del proceso, ayudando a los jueces, arrojando toda la luz posible sobre el hecho nebuloso, recibiendo del p\u00fablico datos, antecedentes, noticias; procurando indagar la pista de los criminales; recibiendo todo lo que puede contribuir al exclarecimiento de la verdad oscura. Cierto que gran parte de los datos y advertencias suministrados por la prensa no son utilizables; pero en medio de la confusi\u00f3n de sus referencias hay algo que parece indicar una direcci\u00f3n determinada. Esta direcci\u00f3n, a manera de un rastro de sangre, persiste al trav\u00e9s de las contradictorias indicaciones; este rastro se\u00f1alado por la conciencia p\u00fablica es la \u00fanica orientaci\u00f3n que persiste tras tantas vacilaciones, y en el caso concreto del crimen de la calle de Fuencarral, no es aventurado afirmar que los adelantos del proceso son debidos a la insistencia con que la opini\u00f3n p\u00fablica por conducto de la prensa ha se\u00f1alado el camino de la verdad.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"alignleft size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/ferna.eu\/venture\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/fuencarral3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7931\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Imposible que mis lectores dejen de conocer el horrible crimen de que se trata, perpetrado el 1.\u00ba de julio, y que en los d\u00edas que van transcurridos del presente mes ha adquirido tan triste celebridad. Seguramente la revelaci\u00f3n del asesinato de la viuda de Varela, mejor dicho, del descubrimiento del cad\u00e1ver en la madrugada del d\u00eda 2, ha recorrido todos los peri\u00f3dicos del mundo. Dicha se\u00f1ora era rica, un poco extravagante, medrosa y avara, y viv\u00eda sola en compa\u00f1\u00eda de una criada. Lo tremendo del caso es que desde los primeros momentos recayeron sospechas vehementes sobre el hijo de la v\u00edctima, Jos\u00e9 V\u00e1zquez Varela, a la saz\u00f3n preso en la C\u00e1rcel Modelo por <em>robo de una capa<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 motivaba estas sospechas, que casi han sido y son un\u00e1nime juicio? Los antecedentes del hijo, quien hace dos a\u00f1os acometi\u00f3 a su madre infiri\u00e9ndola graves heridas de arma blanca; la mal\u00edsima reputaci\u00f3n de que el mancebo goza; sus costumbres perversas, conocidas de todo Madrid; su holgazaner\u00eda; sus relaciones con gente de muy mala conducta. El joven Varela tiene veintitr\u00e9s a\u00f1os. Los vecinos de la casa que la v\u00edctima habitaba declaran que un d\u00eda s\u00ed y otro tambi\u00e9n ocurr\u00edan grandes esc\u00e1ndalos entre la madre y el hijo; \u00e9ste pidi\u00e9ndola dinero brutalmente y aqu\u00e9lla neg\u00e1ndoselo con objeto de poner coto a sus vicios.<\/p>\n\n\n\n<p>La viuda de Varela era suspicaz y desconfiaba de todo el mundo. Ten\u00eda, sin duda, presentimiento de su fin desastroso; escond\u00eda el dinero en lugares secretos, y a veces llevaba en el seno grandes sumas de billetes de Banco. Temerosa de que la envenenaran, se confeccionaba su alimento. Al propio tiempo que deploraba las consecuencias de la mal\u00edsima educaci\u00f3n dada a su hijo, le quer\u00eda entra\u00f1ablemente, y hace dos a\u00f1os, cuando aquel desnaturalizado monstruo atropell\u00f3 a la que le hab\u00eda dado el ser, la infeliz madre declar\u00f3 ante el juez que se hab\u00eda ocasionado las heridas por un accidente fortuito, librando de este modo al criminal de la pena que merec\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Las primeras actuaciones no produjeron m\u00e1s que confusi\u00f3n. La voz p\u00fablica se inclinaba a declarar inocente al hijo de la v\u00edctima por hallarse cumpliendo condena en la C\u00e1rcel Modelo. La persona en quien se fija la atenci\u00f3n es la criada, Higinia Balaguer, encontrada en la casa al descubrir el crimen.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/ferna.eu\/venture\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/fuencarral_modelo-700x463.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7940\"\/><figcaption>La C\u00e1rcel Modelo en 1939<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Higinia Balaguer fu\u00e9 en los primeros d\u00edas la figura saliente de este tr\u00e1gico cuadro, mujer impasible, afectando o sintiendo quiz\u00e1 una impavidez inconcebible. Luego se ha sabido que esta mujer hab\u00eda vivido en comunicaci\u00f3n casi constante con criminales, que hab\u00eda tenido puesto de bebidas en las inmediaciones de la c\u00e1rcel, y en el curso de sus declaraciones ha revelado ese conocimiento del C\u00f3digo penal, que es com\u00fan entre personas \u00edntimamente relacionadas con los que viven infringi\u00e9ndolo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/ferna.eu\/venture\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/fuencarral6-700x407.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7948\"\/><figcaption>Interiores de la C\u00e1rcel Modelo<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Higinia Balaguer fu\u00e9 considerada desde el principio como la clave de la instrucci\u00f3n, y en ella se fijaron todas las miradas. Primeramente se declar\u00f3 ignorante del suceso. Hubo de comprender que esta versi\u00f3n era insostenible, y luego se declar\u00f3 autora \u00fanica del crimen, describi\u00e9ndolo como resultado de un arrebato de ira. Poco cr\u00e9dito se di\u00f3 a esta declaraci\u00f3n. Imposible que Higinia cometiese sola un crimen que revelaba, adem\u00e1s de minuciosas precauciones, un esfuerzo varonil.<\/p>\n\n\n\n<p>La tercera declaraci\u00f3n de la criada puso la cuesti\u00f3n en nuevo terreno, dando al proceso dram\u00e1tico inter\u00e9s. Se\u00f1al\u00f3 como autor material del crimen al hijo de la v\u00edctima, present\u00e1ndose a s\u00ed misma como simple auxiliar, movida del terror y algo tambi\u00e9n de la codicia, pues el asesino, al paso que la amenazaba con la muerte, le ofrec\u00eda asegurar su porvenir si le ayudaba a ocultar el crimen. La descripci\u00f3n que hace Higinia de los pormenores del asesinato son de tal naturaleza y revelan un tan alto grado de pervesi\u00f3n, que la conciencia humana repugnaba el admitirlos. Parece que tanta maldad no cabe en lo posible. La serenidad y aplomo con que el asesino, despu\u00e9s de quitar la vida a la infortunada do\u00f1a Luciana, dispuso lo necesario para pegar fuego al cad\u00e1ver con petr\u00f3leo, a fin de borrar las huellas de su atroz delito, revelan el coraz\u00f3n m\u00e1s duro y empedernido, un monstruo sin ejemplo ni precedente, si conforme a la declaraci\u00f3n de Higinia, el asesino es el hijo de la v\u00edctima, un joven de veintitr\u00e9s a\u00f1os. Desde que esta manifestaci\u00f3n se hizo p\u00fablica, las opiniones de dividieron: muchos la aceptaban, fund\u00e1ndose en los antecentes de Jos\u00e9 Varela: otros la pon\u00edan en duda, repugnando admitir la barbarie tan grande e inaudita, que parece rebasar los l\u00edmites de la crueldad humana.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/ferna.eu\/venture\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/Imagen-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-7937\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Y aqu\u00ed entra la parte m\u00e1s dram\u00e1tica del misterioso crimen de la calle Fuencarral. Si el asesino es Jos\u00e9 Varela, \u00bfc\u00f3mo sali\u00f3 de la c\u00e1rcel, donde estaba cumpliendo condena? El director y empleados de la c\u00e1rcel niegan en absoluto que Varela haya abandonado su prisi\u00f3n ni el d\u00eda 1.\u00ba de julio ni en ninguno otro. \u00bfC\u00f3mo se concuerda esto con la declaraci\u00f3n de la Balaguer? La confusi\u00f3n que de esto resulta, es extraordinaria, y la opini\u00f3n p\u00fablica, vivamente excitada, contin\u00faa se\u00f1alando a Varela como autor del crimen. Toda la prensa afirma que existen numerosas personas que han visto al joven en la calle en los \u00faltimos ocho d\u00edas de junio. Hay quien dice haberle visto en alg\u00fan caf\u00e9, en los toros y hasta en la butaca de un teatro. El Juzgado llama a declarar a gran n\u00famero de personas. Declaran tambi\u00e9n los empleados de la c\u00e1rcel y su director, el cual parec\u00eda ayudar al Juez desde el primer d\u00eda en el esclarecimiento del maldito crimen.<\/p>\n\n\n\n<p>La gran sorpresa y sensaci\u00f3n se produjo el d\u00eda en que el Juez detuvo e incomunic\u00f3 al director de la c\u00e1rcel se\u00f1or Mill\u00e1n Astray. Fu\u00e9 esto consecuencia de una nueva declaraci\u00f3n y ratificaci\u00f3n de Higinia, quien asegur\u00f3 haber sido sugerida por Mill\u00e1n Astray para dar a sus primeras declaraciones un determinado sentido. Al afirmar la criada que el director de la c\u00e1rcel le hab\u00eda dicho que <em>necesitaba salvar a Vare<\/em><em>l<\/em><em>a<\/em>, al jurarlo delante del mismo se\u00f1or Mill\u00e1n a\u00f1adiendo varias particularidades de suma importancia, elev\u00f3 a su mayor grado el inter\u00e9s del proceso: Mill\u00e1n Astray, al verse acusado, sufri\u00f3 un ataque al coraz\u00f3n que puso en peligro su vida. Repuesto del accidente neg\u00f3 de la manera m\u00e1s rotunda las aseveraciones de Higinia. Y al propio tiempo continuaban en la prensa las manifestaciones an\u00f3nimas de diversas personas que afirmaban haber visto a Varela en la calle en los d\u00edas que precedieron al crimen.<\/p>\n\n\n\n<p>Mill\u00e1n Astray, director interino de la c\u00e1rcel, es joven: pertenece al Cuerpo de empleados de establecimientos penales, en el cual ha demostrado inteligencia y buena voluntad. Recientemente prest\u00f3 servicios de importancia en la averiguaci\u00f3n de diferentes delitos. Es hombre simp\u00e1tico, instruido, ha sido periodista, y tiene en Madrid muchos amigos. Estos, a\u00fan admitiendo el quebrantamiento de clausura del joven Varela, no ven culpabilidad en Mill\u00e1n Astray. Pudo el asesino escaparse sin que de ello tuviera conocimiento el director del establecimiento. Siendo as\u00ed, Mill\u00e1n no puede ser acusado m\u00e1s que de negligencia; pero las declaraciones de Higinia Balaguer van m\u00e1s all\u00e1, y presentan al director como encubridor del delito y amparador del asesino. La opini\u00f3n, en verdad sea dicho, rechaza hasta ahora semejante idea. Si Higinia ha mentido con objeto de embrollar a la justicia, lanz\u00e1ndola a un laberinto de oscuridades, fuerza es reconocer en esta mujer un monstruo de astucia y marruller\u00eda, capaz de volver locos a todos los Jueces que en el mundo existen.