{"id":8047,"date":"2015-03-04T07:07:00","date_gmt":"2015-03-04T06:07:00","guid":{"rendered":"http:\/\/ferna.eu\/?p=8047"},"modified":"2015-03-04T07:07:00","modified_gmt":"2015-03-04T06:07:00","slug":"articulo-la-cuestion-de-los-estudiantes-y-otras-cuestiones-de-benito-perez-galdos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/batallitas.es\/benito-perez-galdos\/articulo-la-cuestion-de-los-estudiantes-y-otras-cuestiones-de-benito-perez-galdos\/","title":{"rendered":"[Art\u00edculo] La cuesti\u00f3n de los estudiantes y otras cuestiones, de Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s"},"content":{"rendered":"\n<p>Madrid, 16 de diciembre de 1884<\/p>\n\n\n\n<p>I<\/p>\n\n\n\n<p>La llamada <em>cuesti\u00f3n de los estudiantes<\/em> ha venido a tener por nombre <em>cuesti\u00f3n de los catedr\u00e1ticos<\/em>. Aquellos infelices chicos apaleados no conservan de su actitud rebelde m\u00e1s que el prop\u00f3sito de no entrar en clase. Pero no se re\u00fanen ya tumultuariamente ni dan que hacer a los agentes de la autoridad. Los profesores que creyeron holladas las inmunidades universitarias en los sucesos del 20 de noviembre, est\u00e1n decididos a obtener una reparaci\u00f3n, y persiguen este objeto con gran tenacidad, tanto m\u00e1s firmes cuanto m\u00e1s desde\u00f1oso se muestra el gobierno. A la primera exposici\u00f3n de los catedr\u00e1ticos contest\u00f3 el ministro de Fomento con una Real orden arrogante, desfigurando los hechos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ofendidos repitieron su demanda en un documento muy comedido y al mismo tiempo en\u00e9rgico, valeroso. Esta segunda exposici\u00f3n no ha merecido respuesta del se\u00f1or ministro. El estado de tirantez a que han llegado los \u00e1nimos con motivo de la soberbia ministerial, se agrava de d\u00eda en d\u00eda. Nuevos incidentes embrollan la cuesti\u00f3n, y entre \u00e9stos merece referirse la intolerancia del presidente del Senado al no permitir que se reunieran en los salones de la C\u00e1mara alta los senadores por las Universidades con el fin de tratar de auxiliar a los catedr\u00e1ticos en sus gestiones para alcanzar el desagravio que solicitan.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la falta de atenci\u00f3n del presidente del Senado, se\u00f1or conde de Pu\u00f1onrostro, no ha servido sino para encender los \u00e1nimos, sin ventaja ninguna para el Gobierno, porque los senadores por las Universidades y los catedr\u00e1ticos se reunieron en la casa del se\u00f1or Moyano, senador por la central, y all\u00ed discutieron ampliamente todo lo que quisieron. Al mismo tiempo el se\u00f1or Pisa Pajares, rector destituido, ha presentado ante los Tribunales su querella contra el coronel, jefe de Orden p\u00fablico. Las actuaciones en las diferentes causas formadas con motivo de aquellos sucesos contin\u00faan, y de una manera o de otra el Gobierno ha de sufrir fuerte quebranto el d\u00eda en que, judicial y parlamentariamente, la cuesti\u00f3n, madurada y esclarecida, exija que se pronuncie sobre ello sentencia definitiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque la t\u00e1ctica del Gobierno en este asunto es echar tierra a las dificultades, envolver a los catedr\u00e1ticos en una atm\u00f3sfera de desd\u00e9n y olvido, dejar que corra el tiempo para que el cansancio enfr\u00ede los \u00e1nimos y llevar la sentencia a la c\u00f3moda fecha de las <em>kalendas griegas<\/em>. Cree que esto no es m\u00e1s que cuesti\u00f3n de amor propio de unos cuantos individuos y que si la atenci\u00f3n p\u00fablica, solicitada por otros sucesos m\u00e1s graves, deja de fijarse en ellos, concluir\u00e1n por sentirse en el vac\u00edo, se aburrir\u00e1n y se dividir\u00e1n, y una vez divididos, ni en los Tribunales ni en las C\u00e1maras podr\u00e1n oponer una acci\u00f3n consistente a los desdenes ministeriales. Pero se equivocan si piensan esto. Los catedr\u00e1ticos, perfectamente unidos, no desmayar\u00e1n. Muchos de ellos son senadores y diputados y las C\u00e1maras se abren el 27 del presente.