<\/p>\n\n\n\n<p>La comprobaci\u00f3n de este t\u00e9rmino del proceso se presenta laboriosa y dif\u00edcil. Todas aquellas personas que en la prensa manifestaron an\u00f3nimamente que hab\u00edan visto en la calle a Jos\u00e9 Varela, al ir ante el Juzgado o lo niegan o declaran simplemente que <em>creyeron haberlo visto<\/em>. Los mozos y mozas de caf\u00e9 tambi\u00e9n niegan. Unicamente un joven militar parece haber afirmado que vi\u00f3 al hijo de do\u00f1a Luciana, ratific\u00e1ndose en ello delante del interfecto. Pero esto no podemos afirmarlo, porque el Juzgado, que no ve con buenos ojos la excesiva publicidad del sumario, ha puesto coto a la curiosidad periodista, neg\u00e1ndose a suministrar noticia alguna. Todos los empleados de la c\u00e1rcel niegan asimismo que Varela saliese. Cuando parec\u00eda que iba a resplandecer la verdad, \u00e9sta se oscurece m\u00e1s y aumentan en el p\u00fablico las conjeturas, las versiones fant\u00e1sticas y las interpretaciones absurdas.<\/p>\n\n\n\n<p>Debo apuntar ciertos antecedentes de alg\u00fan valor. Higinia Balaguer sirvi\u00f3 en la casa del se\u00f1or Mi-ll\u00e1n Astray, aunque no mucho tiempo, y parece fu\u00e9 despedida por su conducta un tanto irregular. Viv\u00eda maritalmente con un lisiado, que la dej\u00f3 viuda hace poco. Ign\u00f3rase qui\u00e9n la llev\u00f3 a la casa de la se\u00f1ora de Varela, aunque parece averiguado que entr\u00f3 a servir en ella con c\u00e9dula falsa. Ign\u00f3rase tambi\u00e9n c\u00f3mo do\u00f1a Luciana, tan suspicaz y medrosa, admiti\u00f3 en su casa a una mujer desconocida sin averiguar sus antecedentes. Alguien asegura, no s\u00e9 con qu\u00e9 fundamento, que la desgraciada v\u00edctima conoci\u00f3 a la Balaguer en casa de Mill\u00e1n Astray, con cuya familia ten\u00eda amistad.<\/p>\n\n\n\n<p>No habi\u00e9ndose comprobado a\u00fan que Varela quebrantase la clausura penitenciaria, las diligencias del Juzgado se encaminan ahora, seg\u00fan parece, a esclarecer las relaciones de Higinia con otros individuos que figuran en el proceso, Evaristo Medero y Avelino Gallego, ambos detenidos e incomunicados. Estos son los amigos \u00edntimos de Jos\u00e9 Varela, sus compa\u00f1eros de francachelas, los que le ayudaban a gastar el dinero que, con amenazas, arrancaba a su madre aquel hijo desnaturalizado. Ambos son personas de mal\u00edsimos antecedentes, familiarizados con las celdas de la c\u00e1rcel, entregados a una vida licenciosa y criminal, y con mucha destreza para burlar a la polic\u00eda y afrontar las vicisitudes de un proceso. Tambi\u00e9n est\u00e1n presas dos o tres mujeres de mala vida, con quienes Varela y sus amigotes ten\u00edan trato frecuente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">* * *<\/p>\n\n\n\n<p>Al llegar aqu\u00ed, verificase un cambio completo y brusco en la instrucci\u00f3n del sumario, a semejanza de una mutaci\u00f3n esc\u00e9nica en los dramas de muchos lances escritos con el \u00fanico fin de mantener siempre despierta la atenci\u00f3n y curiosidad del p\u00fablico. El Juzgado, despu\u00e9s de emplear todos los medios para poner en claro la salida de Varela de la c\u00e1rcel, despu\u00e9s de tomar declaraci\u00f3n a cuantas personas sostuvieron haberle visto, no halla bastante fundamento para evidenciar la evasi\u00f3n, y dirige sus medios de prueba a otro terreno. El se\u00f1or Mill\u00e1n Astray es puesto en libertad, lo que significa para la generalidad del p\u00fablico la inocencia de Varela, al menos en cuanto al hecho material del crimen. \u00abSi el director de la c\u00e1rcel es declarado irresponsable, dicen, resulta que la clausura del preso no ha sido quebrantada, y en este caso el joven Varela no puede ser el asesino, puesto que en el d\u00eda y noche del 1.\u00ba de julio estaba en su celda. Cae, pues, por su base la relaci\u00f3n de Higinia Balaguer.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>No puede ocultarse que la opini\u00f3n se ha excitado extraordinariamente al saber que Mill\u00e1n ha sido puesto en libertad. Y es que ha echado tales ra\u00edces en la conciencia p\u00fablica la presunci\u00f3n vehemente de la culpabilidad del hijo, que es dif\u00edcil tome nueva direcci\u00f3n del sentimiento popular. Algunos peri\u00f3dicos van m\u00e1s all\u00e1 de lo que en este punto exigen la discreci\u00f3n y el respeto a la justicia, y suponen que el hijo de la v\u00edctima tiene altas protecciones y cuenta con la impunidad. Anuncian que el proceso ser\u00e1 interminable y que nunca se sabr\u00e1 la verdad. Siguen acusando a Varela y dando por cierta su salida de la c\u00e1rcel, lo que ha motivado que muchos de sus redactores hayan sido llamados a declarar y algunos reducidos a la prisi\u00f3n. Lo peor de esto es la viciosa tendencia a mezclar la pol\u00edtica con la justicia, achaque frecuente en la prensa, exigiendo responsabilidades a quien no las tiene.<\/p>\n\n\n\n<p>En tanto el Juzgado dirige sus investigaciones a esclarecer las relaciones de Higinia Balaguer con uno de los procesados, Evaristo Medero, amigo \u00edntimo de Varela. Bien examinada la tercera declaraci\u00f3n de Higinia, o sea aquella en que acus\u00f3 a Varela, se ve que hay en ella mucho de fant\u00e1stica. Adem\u00e1s, parece comprobado que el crimen no se cometi\u00f3 por la tarde, seg\u00fan la manifestaci\u00f3n de la c\u00f3mplice, sino de noche. En cuanto a las relaciones de la Balaguer con Medero, parece que eran amorosas y que llevan diez a\u00f1os de duraci\u00f3n. D\u00edcese que el Juzgado posee datos interesant\u00edsimos sobre este particular. Todas las miradas dir\u00edgense ahora a este grave punto, en el cual quiz\u00e1s aparezca la anhelada verdad. Tambi\u00e9n parece que hay indicios de haberse efectuado un robo de consideraci\u00f3n, el cual, lo mismo que el asesinato, revela la destreza de los criminales.<\/p>\n\n\n\n<p>Ultimamente, el juez instructor ha tomado las medidas convenientes para que el secreto del sumario no sea comunicado a los peri\u00f3dicos, a fin de evitar que se den al p\u00fablico versiones alteradas e incompletas, extraviando la opini\u00f3n y entorpeciendo la acci\u00f3n de la justicia. Es evidente que la excesiva publicidad que a este proceso se ha dado ha producido cierta confusi\u00f3n, causa tal vez de la ineficacia de las investigaciones. La prensa busca, en primer lugar, emociones con que saciar la voracidad de sus lectores; procura dar a \u00e9stos cada d\u00eda noticias estupendas. En cuanto al auxilio que los peri\u00f3dicos y el p\u00fablico pueden prestar a la justicia, no hay duda que puede ser eficac\u00edsimo, siempre que las noticias sean ciertas, siempre que las personas que las suministran tengan el valor de sostenerlas ante el Juzgado. Esto de que la prensa d\u00e9 cabida en sus columnas a insustanciales .charlas de caf\u00e9, present\u00e1ndolas con la autoridad de cosa juzgada, nos parece deplorable, mayormente cuando viene a resultar que los que en un c\u00edrculo de amigos hicieron determinada afirmaci\u00f3n, a! ser llamados como testigos a ilustrar a la justicia, niegan cuanto dijeron.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de dos: o hablaron faltando a la verdad por fanfarroner\u00eda y charlatanismo, o carecieron de valor c\u00edvico para sostener delante de un juez lo propalado privadamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Sea lo que quiera, aguardamos con impaciencia el desarrollo de este grave proceso en la nueva fase que ha tomado ahora. Hemos o\u00eddo asegurar que el Juzgado tiene en su mano todos los hilos de la trama. Ojal\u00e1 sea verdad, para que actos de tan espantosa depravaci\u00f3n no queden impunes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>II<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El sumario ha adelantado bastante desde que escrib\u00ed la primera parte de esta cr\u00f3nica. Y por cierto que los juicios expresados en los \u00faltimos p\u00e1rrafos de ella exigen rectificaciones importantes. Dije que la justicia indagaba las relaciones de Higinia Balaguer con Evaristo Medero, creyendo encontrar en ellas la clave del delito. P\u00fablicamente se dec\u00eda entonces que el autor del hecho material era uno de los amigos de Varela, en connivencia con la criada. Esta versi\u00f3n perdi\u00f3 terreno a los pocos d\u00edas. Avelino Gallego es considerado inocente, y en cuanto a Medero, se cree que su participaci\u00f3n en el crimen, si alguna tiene, es puramente moral. A punto de terminar las indagaciones sumariales, parece comprobado o casi comprobado que Higinia Balaguer es la \u00fanica culpable en la perpetraci\u00f3n material del asesinato, teniendo por c\u00f3mplice, o m\u00e1s bien por encubridora, a Dolores \u00c1vila, una de las mujeres presas. Lo que no ha podido encontrarse hasta hoy, al parecer, es el rastro del dinero robado, y la justicia no descansa hasta conseguirlo.<\/p>\n\n\n\n<p>La declaraci\u00f3n de Higinia acusando al hijo de la victima se considera contraria a la verdad con el fin de despistar a la justicia, de embrollar el asunto y de ganar tiempo, aunque no es un\u00e1nime la opini\u00f3n en este particular, pues algunas personas contin\u00faan inculpando a Varela. Sobre la cuesti\u00f3n previa de si \u00e9ste sali\u00f3 o no sali\u00f3 de la c\u00e1rcel, hay todav\u00eda algunas oscuridades, o al menos la opini\u00f3n p\u00fablica no est\u00e1 satisfecha ni menos convencida de que la reclusi\u00f3n fuera absoluta. D\u00edcese que el Juzgado tiene prueba plena de que no sali\u00f3 el d\u00eda del crimen; pero que no puede asegurar lo mismo respecto a los d\u00edas que precedieron al 1.\u00b0 de julio.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos peri\u00f3dicos publicaron la cuarta declaraci\u00f3n de Higinia, acusando a Medero; pero esta declaraci\u00f3n era puramente fant\u00e1stica.<\/p>\n\n\n\n<p>Higinia se ratifica en lo que expuso contra Varela, si bien resulta una gran confusi\u00f3n en sus dichos y a\u00fan contradicciones manifiestas. Esta mujer, dotada de gran serenidad, contesta con la sonrisa en los labios a las preguntas del juez, y cuando se ve comprometida por la ambig\u00fcedad de sus respuestas, se encierra en discreto silencio. Su c\u00f3mplice, Dolores \u00c1vila, es mujer de malos antecedentes. Est\u00e1 probado que ambas se vieron y platicaron largamente el d\u00eda 1.\u00b0 de julio, no se sabe si antes o despu\u00e9s del crimen. Pero se ignora en absoluto el paradero de las alhajas y dinero robado. La \u00c1vila niega su participaci\u00f3n en el crimen; pero no tiene la entereza de su compinche, y se espera que sus ulteriores declaraciones dar\u00e1n mucha luz.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-default\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/ferna.eu\/venture\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/fichero_450_20200130-476x700.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7943\" width=\"476\" height=\"700\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El dictamen acusativo respecto al <em>bulldog<\/em> demuestra que a \u00e9ste se le administr\u00f3 un narc\u00f3tico o anest\u00e9sico. Ya est\u00e1 completamente restablecido el noble animal, y es objeto de la curiosidad de todo Madrid. Persona hay que ha querido comprarlo, ofreciendo por \u00e9l enorme cantidad. El juez ha encargado de su custodia a una tal <em>Lola la Billetera<\/em>, amiga de Varela, y hasta lo pasea por Madrid en medio de la estupefacci\u00f3n general. Varela contin\u00faa preso, aunque no incomunicado; d\u00edcese que conf\u00eda en ser absuelto libremente, y hasta ha amenazado, seg\u00fan parece, con desafiar a los periodistas que han puesto en duda su inocencia. Se ha hecho notar como un dato moral elocuente que nadie va a visitarle durante su clausura, que al permit\u00edrsele la comunicaci\u00f3n personal, persona alguna, con excepci\u00f3n de <em>Lola la Billetera<\/em>, se ha acercado a los locutorios con el fin humanitario de interrogarle por su salud, demostrarle amistad o inter\u00e9s. Es un ser que, despu\u00e9s del tr\u00e1gico fin de su infeliz madre, ha quedado absolutamente aislado en la sociedad. Sus amigos le abandonan, mejor dicho, nadie quiere ser su amigo. Esto ha de influir necesariamente en su \u00e1nimo, haci\u00e9ndole ver la trist\u00edsima situaci\u00f3n a que le han tra\u00eddo sus vicios, pues si se le ha se\u00f1alado como parricida d\u00e9belo a sus perversos antecedentes. La misma Higinia ha demostrado, al acusarle, un gran conocimiento de ia sociedad y del coraz\u00f3n humano. De modo que si al fin el joven Varela logra probar su inocencia, es imposible que esta lecci\u00f3n tremenda deje de influir en su conducta futura.<\/p>\n\n\n\n<p>Los testimonios que diariamente se producen en pro y en contra de sus furtivas escapatorias de la c\u00e1rcel son interesant\u00edsimos. Cierto que todas las personas que privadamente manifestaron haberle visto, no lo han sostenido delante del Juez o por miedo o por falta de convicci\u00f3n. Pero las afirmaciones de los empleados de la c\u00e1rcel sosteniendo la imposibilidad de la salida tienen poca fuerza moral, y alguien sostiene que las declaraciones de los carceleros son recusables en rigor de derecho. D\u00edcese que un sastre, llamado Nieto, ha sido la \u00fanica persona que ha declarado haber visto al reo en los toros un d\u00eda del mes de junio, a\u00f1adiendo el detalle importante de haber reconocido la ropa, procedente de su establecimiento. Si esto es cierto, no hay duda que tal manifestaci\u00f3n ha de pesar mucho en el proceso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">* * *<\/p>\n\n\n\n<p>Contin\u00faa la prensa consagrada casi exclusivamente a esclarecer las oscuridades de este espantoso crimen. Pero hay que reconocer que los peri\u00f3dicos que con m\u00e1s calor han tomado este asunto, lejos de dar luz con sus reiteradas denuncias, lo que hacen es prolongar el sumario m\u00e1s de la cuenta y aumentar las tinieblas que envuelven los m\u00f3viles del hecho.<\/p>\n\n\n\n<p>El auxilio de la Prensa ser\u00e1 eficac\u00edsimo si se contrae a allegar datos y elementos varios para el descubrimiento de la verdad. Pero me parece deplorable la campa\u00f1a de algunos peri\u00f3dicos que han hecho una reconstituci\u00f3n arbitraria del crimen y a ella se atienen, no admitiendo nada desfavorable a su tesis, y acogiendo con demasiado calor cuantos rumores y denuncias an\u00f3nimas pueden dar aparente fuerza al criterio que se han impuesto.<\/p>\n\n\n\n<p>Para estos diarios, el asesino es Varela, y no hay quien les convenza de lo contrario. Persiguen con verdadera sa\u00f1a todos los indicios que perjudican al hijo de la infortunada viuda, y anotan prolijamente todos los vergonzosos antecedentes de su vida escandalosa. Otros peri\u00f3dicos, m\u00e1s sensatos, sin prejuzgar nada y fiando en que el Juez ha de presentar los hechos completamente esclarecidos, no tratan de ennegrecer la poco simp\u00e1tica figura del hijo de do\u00f1a Luciana Borcino. Entre unos y otros \u00f3rganos de la Prensa se cruzan frases bastante duras acusando \u00e9stos a aqu\u00e9llos de que quieren disputar al verdugo su odioso papel.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9n se equivoca? No lo sabemos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l error en estas materias no es tan grave cuando se exculpa al criminal como cuando se condena el inocente. Repugnante y horrible seria la figura de Jos\u00e9 Varela criminal, impune y libre de toda pena: la sociedad que tal consintiera ser\u00eda una sociedad desquiciada. Pero imag\u00ednese a Varela inocente y condenado a muerte por una de esas irresistibles sugestiones de la opini\u00f3n caldeada por la Prensa. Esto ser\u00eda mucho peor que la impunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que resulta de todo esto es que conviene andar con mucho pulso en materias tan delicadas. La conciencia p\u00fablica sufre lamentables extrav\u00edos, lo mismo que la conciencia privada. Sin confiar demasiado en la administraci\u00f3n de justicia, que tambi\u00e9n suele padecer errores, debemos esperar que manifieste el resultado de sus trabajos; pero anticipar una sentencia cuando carecemos de datos para formularla, y s\u00f3lo tenemos presunciones vagas de los hechos comprobados por el sumario, es peligroso sistema que podr\u00eda traer deplorables consecuencias. El Juez que entiende en esta causa y que se consagra a ella con actividad febril, es persona de cuya rectitud no podemos dudar. D\u00edcese ha reconstituido el crimen y que sus conclusiones esclarecen este asunto tenebroso. Ya habr\u00eda dado por concluido el sumario, si las diarias denuncias de algunos peri\u00f3dicos no exigieran el llamamiento de nuevos testigos y la adici\u00f3n de nuevas piezas al ya voluminoso proceso. De una manera o de otra, pronto hemos de ver terminada la instrucci\u00f3n, y cuando la causa pase al juicio oral, la verdad resplandecer\u00e1 limpia de toda duda. Por cierto que este juicio oral ser\u00e1 de tal modo interesante y dram\u00e1tico, que por penetrar en la sala de audiencia dar\u00edan algunos cantidades fabulosas si se pagasen los asientos.<\/p>\n\n\n\n<p>A medida que escribo, van cundiendo noticias que modifican opiniones expresadas poco ha. En los primeros d\u00edas se crey\u00f3 que Varela sal\u00eda de la c\u00e1rcel; despu\u00e9s perdi\u00f3 terreno esta idea, en virtud del resultado de las indagaciones. Pero \u00faltimamente, y mientras escribo la presente, prevalece de nuevo la idea de las evasiones del hijo de do\u00f1a Luciana. Si no est\u00e1 probado plenamente, hay indicios vehement\u00edsimos de ello. Estos indicios se refieren a los d\u00edas 20 \u00f3 22 de junio. Independientemente del crimen del 1.\u00b0 de julio y de la participaci\u00f3n que Varela pudiera tener en \u00e9l, moral o materialmente, el hecho de sus escapadas de la c\u00e1rcel es grav\u00edsimo, y aun cuando se considere que solo sufr\u00eda prisi\u00f3n correccional, est\u00e1n muy comprometidos los funcionarios encargados de la custodia de aquel vasto edificio. Ya vuelve a decirse que al se\u00f1or Mill\u00e1n Astray se le formar\u00e1 expediente y que ser\u00e1 suspendido en las funciones que desempe\u00f1a en el cuerpo penitenciario.<\/p>\n\n\n\n<p>Y para agravar su situaci\u00f3n, aparecen en la prensa de Madrid y provincias comunicados denunciando abusos cometidos en el penal de Zaragoza cuando el se\u00f1or Mill\u00e1n Astray lo dirig\u00eda. Cierto que hay que o\u00edr a ambas partes, antes de sentenciar en asuntos tan delicados. El aludido se defender\u00e1 y se defender\u00e1 bien. Pero de todo ello se desprende que nuestro r\u00e9gimen carcelario no es un modelo, que est\u00e1 lleno de vicios, y pidiendo a voz en grito una mano en\u00e9rgica que lo reforme radicalmente.<\/p>\n\n\n\n<p>En este punto se inicia la aparici\u00f3n de un nuevo personaje, que parece llamado a desempe\u00f1ar papel important\u00edsimo en este sangriento drama. Es un sueto desconocido, un alguien, una X, que el Juez y la opini\u00f3n repet\u00edan sin tener noticias de \u00e9l. As\u00ed como el astr\u00f3nomo Le Verrier descubri\u00f3 el planeta Neptuno sin verle, por el puro c\u00e1lculo y estudiando las desviaciones de las \u00f3rbitas de los dem\u00e1s planetas, as\u00ed el Juez que en esta causa entiende debi\u00f3 presentir la existencia de un factor importante, que no figuraba entre los primeramente detenidos. Lo que era simple presunci\u00f3n o sospecha, parece que va hoy en camino de la certeza. Existe una personalidad, un elemento nuevo. En el estudio del mecanismo, dig\u00e1moslo as\u00ed, del crimen, se advirti\u00f3 que faltaba una fuerza, sin la cual el equilibrio l\u00f3gico no pod\u00eda sustentarse. Era preciso descubrir esa fuerza, y a esto se han dirigido con actividad los trabajos de la justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>Parece que al fin se ha comprobado la complicidad de este personaje hasta hoy an\u00f3nimo, al menos para el p\u00fablico, pues si el Juez conoce su nombre, lo recata cuidadosamente de la insaciable curiosidad de los periodistas. D\u00edcese que pocos d\u00edas antes del crimen, do\u00f1a Luciana retir\u00f3 del Banco una fuerte suma con objeto de emplearla en un negocio; que arrepentida despu\u00e9s o no creyendo el negocio seguro, guard\u00f3 dicha suma en billetes. \u00bfEs esta la cantidad que llevaba en el seno? \u00bfEs este el grueso paquete de billetes de Banco que, seg\u00fan Higinia, le fu\u00e9 arrebatada a la v\u00edctima por el asesino? \u00bfQu\u00e9 negocio era ese en que do\u00f1a Luciana pens\u00f3 tener participaci\u00f3n? \u00bfQui\u00e9n lo dirig\u00eda? H\u00e1blase de la detenci\u00f3n de alguna persona que tuvo conocimiento del caudal extra\u00eddo del Banco por la v\u00edctima y guardado despu\u00e9s imprudentemente durante muchos d\u00edas. Cierto que no pueden recaer sospechas sobre individuos respetables que tuvieron noticia de la imprevisi\u00f3n de do\u00f1a Luciana y le aconsejaron devolviera la cantidad a las cajas del Banco. Las indagaciones se dirigen contra alg\u00fan sujeto que parece la inst\u00f3 reiteradamente para que le hiciera depositario de aquella suma sin conseguir su asentimiento. Las \u00faltimas noticias son que el Juzgado ha descubierto el rastro de esta persona, no s\u00e9 si en Madrid o en provincias. Hay quien asegura que est\u00e1 ya detenida. Pero su nombre se ignora. Dif\u00edcil me parece que sabi\u00e9ndolo el Juzgado lo desconozca la prensa, pues la diligencia de los periodistas para cazar noticias es febril. Algunos han dado a conocer cualidades tan relevantes de astucia policial, que si la justicia les utilizara en averiguaci\u00f3n de los hechos oscuros, obtendr\u00eda mejor resultado que con los actuales delegados.