<\/p>\n\n\n\n<p>Por cierto que el reanudar las sesiones el 27 de diciembre, cuatro d\u00edas antes del fin del a\u00f1o, indica claramente que el Gobierno conservador no se encuentra bien sino cuando administra en dosis muy homeop\u00e1ticas el r\u00e9gimen parlamentario. Las m\u00faltiples y graves cuestiones de esta temporada, la universitaria y la sanitaria, los tratados de convenio, las proyectadas leyes de Gracia y Justicia y Gobernaci\u00f3n exig\u00edan que el Parlamento estuviese abierto. Pocas veces, como ahora, han pedido los sucesos pol\u00edticos discusi\u00f3n y luz. Pero el Gobierno lo entiende de otro modo y desea desarrollar su gesti\u00f3n en la oscuridad y el silencio. Las, C\u00e1maras se abren por cumplir la letra del precepto legal, y se abren al expirar el a\u00f1o, quiz\u00e1 para cerrarse pronto. La representaci\u00f3n nacional deja muy atr\u00e1s a los estudiantes en su amor a las interminables vacaciones. En todo el a\u00f1o de 1884, que toca a su t\u00e9rmino, nuestras Cortes apenas han funcionado cuatro meses. Inaugur\u00f3se el a\u00f1o con la entrada del partido conservador en el Poder, a la cual sigui\u00f3, como era natural, la campa\u00f1a de las elecciones generales. Las Cortes, abiertas en marzo, emplearon m\u00e1s de dos meses en la discusi\u00f3n del Mensaje y en el examen de actas. El resto del tiempo, empleado en recriminaciones personales, apenas bast\u00f3 para los graves asuntos de gobierno y administraci\u00f3n. Atropelladamente se discutieron, no los presupuestos, sino la autorizaci\u00f3n para plantear los del a\u00f1o anterior, y por autorizaci\u00f3n se legalizaron de antemano las reformas de nuestras Antillas, que el Gobierno ha ido planteando laboriosamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando tanto queda por hacer, este fecundo a\u00f1o de 1884 s\u00f3lo obtiene de la munificencia gubernamental cuatro tristes d\u00edas m\u00e1s de r\u00e9gimen parlamentario. El tal a\u00f1o se perder\u00e1, seguramente, en la serie del tiempo con la convicci\u00f3n de haber sido un a\u00f1o absolutista.<\/p>\n\n\n\n<p>Si las sesiones se prolongan una vez entrado el 85, no les faltar\u00e1 materia rica y abundante. Los proyectos de codificaci\u00f3n, civil y penal, ocupar\u00e1n mucho, y tambi\u00e9n los tratados de comercio con Inglaterra, Holanda, Rusia y otras potencias del Norte. El de Inglaterra, que es el que m\u00e1s nos interesa, parece que al fin despierta del sue\u00f1o en que dorm\u00eda en el ministerio de Estado. Por esto merece alabanzas sinceras el gobierno presidido por el se\u00f1or C\u00e1novas, y ning\u00fan espa\u00f1ol imparcial puede escatim\u00e1rselas.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia de este tratado es la siguiente: durante el breve ministerio de la izquierda, el se\u00f1or Ruiz G\u00f3mez, a la saz\u00f3n ministro de Estado, pact\u00f3 con Inglaterra un <em>modas vivendi<\/em> como preparaci\u00f3n de un tratado en regla que hab\u00eda de celebrarse entre las dos potencias. En el protocolo que firmaron dicho se\u00f1or Ruiz G\u00f3mez y el ministro ingl\u00e9s Mr. Movier, conced\u00edamos a Inglaterra el trato de naci\u00f3n m\u00e1s favorecida, y ella, en cambio, elevaba su escala alcoh\u00f3lica hasta los 30 grados Sykes, con lo cual nuestros vinos flojos ten\u00edan asegurada una regular colocaci\u00f3n en el rico mercado de aquel reino.<\/p>\n\n\n\n<p>El <em>modus vivendi<\/em> deb\u00eda regir por cinco a\u00f1os, y ser\u00eda sometido a la aprobaci\u00f3n de las c\u00e1maras de ambos pa\u00edses. En \u00e9l se establec\u00edan bases para llegar al tratado definitivo en condiciones a\u00fan m\u00e1s ventajosas para el comercio anglo-espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el ministerio de la izquierda dur\u00f3 poco; fu\u00e9 como un sol de invierno. Los hielos de enero se llevaron todas las esperanzas de aquel seguro partido y arrastraron consigo todos los ensue\u00f1os de la democracia din\u00e1stica y los planes de tratados y el protocolo. El advenimiento inesperado del partido conservador hizo creer que el <em>modus vivendi<\/em>, tan bien recibido por la opini\u00f3n en Espa\u00f1a e Inglateterra, ser\u00eda sepultado en un nicho de nuestro archivo diplom\u00e1tico, pues siempre fu\u00e9 el bando conservador muy contrario a la pol\u00edtica expansiva en asuntos comerciales. La idea proteccionista tuvo siempre su m\u00e1s firme apoyo en el partido dirigido por el se\u00f1or C\u00e1novas, como lo muestra la violenta campa\u00f1a sostenida en contra del tratado con Francia en tiempos no lejanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mas por esta vez, el partido conservador ha cambiado, al parecer, de t\u00e1ctica en las cuestiones de pol\u00edtica comercial. No s\u00f3lo ha celebrado el tratado cubano-americano, sino que se dispone a realizar el proyectado <em>modus vivendi<\/em> con Inglaterra, presentando a las cortes en el pr\u00f3ximo enero el proyecto arrinconado hasta ahora en la canciller\u00eda de Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>II<\/p>\n\n\n\n<p>Todo el a\u00f1o que corre se ha pasado en vacilaciones y contradictorias noticias. Ya se daba por abandonado el proyecto ante la formidable presi\u00f3n de los intereses proteccionistas; ya se anunciaba su resurrecci\u00f3n, mas con tales pretensiones de nuestra parte, que no se cre\u00eda posible que Inglaterra las aceptase. Por fin, parece que la cosa va de veras, concederemos a Inglaterra el trato de naci\u00f3n m\u00e1s favorecida, recibiendo de ella la elevaci\u00f3n de su escala alcoh\u00f3lica hasta los 30 grados, con la esperanza de que en una negociaci\u00f3n que se entable m\u00e1s adelante conseguiremos los 32 grados. De este modo nuestros vinos baratos entrar\u00edan en el mercado ingl\u00e9s en condiciones muy beneficiosas y podr\u00edan hacer formidable competencia a esa <em>agua que em<\/em><em>b<\/em><em>orracha<\/em>, a ese brevaje incalificable, compendio de dos los malos sabores posibles, a la cerveza, en fin. \u2019<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Si este ideal de nuestros vinicultores se realizara, qu\u00e9 vuelo tan grande tomar\u00eda nuestra exportaci\u00f3n de vinos! La producci\u00f3n, que hoy se eleva a muchos millones de hectolitros, ser\u00eda a\u00fan mayor, porque plantar\u00edamos vi\u00f1as en toda la extensi\u00f3n de la f\u00e9rtil Castilla. Calc\u00falese lo que ser\u00eda del lado all\u00e1 del Canal, un duelo a muerte entre la cerveza y el vino. La cerveza, no hay que dudarlo, se defender\u00eda rabiosamente e insultar\u00eda a su rival con espumarajos de rabia.<\/p>\n\n\n\n<p>El noble vino se indignar\u00eda con cortes\u00eda, no olvidando jam\u00e1s su origen naturalmente hidalgo. No es un producto industrial, no es una combinaci\u00f3n, no es una enga\u00f1ifa plebeya como la cerveza; es la m\u00e1s antigua de las industrias agr\u00edcolas, y tiene en su abolengo el nombre de No\u00e9, y en su escudo el c\u00e1liz, s\u00edmbolo de la Eucarist\u00eda. Trabar\u00edase una lucha colosal en aquellos expertos paladares, en aquellos est\u00f3magos fuertes, en aquellas cabezas m\u00e1s fuertes a\u00fan. Los ingleses son los hombres m\u00e1s ingeniosos de la tierra; son tambi\u00e9n los m\u00e1s bebedores. \u00bfAquello depende de esto? \u00a1Qui\u00e9n sabe!