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto se indica que tal o cual persona va a ser interrogada por el Juez, los periodistas buscan su domicilio, le encuentran, se encaran con la persona, la acosan a preguntas y no vuelven a la redacci\u00f3n sin un caudal m\u00e1s o menos aut\u00e9ntico de noticias. Al propio tiempo, estos mismos <em>reporters<\/em> esp\u00edan los pasos del Juez, le siguen en coche al trav\u00e9s de las calles, atisban las casas donde entra, con qui\u00e9n habla, el restaurant donde come, y examinan, en fin, la cara que tiene, deduciendo de su expresi\u00f3n regocijada o meditabunda el estado de su \u00e1nimo, y por \u00e9ste juzgando de la buena o mala marcha del sumario.<\/p>\n\n\n\n<p>En resumen, la \u00faltima apreciaci\u00f3n con visos de exactitud que puede darse hoy por hoy, es que son autores materiales del crimen Higinia Balaguer y Dolores Avila, e instigador y encubridor el personaje an\u00f3nimo de quien hablo m\u00e1s arriba. En el d\u00eda presente la culpabilidad de Varela es admitida por muy pocas personas, aunque parte de la prensa contin\u00faa cultivando, dig\u00e1moslo as\u00ed, esta versi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero si la idea de su culpabilidad ha perdido terreno, en cambio lo gana la del quebrantamiento de reclusi\u00f3n. Que Varela sal\u00eda de la c\u00e1rcel, parece cosa averiguada; mas la circunstancia de haberse mostrado en caf\u00e9s, tabernas y aun en la plaza de toros de una manera descarada, hace suponer que no tuvo participaci\u00f3n en el crimen, al menos material. Pero el argumento principal con que exculpan a Varela los que no creen en el tremendo parricidio, es el siguiente: Toda la fortuna de do\u00f1a Luciana era de su hijo, el cual, antes de dos a\u00f1os, cuando entrase en la mayor edad, hab\u00eda de entrar en posesi\u00f3n de ella. No se comprende que por adelantar alg\u00fan tiempo la posesi\u00f3n del ping\u00fce caudal, se cometa un crimen tan espantoso, con premeditaci\u00f3n y otras circunstancias horribles, exponi\u00e9ndose a perderlo todo, incluso la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero es lo cierto que a medida que se allegan nuevos datos, parece que aumentan las oscuridades que envuelven esta famosa causa. Las investigaciones m\u00e1s recientes permiten asegurar que est\u00e1 casi plenamente probado el quebrantamiento de condena. Cada d\u00eda aparecen nuevos testimonios de este delito que compromete, no solo al que era director interino de la c\u00e1rcel, sino a una gran parte de sus empleados. Que Varela figur\u00f3 en una bronca a mediados de mayo en la pradera de San Isidro, es cosa que ya no puede dudarse, en vista de las declaraciones que lo atestiguan. Han depuesto en este sentido diferentes personas. Tambi\u00e9n se le vi\u00f3 en los toros en la segunda quincena de junio. De lo que no hay pruebas, es de que saliera el 1.\u00b0 de julio. Pero tenga o no responsabilidad en el asesinato de do\u00f1a Luciana, el solo hecho de romper su clausura es tan grave como el crimen mismo, m\u00e1s grave quiz\u00e1s, porque implica una perturbaci\u00f3n social de grand\u00edsima trascendencia, si no se pone mano en ella. Si el Estado que se encarga de custodiar a los criminales, no alcanza a dar a la sociedad esta garant\u00eda, todo el organismo de la justicia penal cae por su base. H\u00e1blase ya otra vez de que el se\u00f1or Mill\u00e1n Astray ser\u00e1 preso nuevamente y que varios empleados de la c\u00e1rcel ser\u00e1n sometidos a un proceso.<\/p>\n\n\n\n<p>Al propio tiempo d\u00edcese que en la c\u00e1rcel de mujeres, edificio destartalado, sin condiciones de seguridad, la incomunicaci\u00f3n de las presas no es absoluta. Sosp\u00e9chase que Higinia Balaguer recibe desde fuera de la prisi\u00f3n noticias del estado del proceso, y que a ellas obedece la estudiada confusi\u00f3n de sus \u00faltimas declaraciones. D\u00edcese tambi\u00e9n que la persona que se busca, ese factor aun an\u00f3nimo, esa fuerza comprobada, pero cuya personalidad es aun desconocida, es el \u00faltimo amante de Higinia, y pierde terreno la idea de que fuera hombre de negocios, consejero de do\u00f1a Luciana en el empleo que \u00e9sta deb\u00eda de dar a su dinero. El tal personaje es el depositario de la cantidad robada. \u00bfPero en d\u00f3nde est\u00e1? Tan pronto se dice que ha sido preso en Vigo o en la Coru\u00f1a, como se le da por residente en Madrid. Alguien, no obstante, duda de la existencia de tal personaje. El secreto que guardan los encargados de la sumaria es causa de que se forjen novelas dignas de la fantas\u00eda de Ponson du Terrail o de Montep\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>III<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hace unos d\u00edas tom\u00f3 cuerpo la creencia de la culpabilidad de Varela, cuyas salidas de la c\u00e1rcel parec\u00edan probadas, aun en el d\u00eda mismo del crimen. No he visto,nunca mayor excitaci\u00f3n en Madrid por un asunto de esta naturaleza. Por las noches, un gent\u00edo inmenso aguarda la salida de los peri\u00f3dicos en las inmediaciones de las oficinas de \u00e9stos. No se habla de otra cosa en c\u00edrculos y caf\u00e9s. La prensa consagra al proceso la mayor parte de sus columnas, y no puede negarse que ha prestado alguna ayuda a la justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo m\u00e1s importante que debe consignarse es que no resulta nada contra el amante de Higinia, que es aquel personaje misterioso a quien se buscaba y que al fin pareci\u00f3 en Oviedo. Fernando Blanco, que as\u00ed se llama el tal, ha probado que no se hallaba en Madrid el d\u00eda del crimen. Sus declaraciones comprometen gravemente a Higinia, pues \u00e9sta le manifest\u00f3 en mayo o junio sus proyectos de un arriesgado negocio que le producir\u00eda bastante dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el suceso de m\u00e1s sensaci\u00f3n es el testimonio de un empleado de la c\u00e1rcel llamado Ramos, el cual manifiesta que Varela sali\u00f3 el 1.\u00b0 de julio con consentimiento del director de la c\u00e1rcel, se\u00f1or Mill\u00e1n Astray, y a\u00f1ade haber o\u00eddo de labios del mismo Varela el relato del crimen. Muchos consideran falso o exagerado este testimonio, y otros lo dan como art\u00edculo de fe. Examinada imparcialmente la manifestaci\u00f3n de Ramos, no puede negarse su inverosimilitud. Seg\u00fan este individuo, Varela entr\u00f3 en la c\u00e1rcel borracho en la madrugada del d\u00eda 2 de julio. De buenas a primeras, refiere a otros presos el asesinato de su madre, perpetrado por \u00e9l mismo, con ayuda de sus amigos, y con circunstancias tan atroces y repugnantes que no parecen caber dentro de los l\u00edmites de lo posible. Adem\u00e1s la relaci\u00f3n atribuida por Ramos al desnaturalizado hijo, est\u00e1 en contradicci\u00f3n manifiesta con lo declarado por Higinia Balaguer al acusar al hijo de la v\u00edctima.<\/p>\n\n\n\n<p>Se generaliza bastante la creencia de que Higinia y Dolores Avila fueron \u00fanicas autoras del crimen. No se concibe, en efecto, que si consum\u00f3 el atroz delito un hombre avezado a estos horrores, dejara viva a la criada. Ni es cre\u00edble que \u00e9sta, si no estaba en connivencia con el asesino, presenciara con tanta tranquilidad la escena, saliese a la calle en busca del petr\u00f3leo y volviese a la casa sin temor de que el autor de la muerte de do\u00f1a Luciana matase tambi\u00e9n a la criada para hacer desaparecer el \u00fanico testigo presencial del caso. La relaci\u00f3n de la Balaguer, as\u00ed como la que Ramos atribuye al propio Varela, tienen todas las apariencias de cosa fant\u00e1stica y mal compuesta para salir del paso.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPero qu\u00e9 motivos pueden haber inducido a Ramos para inventar semejante historia? Esto no se lo explica nadie; este es otro de los misterios que envuelven al horroroso crimen. La complicaci\u00f3n personal del director de la c\u00e1rcel en este asunto le da los m\u00e1s dram\u00e1ticos caracteres. La manifestaci\u00f3n de Ramos es considerada por algunos como un arma que dirigen contra Mill\u00e1n Astray sus enemigos. La rivalidad entre el \u00faltimo director de la c\u00e1rcel y su predecesor, parece que es una de las principales fuerzas que secretamente act\u00faan en la doble instrucci\u00f3n del proceso, la instrucci\u00f3n judicial y la de la prensa. Convendr\u00eda que se depurase \u00abeste punto, averiguando si las declaraciones de los empleados de la c\u00e1rcel son sugeridas o no por alguna entidad desconocida que desee salvar o se proponga perder a toda costa al se\u00f1or Mill\u00e1n Astray, quien se halla en las prisiones militares y cuya situaci\u00f3n es bastante comprometida. Levantada la incomunicaci\u00f3n a todos les presos, los periodistas se han apresurado a departir con ellos, interrog\u00e1ndoles con febril ardor. Todos los peri\u00f3dicos traen extensos coloquios con Higinia, Varela y Mill\u00e1n Astray, en los cuales cada uno de los procesados se mantiene en la posici\u00f3n en que parece presentarle el sumario. La criada repite ante los periodistas su cuarta declaraci\u00f3n, a\u00f1adi\u00e9ndole algunos pormenores, y Mill\u00e1n Astray protesta de su inocencia, dando a entender que es victima de maquinaci\u00f3n infame.<\/p>\n\n\n\n<p>Por fin, el Juez da por terminado el sumario y lo eleva a la Audiencia. A\u00fan no lo conocemos; pero por las referencias que del voluminoso escrito se hacen, parece que no resulta nada contra Medero, Lossa y Gallego. Quedan presos, a disposici\u00f3n de la Audiencia, la Balaguer, Dolores Avila, Varela y Mill\u00e1n Astray. En cuanto a las dos primeras, no cabe duda de su participaci\u00f3n en el crimen; sobre el hijo de la v\u00edctima recaen vehementes sospechas de complicidad moral o material; pero con respecto a Mill\u00e1n, no sabemos si su culpabilidad se relaciona con el crimen o est\u00e1 simplemente circunscrita al caso de infidencia por el levantamiento de condena.<\/p>\n\n\n\n<p>El inter\u00e9s que esta c\u00e9lebre causa despierta en el p\u00fablico de Madrid y de toda Espa\u00f1a, lejos de enfriarse aumenta y se acalora de d\u00eda en d\u00eda. Nadie habla de otra cosa. Desear\u00edamos todos que la luz se hiciese y que desaparecieran todas las sombras que envuelven el sangriento suceso. Pero las sombras no se disipan y hemos llegado al fin del sumario despu\u00e9s de cuarenta d\u00edas de indagaciones v a\u00fan no podemos fundar nuestro juicio en nada s\u00f3lido. Todo se vuelve conjeturas m\u00e1s o menos razonables, c\u00e1lculos y estudios psicol\u00f3gicos de los personajes del drama, sin llegar nunca a desentra\u00f1ar el argumento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">* * *<\/p>\n\n\n\n<p>Terminado el sumario, produce cierta excitaci\u00f3n el hecho de ser puestos en libertad Medero, Lossa y Gallego, quedando presos y sujetos a las resultas del proceso Higinia, Dolores Avila, Jos\u00e9 V\u00e1zquez, Varela y Mill\u00e1n Astray. Contra los primeros parece no resultar nada fundado. Respecto a los segundos, no se ha puesto en claro la culpabilidad de algunos, pero tampoco est\u00e1 demostrada su inocencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Apenas levantada la incomunicaci\u00f3n de los cuatro procesados, apres\u00faranse los periodistas a conferenciar con los presos, siendo Higinia la que con m\u00e1s afabilidad se presta a contestar a cuantas preguntas se le hacen y a referir pormenores del crimen en que tom\u00f3 parte. Esta singular mujer no abandona un momento su sonrisa complaciente y bondadosa, su serena actitud y la expresi\u00f3n de conformidad que en otros caracteres son se\u00f1ales de una conciencia tranquila. En ella es quiz\u00e1 el arte del disimulo llevado a sus mayores refinamientos.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo m\u00e1s digno de notarse, despu\u00e9s de la terminaci\u00f3n del sumario, ha sido el prop\u00f3sito de ejercer la<\/p>\n\n\n\n<p>acci\u00f3n p\u00fablica que el C\u00f3digo autoriza. Los peri\u00f3dicos que desde la perpretaci\u00f3n del crimen vienen trabajando con m\u00e1s o menos \u00e9xito por su esclarecimiento son los que toman la iniciativa en este asunto. La asociaci\u00f3n de todos los peri\u00f3dicos para este fin no ha sido completa, ni el prop\u00f3sito de ellos un\u00e1nime, pues algunos diarios, entre ellos dos o tres de mucha circulaci\u00f3n, dejaron de asistir a la reuni\u00f3n preparatoria con tal motivo celebrada en la redacci\u00f3n de <em>El Liberal<\/em>. Verdaderamente, las personas que juzgaron este asunto con imparcialidad, no se explican el ejercicio de la acci\u00f3n p\u00fablica. Antes del establecimiento del juicio oral, la eficacia de dicha acci\u00f3n habr\u00eda sido quiz\u00e1 notoria en determinados asuntos. Pero la vista p\u00fablica y oral excluye de una manera absoluta todo ama\u00f1o que intentarse pudiera. Por mucha que sea la desconfianza tradicional de la imparcialidad de los Tribunales, no es posible que esa desconfianza persista ante el procedimiento que hoy se emplea para el esclarecimiento de los hechos. Al juicio han de ir los cuatro procesados con sus respectivos letrados, los cuales, en defensa de los contrapuestos intereses que representan, han de buscar la verdad. El debate contradictorio que las cuatro partes, el fiscal y el acusador privado han de entablar sobre los hechos conocidos; los testimonios de innumerables testigos de cargo y descargo tienen que producir la luz al cabo, y es dudoso que el representante de la acci\u00f3n p\u00fablica, por grande que sea su habilidad, consiga m\u00e1s de lo que el mecanismo del juicio oral ha de dar por s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo peor en este asunto es que se ha querido darle car\u00e1cter pol\u00edtico, por m\u00e1s que lo nieguen reiteradamente los iniciados de la acci\u00f3n popular. Se trata de hacer atm\u00f3sfera en contra de la justicia que han dado en llamar <em>historia<\/em>, de motejarla y rebajar su prestigio, considerando que el descr\u00e9dito de la justicia ha de traer el de todos los altos poderes del Estado. Los defectos que indudablemente tiene a\u00fan el procedimiento judicial no se corrigen inculcando en el pueblo la idea de que la propiedad, la vida y el honor de los ciudadanos est\u00e1n a merced de una curia viciada y perezosa, que no persigue a los criminales y a veces los ampara.<\/p>\n\n\n\n<p>En la primera reuni\u00f3n de la Prensa se ofreci\u00f3 la representaci\u00f3n de la acci\u00f3n p\u00fablica a uno de los m\u00e1s ilustres letrados de Espa\u00f1a, don Francisco Silvela. Como \u00e9ste es adem\u00e1s important\u00edsimo personaje del partido conservador, lugarteniente del se\u00f1or C\u00e1novas del Castillo, la simple designaci\u00f3n de letrado implicaba ya una tendencia pol\u00edtica. El se\u00f1or Silvela acept\u00f3 con j\u00fabilo, pero como indicara que deseaba consultar con su jefe, bast\u00f3 esta insinuaci\u00f3n para que los peri\u00f3dicos le retirasen su representaci\u00f3n. Los conservadores simpatizaban, pues, con el movimiento un tanto an\u00e1rquico de la Prensa criminalista y han dejado entrever que habr\u00edan coadyuvado a la campa\u00f1a, si los hubieran dejado, error grande que purgar\u00e1n en su d\u00eda. El estado de la cuesti\u00f3n nos es por dem\u00e1s confuso. Eliminado el se\u00f1or Silvela, y habi\u00e9ndose clareado que en el fondo del asunto no hay m\u00e1s que una coalici\u00f3n m\u00e1s o menos bien encubierta contra el partido liberal, es dudoso que se encargue de sostener la acci\u00f3n popular un abogado de nota. Casi todos los que se pueden clasificar en primera l\u00ednea son pol\u00edticos, diputados o senadores y m\u00e1s o menos ligados con los partidos en pugna. Lo m\u00e1s probable es que el plan de la Prensa fracase, primero, por la no cooperaci\u00f3n de diarios muy importantes; segundo, por la facilidad con que el asunto se convierte en pol\u00edtico, contra la voluntad quiz\u00e1 de sus iniciadores.<\/p>\n\n\n\n<p>A medida que el tiempo pasa, se va conociendo que el papel de la prensa en este c\u00e9lebre proceso es muy discutible. Cierto que los peri\u00f3dicos prestaron ayuda eficaz en la indagatoria referente al quebrantamiento de condena, pero las versiones fant\u00e1sticas que del sumario publicaban, las rese\u00f1as de casos y declaraciones puramente novelescas, lejos de aclarar el sumario judicial, lo han oscurecido y prolongado m\u00e1s de lo necesario. El descubrimiento de la verdad es asunto que afecta al honor y a la vida de las personas y a\u00fan siendo estos presuntos criminales, no es cosa que se puede conducir con la impaciencia y el ardor insano que la prensa pone com\u00fanmente en los asuntos que excitan a la opini\u00f3n. En vez de ser \u00e9sta la inspiradora de la prensa, era por ella inspirada y guiada a determinadas conclusiones. La justicia hist\u00f3rica no puede proceder de esta manera, y hace muy bien. Tiene que despojarse de toda pasi\u00f3n y examinar fr\u00edamente los hechos. La prensa, por el contrario, obligada cada d\u00eda a sostener y apacentar la curiosidad del p\u00fablico, no puede ejercer de fiscal ni menos de Juez en asuntos criminales sin exponerse a cometer grandes e irreparables injusticias. Bueno que trabajen en aquilatar los hechos, en depurarlos y en la investigaci\u00f3n de pormenores que arrojen luz sobre ellos; pero reservando la facultad de sentenciar a quien tiene de la sociedad el encargo de hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">* * *<\/p>\n\n\n\n<p>Pasado el verano, y cuando ya se hab\u00edan enfriado los \u00e1nimos y esper\u00e1bamos el completo esclarecimiento del enigma en el juicio oral, una nueva declaraci\u00f3n de Higinia Balaguer devuelve a este olvidado drama todo su inter\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>La c\u00e9lebre criada de la infeliz do\u00f1a Luciana Borcino, se ha declarado \u00fanica autora del crimen, motr\u00e1ndose arrepentida y exculpando sin g\u00e9nero alguno de atenuaci\u00f3n al hijo de la victima y a los dem\u00e1s sobre quienes ca\u00edan sospechas de complicidad. Ya antes de esta declaraci\u00f3n, hab\u00eda ganado mucho terreno la idea de que Higinia era la \u00fanica culpable.<\/p>\n\n\n\n<p>Son ya muy pocas las personas que persisten en acusar a Varela.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de la manifestaci\u00f3n de la criada, casi no hay nadie que crea en el horrible parricidio. Esto no quiere decir que se d\u00e9 completo cr\u00e9dito a lo dicho \u00faltimamente por aquella diab\u00f3lica mujer, y cuesta en efecto trabajo creer que ella sola consumara tan atroz tragedia. Queda, pues, en opini\u00f3n de muchos, parte del enigma por aclarar, y el v\u00e9lo que lo encubre no se ha descorrido por entero todav\u00eda. Lo que robustece esta sospecha es que Higinia declara haber procedido por arrebato y en defensa propia, en cuyo caso no hubo premeditaci\u00f3n, y como en el sumario constan una porci\u00f3n de hechos que corroboran la premeditaci\u00f3n, algunos suponen que la criminal ha dado esta nueva declaraci\u00f3n para embrollar y despistar m\u00e1s a la justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>El abogado defensor de esta mujer present\u00f3 un escrito en la Sala haciendo constar las \u00faltimas manifestaciones de la procesada.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero al propio tiempo public\u00f3 un peri\u00f3dico la <em>interview<\/em> celebrada por uno de sus redactores con Higinia, y de la cual parece que \u00e9sta no hizo tal declaraci\u00f3n y que obedeci\u00f3 a sugestiones de un abogado para tener un buen terreno en que apoyar la defensa. A consecuencia de esto el letrado se\u00f1or Galiana ha demandado por injuria y calumnia al peri\u00f3dico, el cual dejando a salvo la consecuencia del defensor de Higinia, sostuvo en el juicio de conciliaci\u00f3n sus afirmaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal es el estado de la cuesti\u00f3n. Gana terreno la idea de la no complicidad de Varela; se cree que Higinia es autora del asesinato; pero son pocos los que entienden que pudo consumarlo sin ayuda de alg\u00fan criminal de cuenta. El juicio oral, que seg\u00fan dicen, se celebrar\u00e1 en el mes pr\u00f3ximo, lo aclarar\u00e1 todo, seguramente.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>31 de marzo de 1889<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>IV<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El juicio oral del crimen tristemente c\u00e9lebre de la calle de Fuencarral, sigue despertando enorme inter\u00e9s. He asistido a las cuatro vistas celebradas y pienso asistir a las restantes. El espect\u00e1culo del tribunal, el desarrollo de la causa son por todo extremo interesantes. Las ense\u00f1anzas que de ella se desprenden, grandes y provechosas. La aparici\u00f3n lenta de la verdad, en medio de tantas declaraciones contradictorias, y tras los embustes manifestados por los criminales, produce en el esp\u00edritu del oyente un placer saludable que le desquita del sufrimiento causado por el desfile de tantos horrores. Creo que la luz completa se har\u00e1 en este misterioso crimen, y que sabremos pronto toda la verdad. A medida que el juicio avanza, gana terreno la convicci\u00f3n moral de que el crimen no tiene las proporciones extraordinariamente dram\u00e1ticas que le di\u00f3 en aquellos d\u00edas la exaltada imaginaci\u00f3n popular. Dest\u00e1case en primer t\u00e9rmino en este hecho sangriento la figura de Higinia Balaguer, autora material del asesinato, seg\u00fan confesi\u00f3n propia, y de esta figura principal\u00edsima quiero trazar un breve retrato.<\/p>\n\n\n\n<p>Si moralmente es Higinia un tipo extra\u00f1o y monstruoso, en lo f\u00edsico no lo es menos. Creen los que no la han visto que es una mujer corpulenta y forzuda, de tipo ordinario y basto.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay nada de esto: es de complexi\u00f3n delicada, estatura airosa, tez fin\u00edsima, manos bonitas, pies peque\u00f1os, color blanco p\u00e1lido, pelo negro. Su semblante es digno del mayor estudio. De frente recuerda la expresi\u00f3n fr\u00edamente estupefacta de las m\u00e1scaras griegas que representan la tragedia. El perfil resulta siniestro, pues siendo los ojos hermosos, la nariz perfecta con el corte ideal de la estatuaria cl\u00e1sica, el desarrollo excesivo de la mand\u00edbula inferior destruye el buen efecto de las dem\u00e1s facciones. La rente es peque\u00f1a y abovedada, la cabeza de admirable configuraci\u00f3n. Vista de perfil y aun de frente, resulta repulsiva. La boca peque\u00f1a y fruncida, que al cerrarse parece oprimida por la elevaci\u00f3n de la quijada, no tiene ninguna de las gracias propias del bello sexo. Estas gracias h\u00e1llanse en la cabeza de configuraci\u00f3n perfecta, en las sienes y el entrecejo, en los parietales mal cubiertos por delicados rizos negros. El frontal corresponde por su desarrollo a la mand\u00edbula inferior y los ojos hundidos, negros, viv\u00edsimos cuando observa atenta, dormilones cuando est\u00e1 distra\u00edda, tienen algo del mirar del ave de rapi\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>En los d\u00edas de la vista, Higinia, a causa de una afecci\u00f3n catarral, est\u00e1 completamente af\u00f3nica, de modo que no podemos apreciar el timbre de su voz. Lo que s\u00ed hemos podido conocer, y \u00bfpor qu\u00e9 no decirlo? admirar, es su serenidad ante el tribunal que ha de juzgarla.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta mujer, de \u00e1nimo fuerte, que en el curso del sumario prest\u00f3 tres o cuatro declaraciones distintas, ha hecho en el juicio oral una enteramente contraria a las dem\u00e1s, confes\u00e1ndose \u00fanica autora del crimen, sin premeditaci\u00f3n, ofuscada por los insultos que su ama le dirig\u00eda. No vacila un momento en lo que dice: lleva muy estudiado su papel, contesta con extraordinaria seguridad a las preguntas, cuya intenci\u00f3n penetra al instante; no se turba jam\u00e1s; todo lo prev\u00e9 y a todos los argumentos tiene un argumento que oponer; sabe manifestar aflicci\u00f3n cuando la aflicci\u00f3n le conviene, y la frialdad cuando \u00e9sta es \u00fatil a su defensa. Se expresa con exactitud de frase, impropia de su condici\u00f3n social, pues debe advertirse, para que se juzgue de su educaci\u00f3n, que no sabe leer ni escribir.<\/p>\n\n\n\n<p>Dolores Avila, que, seg\u00fan todos los indicios resulta c\u00f3mplice y encubridora del delito, aunque no<\/p>\n\n\n\n<p>tuvo en \u00e9l intervenci\u00f3n material, difiere mucho de la principal procesada. Su figura es de las m\u00e1s vulgares, y su condici\u00f3n moral y f\u00edsica la coloca en las capas m\u00e1s bajas y m\u00e1s degradadas de la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Varela, hijo de la v\u00edctima, es un joven de rostro poco simp\u00e1tico, en el cual se destacan los labios enormes, indicando un desmedido desarrollo de los apetitos y ansiedades materiales.<\/p>\n\n\n\n<p>Se expresa en las declaraciones con bastante soltura, demostrando m\u00e1s inteligencia y mejor educaci\u00f3n de la que se le ha atribuido antes de conocerle.<\/p>\n\n\n\n<p>La cuesti\u00f3n batallona, la que da a este proceso inmenso inter\u00e9s, diferenci\u00e1ndolo de los cr\u00edmenes m\u00e1s horribles, es \u00e9sta: \u00ab\u00bfTuvo alguna participaci\u00f3n moral o material el hijo en el asesinato de la madre?\u00bb He asistido a cuatro sesiones del juicio oral, he o\u00eddo las declaraciones de los procesados, los informes de los peritos, y las disposiciones de innumerables testigos, y de todo lo escuchado all\u00ed saco la impresi\u00f3n de que el hijo es inocente, pru\u00e9bese o no se pruebe su salida de la c\u00e1rcel, donde estaba preso. No afirmar\u00e9 de una manera absoluta su inocencia, ni es posible afirmarla, mientras el juicio no concluya, y a\u00fan hay centenares de testigos que no han declarado: pero la misma impresi\u00f3n que he expuesto, la sienten cuantos asisten a la vista, con raras excepciones. Con los elementos que hasta ahora aparecen, con la luz que las declaraciones verdaderas o falsas arrojan sobre tanta oscuridad, reconstruimos la realidad del crimen, y \u00e9ste se nos aparece como uno de los m\u00e1s vulgares. La infeliz se\u00f1ora de Varela fu\u00e9 asesinada por su sirvienta. El m\u00f3vil fu\u00e9 el robo. Higinia cometi\u00f3 el crimen sola, con la ayuda puramente moral de Dolores Avila.<\/p>\n\n\n\n<p>Las sospechas reca\u00eddas sobre el hijo se fundan en los mal\u00edsimos antecedentes de \u00e9ste, en ciertas irregularidades de la sumaria, en la excitaci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica y en una coincidencia fatal de extra\u00f1as circunstancias. Pronto sabremos si se confirma o no se confirma la versi\u00f3n apuntada m\u00e1s arriba. Hasta ahora, por el curso de la prueba, no existe m\u00e1s que una convicci\u00f3n moral, sin bastante fundamento para formular sentencia. Quiz\u00e1s la muchedumbre de testigos, la extraordinaria amplitud que se ha dado al sumario introduciendo en \u00e9l elementos de prueba, que m\u00e1s bien oscurecen que aclaran el asunto, son causa de que no pueda demostrarse la premeditaci\u00f3n y el robo. Pero a\u00fan ha de durar el juicio lo menos quince d\u00edas, y es f\u00e1cil que aparezcan testimonios menos oscuros y contradictorios.<\/p>\n\n\n\n<p>En tanto es curios\u00edsimo ver desfilar ante el Tribunal testigos pertenecientes a las distintas clases sociales, se\u00f1ores decentes y presidiarios, mujeres de mala vida, vagos de profesi\u00f3n, mozos de caf\u00e9, empleados de ambas c\u00e1rceles. El aspecto de la sala es imponente, y desde muy temprano se agolpa a las puertas del Palacio de Justicia un p\u00fablico ansioso de presenciar la vista. Pero aunque la sala es grande, son relativamente pocos los que logran penetrar en ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Damas elegantes ocupan las primeras filas, y no vacilan en soportar los estrujones y el calor por ver de cerca la cara de la tremenda Higinia, o\u00edr su voz empa\u00f1ada y admirar la soltura de su m\u00edmica, digna de una consumada actriz. Las emociones del juicio interesan a las damas tanto como una buena \u00f3pera bien cantada.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay otro p\u00fablico, el propiamente popular, que presta febril atenci\u00f3n al juicio. Gentes hay que se estacionan desde las primeras horas de la ma\u00f1ana a la puerta de la sala, formando cola, para conseguir un puesto, y se lo ganan con la larga espera, y lo defienden luego como si de cosa mayor se tratase. Cuando constituido el Tribunal, sentados en sus respectivos sitios el fiscal, los defensores de cada uno de los procesados, los de la acci\u00f3n privada y de la acci\u00f3n popular y manda el Presidente abrir la puerta del p\u00fablico, \u00e9ste se precipita en la sala como una cascada, con \u00edmpetu formidable, ansioso, brutal. Durante la vista expresa sus impresiones con tanta franqueza que el Presidente se ve en el caso de llamarlo al orden, imponi\u00e9ndole el silencio y la compostura que exige el lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>Toda la Prensa asiste al acto, disponiendo de comodidades para hacer los extractos, que el p\u00fablico devora por la noche y a la ma\u00f1ana siguiente, pues el inter\u00e9s de este proceso no ha disminuido en los ocho meses transcurridos y se halla tan vivo como en los d\u00edas que siguieron a la perpetraci\u00f3n del crimen.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>19 de abril de 1889<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>V<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No se presenta f\u00e1cilmente en la historia criminal un caso tan complejo como \u00e9ste; quiz\u00e1s la oscuridad que reina en el proceso consiste en haberse dedicado tantas y tantas personas al descubrimiento de los criminales; quiz\u00e1s la multitud de pistas que se han seguido son causa de que no hayamos encontrado a\u00fan la verdad completa.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero algunos creen que estamos ya en la verdadera pista y que la verdad ha de lucir pronto.<\/p>\n\n\n\n<p>En la sesi\u00f3n del juicio oral del d\u00eda 4, Higinia Balaguer hizo una nueva declaraci\u00f3n, que destru\u00eda todas las anteriores. El estupor que esto produjo en el Tribunal y en el p\u00fablico fu\u00e9 extraordinario. La c\u00e9lebre criminal se expres\u00f3 con perfecto aplomo y todas las apariencias de la sinceridad. \u00bfQui\u00e9n mat\u00f3 a do\u00f1a Luciana Borcino? Pues seg\u00fan la nueva manifestaci\u00f3n de Higinia, \u00e9sta y Dolores Avila fueron \u00fanicas autoras del crimen, con el fin de robar a la desgraciada se\u00f1ora de V\u00e1zquez Varela. Entre las dos concertaron el hecho y lo consumaron sin auxilio de var\u00f3n, con cautela y sa\u00f1a, impropias del \u00e1nimo femenil, tomando, para la preparaci\u00f3n, as\u00ed como para despistar a la justicia, precauciones que denotan la experiencia y el instinto de la criminalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Primera consecuencia de la declaraci\u00f3n de Higinia fu\u00e9 un careo entre \u00e9sta y Dolores, que result\u00f3 la escena m\u00e1s dram\u00e1tica que he presenciado en mi vida. Las que pocos d\u00edas antes aparec\u00edan juntas en el banco de los acusados, las que anteriormente se apoyaban y sosten\u00edan rec\u00edprocamente, expres\u00e1ndose siempre de perfecto acuerdo, revelaron, puestas frente a frente, la inmensidad del odio que las separa. De seguro que si se les permite venir a las manos en aquel instante, no quedan ni los rabos, seg\u00fan la gr\u00e1fica frase del cuento andaluz. Higinia es nerviosa, delgada y de buena estatura; viva de genio, f\u00e1cil de palabra; Dolores es biliosa, peque\u00f1a de cuerpo, grosera y desfachatada. Higinia confirm\u00f3 su acusaci\u00f3n con frase entera y enf\u00e1tica; Dolores neg\u00f3 todo resueltamente; ambas estuvieron firmes y arrogantes. En el p\u00fablico qued\u00f3 la convicci\u00f3n de que Higinia hab\u00eda dicho la verdad; pero no toda la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque el p\u00fablico no admite que un crimen tan atrevidamente perpetrado en pleno d\u00eda y con circunstancias tan aterradoras, sea obra exclusivamente de manos femeninas. La idea de que \u00abhay pantalones\u00bb se aferra a la mente del p\u00fablico, y no hay manera de desecharla l\u00f3gicamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Salvo las personas que todav\u00eda sostienen la culpabilidad de Varela, el p\u00fablico da cr\u00e9dito a la declaraci\u00f3n de Higinia, aunque con bastante desconfianza, por haber mentido ya seis o siete veces la procesada en el curso del sumario. Hay ahora, no obstante, una raz\u00f3n que garantiza hasta cierto punto la verdad de lo \u00faltimamente declarado, y es que Higinia, diciendo lo que ha dicho e inculp\u00e1ndose como se ha inculpado, ha subido las gradas del cadalso. Pru\u00e9bese o no se pruebe la culpabilidad de Dolores Avila, Higinia no tiene ya salvaci\u00f3n ante la ley. Se comprende que los criminales mientan para librarse del castigo; pero no es veros\u00edmil que mientan para echarse en brazos del verdugo.<\/p>\n\n\n\n<p>Queda la gran duda. \u00bfHubo hombres o no hubo hombres en el acto tremendo del 1.\u00b0 de julio? La mayor\u00eda del p\u00fablico se inclina a creer que s\u00ed, y que Higinia no los quiere revelar. La mujer m\u00e1s criminal y empedernida es capaz de inmolarse sola antes que delatar al hombre que ama. La presencia de esos misteriosos hombres es corroborada por la declaraci\u00f3n de una criada de la casa de enfrente, que, seg\u00fan dijo en el juicio, vi\u00f3 a Higinia hacer se\u00f1as desde el balc\u00f3n a \u00abdos hombres\u00bb. Higinia lo niega. La se\u00f1a fu\u00e9 hecha a Dolores Avila, que estaba en la calle y en la acera de enfrente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfNo pod\u00eda alucinarse la criada? Aqu\u00ed de las conjeturas, de las discusiones y de los quebraderos de cabeza para averiguar si los hombres aquellos fueron alucinaci\u00f3n de Gregoria Parejo, que as\u00ed se llama la criada en cuesti\u00f3n, o si tienen existencia real y la procesada quiere a todo trance salvar de la \u00faltima pena a tan respetables personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Apretada luego Higinia por su abogado y por el juez, ampli\u00f3 su declaraci\u00f3n, se\u00f1alando la intervenci\u00f3n de criminales del sexo masculino. Pero \u00e9stos no tomaron parte en el crimen. La Dolores les p\u00edo- puso el \u00abnegocio\u00bb y no lo quisieron aceptar. Se suspende el juicio oral y comienza la sumaria indagatoria para comprobar la declaraci\u00f3n de la Balaguer. Al principio surgen dudas y se entablan en la prensa viv\u00edsimas discusiones sobre si es verdadera o falsa la pista que ahora se trata de seguir.<\/p>\n\n\n\n<p>La comprobaci\u00f3n se tunda en las propuestas que parece hizo Dolores a varios ladrones de profesi\u00f3n y en la relaci\u00f3n de Higinia respecto a lo que hicieron ambas criminales despu\u00e9s de cometido el crimen en la tarde del 1.\u00b0 de julio.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan la declarante, fueron a cambiar un billete de mil pesetas (de los robados a do\u00f1a Luciana) a una casa de cambio muy conocida; despu\u00e9s comieron en un restaurante popular que se llama el \u00abS\u00f3tano H\u00bb; luego compraron bollos, y, por fin, tomaron un coche sim\u00f3n y se fueron a dar un pase\u00edto por la Castellana y el Hip\u00f3dromo.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes, y esto es muy esencial, depositaron el dinero robado en una casa que alquilaron para el caso, y cuyas llaves les entreg\u00f3 el portero despu\u00e9s de cobrar el importe de dos mensualidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues la comprobaci\u00f3n abraz\u00f3, como he dicho, estos extremos. Gent\u00edo inmenso segu\u00eda a Higinia y al Juzgado cuando la llevaron a reconocer la casa de cambio, el \u00abS\u00f3tano H\u00bb y la boller\u00eda. Sin la custodia de la Guardia civil, la famosa criminal habr\u00eda recibido m\u00e1s de un ara\u00f1azo de la irritada muchedumbre. Hay mucha gente que no ve en esta desdichada Higinia sino una gran embustera, una consumada histrionisa, que antes acus\u00f3 a Varela y Mill\u00e1n Astray y ahora los exculpa, para arrojar toda la infamia del crimen sobre Dolores Avila. Hay quien cree a \u00e9sta inocente, y por esto los tr\u00e1mites de la comprobaci\u00f3n han sido seguidos con tan vivo inter\u00e9s por el p\u00fablico. No falta quien califique de farsa la declaraci\u00f3n afirmativa de los porteros de la casa alquilada para ocultar el robo, y la de los ladrones que confirman la proposici\u00f3n hecha por Dolores, y aun la del cochero que condujo a las dos mujeres al Hip\u00f3dromo. Pero, al fin, en el \u00e1nimo de la mayor\u00eda del p\u00fablico ha ido ganando terreno la formalidad de la indagatoria, y la opini\u00f3n hoy da por cierta la revelaci\u00f3n de Higinia, si bien se inclina a creer que hay algo todav\u00eda que la astuta criminal se guarda para mejor ocasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de lo que se ha adelantado estos \u00faltimos d\u00edas en la prueba, parte de la opini\u00f3n contin\u00faa preguntando: \u00abPero, esos hombres, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n?\u00bb Higinia jura y perjura que \u00abellas dos solas\u00bb mataron a la se\u00f1ora. Resulta ella, de su propia declaraci\u00f3n, menos culpable que la otra, pues cedi\u00f3 a sus amenazas y no hizo m\u00e1s que sujetar a la v\u00edctima por el cuello mientras la otra le met\u00eda en la boca un pa\u00f1uelo con nudos. Cuenta que Dolores la hiri\u00f3 con una navaja, remat\u00e1ndola brevemente. Cuenta adem\u00e1s que, sintiendo horror y repugnancia ante tama\u00f1a atrocidad, se retir\u00f3 a la cocina, y que al volver a la sala vi\u00f3 a Dolores sentada con un gran bolso en la falda, del cual sacaba billetes y monedas de oro. Dice ignorar de d\u00f3nde sac\u00f3 Dolores el dinero; no sabe si la v\u00edctima lo llevaba en el seno. Una de las cosas que el p\u00fablico no comprende f\u00e1cilmente es c\u00f3mo Higinia, una vez en la calle y despu\u00e9s de dar el paseo en coche por el Hip\u00f3dromo, tuvo alma y valor para volver a la casa del crimen, para soportar la vista del cad\u00e1ver de su se\u00f1ora, para pegarle fuego despu\u00e9s de haberle rociado con petr\u00f3leo, para echar el cerrojo y acostarse despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ella explica esta serie de actos por la sugesti\u00f3n de Dolores, quien durante el paseo en coche la convenci\u00f3, no sin trabajo, de que la mejor manera de borrar las huellas del crimen era incendiar el cad\u00e1ver, y de que volviendo a la casa, y destruidas por el fuego las se\u00f1ales de las heridas en el cuerpo de do\u00f1a Luciana, y acost\u00e1ndose luego, y haciendo el papel de que se quemaba la casa, no recaer\u00edan en ella sospechas. Veros\u00edmil es, sin duda, esta obcecaci\u00f3n de los criminales y la facilidad con que se forjan ilusiones respecto a los medios de enga\u00f1ar a la justicia; pero a\u00fan as\u00ed, no es extra\u00f1o que subsistan dudas acerca de extremos tan importantes. \u00bfPero hubo o no hubo hombres en la tragedia aquella? \u00bfSon capaces dos mujeres solas de consumar actos tan terribles, y el acto del incendio cabe en los medios de acci\u00f3n de una mujer sola? Este es el enigma que no se ha aclarado a\u00fan y que esperamos ver aclarado cuando se reanude el juicio oral, el d\u00eda 24 del presente mes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">* * *<\/p>\n\n\n\n<p>Dif\u00edcilmente podr\u00e9 dar idea del inter\u00e9s que en Madrid despierta este asunto y del calor que han llegado a tomar las diferentes opiniones sobre el resultado probable del juicio. La Prensa est\u00e1 dividida; parte de ella se adhiere a las diligencias practicadas por la justicia y rese\u00f1a los tr\u00e1mites de la indagatoria sin comentarios; otra parte se revuelve airada contra la <em>justicia hist\u00f3rica<\/em>, censura todos sus actos, recusa todos los testimonios y no admite m\u00e1s prueba que la que le conviene. De la discusi\u00f3n entre los \u00f3rganos de estas dos tendencias han salido las denominaciones de <em>sensatos<\/em> e <em>insensatos<\/em>, con que los peri\u00f3dicos de uno y otro bando se designan.<\/p>\n\n\n\n<p>El p\u00fablico est\u00e1 tambi\u00e9n dividido. Hay mucha gente que se encari\u00f1\u00f3 con la idea de la culpabilidad de Varela, y no se da a partido. Para \u00e9stos, Varela sali\u00f3 de la c\u00e1rcel, mat\u00f3 tranquilamente a su madre, ayudado por Higinia, y se volvi\u00f3 tan campante a su celda, protegido por Mill\u00e1n Astray. Los que tal sostienen, se fundan en los antecedentes deplorables del desdichado joven, en el testimonio de los que aseguran haberlo visto en las calles de Madrid por aquellos d\u00edas, y sobre todo en esa inexplicable adivinaci\u00f3n del sentimiento popular, que si algunas veces acierta, otras se equivoca. Entre los varelistas los hay tan fan\u00e1ticos que no vacilan en invocar testimonios y aducir pruebas de aparente fuerza. Hay que convenir en que algunos obran de buena fe, y en que la fascinaci\u00f3n popular, ese fen\u00f3meno hist\u00f3rico que tanta parte tiene en las creencias y en los movimientos de la plebe, se presenta aqu\u00ed con los caracteres de siempre. Para \u00e9stos, Higinia miente al acusarse a s\u00ed propia con circunstancias agravantes, conden\u00e1ndose a muerte. Se les pregunta; \u00ab\u00bfQu\u00e9 inter\u00e9s puede tener esa mujer en asumir la responsabilidad del crimen, exculpando al delincuente, cuando le habr\u00eda sido tan f\u00e1cil aprovechar en beneficio suyo la hostilidad del p\u00fablico contra Varela y seguir acus\u00e1ndole como le acus\u00f3 en los primeros d\u00edas?\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>A esto responden que Higinia obedece a una voluntad misteriosa que dirige todo este l\u00edo, a una entidad desconocida y poderos\u00edsima que se propone salvar a Varela, y que salvar\u00e1 tambi\u00e9n a Higinia. Puesta la cuesti\u00f3n en el terreno de lo novelesco y maravilloso, pierde, al menos para m\u00ed, todo su inter\u00e9s, pues no creo en tales paparruchas, ni nada contrario a la l\u00f3gica ni al sentido com\u00fan, entra f\u00e1cilmente en mi cabeza. Reconozco, y lo reconozco como un mal, que esas estupendas y maravillosas m\u00e1quinas gozan, por su propia falta de l\u00f3gica, de todo el favor de las imaginaciones de esta raza. Creo que es deber de todos corregir ese amor a lo inveros\u00edmil en vez de fomentarlo. Y las imperfecciones evidentes de nuestros tribunales, y nuestra defectuos\u00edsima manera de enjuiciar no se corregir\u00e1 desprestigiando a los tribunales y ense\u00f1ando al pueblo a ver siempre en ellos lo contrario de la verdad y la sinceridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los llamados sensatos, tambi\u00e9n se advierten obsesiones que son el tema obligado de ardientes disputas. La idea de que necesariamente hubo mano de hombre en el crimen est\u00e1 tan arraigada,<\/p>\n\n\n\n<p>que no obtienen f\u00e1cil cr\u00e9dito las pruebas en contrario. Se hacen mil c\u00e1lculos respecto a qui\u00e9n o qui\u00e9nes ser\u00edan los tales individuos del sexo fuerte, y como los hombres no parecen, por m\u00e1s que se les busca, es cosa ya de preguntar a todo el mundo. No es de extra\u00f1ar, pues, que yendo uno muy tranquilo por la calle se tropiece con un amigo de estos que est\u00e1n trastornados con el crimen y nos diga:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014-Es usted por casualidad el hombre?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 hombre?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Hombre, bien me entiende usted: el hombre ese que necesariamente ayud\u00f3 a la Dolores y a la Higinia. Porque, \u00bfen qu\u00e9 juicio cabe que dos mujeres solas, la una delgada y de poca fuerza, la otra de menguada estatura, pudieran&#8230;? Ha llegado el momento de la sinceridad, y de despejar la inc\u00f3gnita, y de pronunciar la clave del enigma. Toda persona honrada que en conciencia crea ver el tal hombre que la justicia busca, debe declararlo. Ayudar a los tribunales es deber de todo buen ciudadano. Y si por casualidad es usted el asesino, \u00bfpor qu\u00e9 no decirlo y sacarnos de dudas?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Le prometo a usted que si llego a descubrir que soy yo el infame c\u00f3mplice de esas malvadas mujeres y tengo plena conciencia de que <em>moj\u00e9<\/em>, he de tener tambi\u00e9n valor para delatarme a la justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay, adem\u00e1s, personas en quienes la sugesti\u00f3n obra prodigios. De tanto hablar del crimen y de tanto<\/p>\n\n\n\n<p>leer declaraciones de testigos llegan a creerse tambi\u00e9n testigos, sue\u00f1an que han visto algo y concluyen por cre\u00e9rselo. De aqu\u00ed proceden esas afirmaciones vagas y nebulosas que corren de boca en boca por los caf\u00e9s y por todos los lugares donde la \u00fanica ocupaci\u00f3n de las gentes es hablar y hablar mucho.<\/p>\n\n\n\n<p>A lo mejor sale un individuo diciendo que en la tarde del primero de julio vi\u00f3 a un hombre en la calle de Fuencarral esquina a la del Divino Pastor, y que le pidi\u00f3 fuego para encender el cigarro y se lo di\u00f3. \u00bfQui\u00e9n era aquel hombre?&#8230; A esta pregunta siguen los puntos suspensivos, que encienden la curiosidad y llevan la imaginaci\u00f3n de los oyentes al campo inmenso de las m\u00e1s extra\u00f1as conjeturas.<\/p>\n\n\n\n<p>Otros cuentan que vieron un grupo de hombres en cierto caf\u00e9, grupo sospechoso se entiende, con la particularidad de que las caras de aquellos hombres revelaban la m\u00e1s viva ansiedad. Al grupo se acerca una mujer que dice algo como \u00abya est\u00e1 hecho todo\u00bb, y les entrega un bulto, que debe de ser el dinero de do\u00f1a Luciana.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre esto de la fortuna de la infeliz v\u00edctima, la imaginaci\u00f3n popular emula con la del fecundo creador de las <em>Mil y una noches<\/em>. De la sumaria se desprende que la fortuna heredada por V\u00e1zquez Varela asciendo a 150.000 duros pr\u00f3ximamente, y que puede disfrutar de una renta de cuarenta y cinco a cincuenta mil reales. Pues hay quien asegura y ofrece probarlo que do\u00f1a Luciana ten\u00eda en su casa el d\u00eda del crimen 70.000 duros en met\u00e1lico. Claro es que tal cosa no se prueba, pero la especie corre, y muchos la creen, porque estas hip\u00e9rboles de dinerales escondidos en casa del avaro tienen siempre gran aceptaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQue mucho que la novela de los 70.000 duros guardados por do\u00f1a Luciana en guantes viejos haya servido de fundamento a su otra novela folletinesca de la mano misteriosa que dirige en el misterio toda esta m\u00e1quina de la poderosa influencia que hace declarar a Higinia hoy una cosa y ma\u00f1ana otra con el fin de embrollar la causa y obtener al fin la mayor de las oscuridades?<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en medio de estas confusiones de la opini\u00f3n, hay un rastro, un orden de hechos probables: la declaraci\u00f3n \u00faltima de Higinia. Si se comprueba plenamente, todas las novelas se disipar\u00e1n como el humo. En cuanto a Dolores Avila, es mujer de car\u00e1cter entero, muy pr\u00e1ctica en el crimen, muy conocedora de las triqui\u00f1uelas del C\u00f3digo penal, y no confesar\u00e1 nunca su culpabilidad. Higinia, su c\u00f3mplice y amiga, que la conoce bien, dec\u00eda hace pocas tardes en un coloquio que tuvo con varias personas: \u00abEsa no dir\u00e1 nunca la verdad; ir\u00e1 al palo diciendo que es inocente\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>30 de mayo de 1889.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>VI<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ya se ha dictado sentencia en el c\u00e9lebre crimen de la calle de Fuencarral. Varela y Mill\u00e1n Astray han sido absueltos libremente por no resultar nada contra ellos, sin perjuicio de abrirles nuevo proceso por quebrantamiento de condena. Higinia es condenada a muerte por estar convicta y confesa del asesinato de do\u00f1a Luciana, y Dolores, a diez y ocho a\u00f1os de reclusi\u00f3n por c\u00f3mplice y encubridora.<\/p>\n\n\n\n<p>Sabido es que la versi\u00f3n de la culpabilidad de Varela ha sido popular, y aun lo es todav\u00eda, aunque no tanto como en los pasados meses. El juicio no ha hecho luz completa sobre todos los pormenores del crimen.<\/p>\n\n\n\n<p>Para algunas personas la curiosidad sigue siendo completa. A mi juicio, se sabe lo esencial, aunque ciertas particularidades no se vean claras. La famosa declaraci\u00f3n de Higinia culp\u00e1ndose a s\u00ed misma en uni\u00f3n de Dolores Avila, me parece, si no verdadera en todas sus partes, de una gran verosimilitud. Do-lores se ha encerrado en tenaz negativa, y como no se le ha podido probar la participaci\u00f3n en el hecho material del asesinato, la Sala ha cre\u00eddo que deb\u00eda aminorar la pena pedida por el fiscal, que era la de muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la sentencia est\u00e1 fundada en la declaraci\u00f3n de Higinia; la confesi\u00f3n de \u00e9sta resulta severamente castigada, y el silencio de Dolores premiado, porque gracias a \u00e9l ha podido salvar la pelleja. He aqu\u00ed un veredicto que no satisface a nadie, pues los que negaban veracidad al relato de Higinia, llevan a mal que \u00e9sta sea condenada, y los que cre\u00edan en \u00e9l no hallan justo que la iniciadora del crimen quede sin castigo mientras lo tiene tan cruel la que fu\u00e9 a \u00e9l sugestionada por su compa\u00f1era. Veremos si el Supremo confirma la sentencia. A\u00fan hay quien dice que este proceso dar\u00e1 mucho que hablar todav\u00eda; que ofrecer\u00e1 nuevas peripecias; que ha de abrirse un nuevo per\u00edodo de prueba; que Higinia o Dolores o las dos juntas han de hacer,\u2019cuando menos se piense, nuevas e importantes revelaciones. Yo no lo creo. Pero si as\u00ed fuere no faltar\u00e1 a mis lectores relaci\u00f3n exacta de lo que ocurra.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/ferna.eu\/venture\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/firma_galdos.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-7968\"\/><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1888 se perpetr\u00f3 en Madrid un crimen que provoc\u00f3 altercados callejeros, el seguimiento diario de la prensa, implicaci\u00f3n de&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7225,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17,3,4,52],"tags":[],"class_list":["post-7928","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulo-periodistico","category-benito-perez-galdos","category-bibliografia","category-criticon"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v24.3 - 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