<\/p>\n\n\n\n<p>Los primeros lances del duelo ser\u00edan quiz\u00e1 desfavorables para nuestro producto; pero despu\u00e9s, lentamente ir\u00edamos ganando palmo a palmo el terreno. La cerveza, derrotada en el terreno del gusto, se refugiar\u00eda en el de la baratura. Los fabricantes, con los inmensos elementos industriales que poseen, la dar\u00edan a un precio \u00ednfimo. Llegar\u00eda a ser m\u00e1s barata que el agua. Nosotros, al mismo tiempo abaratar\u00edamos nuestro vino. Cosechado en cantidades colosales, lo dar\u00edamos a los ingleses a precios muy arreglados, y las miles de tabernas de la inmensa metr\u00f3poli vender\u00edan el cuartillo al tipo que se vende en Madrid. Hoy mismo la naranja, que no paga derechos, se vende en Londres, al menudeo, al mismo precio que en las calles de nuestra Villa, y a veces m\u00e1s barata.<\/p>\n\n\n\n<p>Suponiendo que venzamos en la contienda, f\u00e1cil sera considerar la transformaci\u00f3n que se ha de verilear en la embriaguez inglesa.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese estado de torpe y rudo embotamiento en que suele presentarse a la conmiseraci\u00f3n de sus semejantes el obrero ingl\u00e9s, se trocar\u00eda en un estado de excitaci\u00f3n jocosa y maleante. La ingesti\u00f3n del vino en vez del amargo zumo del l\u00fapulo, ser\u00eda como si en aquellos cuerpos robustos y adiposos se introdujeran elementos de esta naturaleza caldeada por un sol vivo. Ser\u00eda la transvasaci\u00f3n del esp\u00edritu andaluz ei1 las venas de la gente m\u00e1s sesuda, m\u00e1s grave, mas trabajadora que ocupa la tierra. Probablemente se concluir\u00eda esa horrible manifestaci\u00f3n neurop\u00e1tica que se llama <em>spleen<\/em>, y en cambio tomar\u00edan carta de naturaleza en el genio brit\u00e1nico la j\u00e1cara, la verbosidad, la inquietud y otras muchas cosas que debe llevar en su sustancia el zumo de la vid.<\/p>\n\n\n\n<p>Por esto es un delirio. Lo que har\u00e1 esa raza ponte es llevarse nuestro vino, usarlo, pag\u00e1rnoslo muy bien y embriagarse con \u00e9l razonablemente, sin abandonar su <em>porter<\/em>. Es m\u00e1s; cabe dentro de lo posible que nos traigan aqu\u00ed, al amparo de la libertad de concesi\u00f3n, verdaderos r\u00edos de aquel amarillo licor, de aquella imposible y amargu\u00edsima cerveza, y nos hagan creer que es mejor que el vino y nos aficionen a ella, y nos intoxiquen con ese mal del horroroso <em>spleen<\/em>, poniendo aqu\u00ed la escuela de la embriaguez pesada, sombr\u00eda y t\u00e9trica.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra afici\u00f3n a todo lo extranjero nos permite esperar que esto pueda pasar as\u00ed. Hay otra soluci\u00f3n probable. Con el Tratado de comercio, con el cambio fecundo de los productos del suelo por los de la industria, resultar\u00e1 que los ingleses beber\u00e1n m\u00e1s que ahora, cosa que parece imposible, y consumiendo mucho m\u00e1s vino, no disminuir\u00e1n la dosis de cerveza. Actualmente la cifra del l\u00edquido que entra anualmente por las bocas de los habitantes de Londres espanta. Podr\u00eda flotar una escuadra en \u00e9l. Los cuatro millones de londinenses se beben en un a\u00f1o ciento ochenta millones de cuartillas de cerveza, ocho millones de aguardiente y treinta y un millones de vino. Verdad que esto no parece mucho si se considera que esos mismos cuatro millones de habitantes tienen que digerir anualmente cuatrocientos mil bueyes, un mill\u00f3n quinientos mil carneros, ciento treinta mil terneras, doscientos cincuenta mil cerdos, cuatrocientos millones de libras de pescados, quinientos millones de docenas de ostras, un mill\u00f3n y medio de langostas, tres millones de salmones, con m\u00e1s otras muchas golosinas que no entran en la estad\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p>III<\/p>\n\n\n\n<p>Ya que de Tratados de comercio me ocupo, no debo pasar en silencio la inquietud que aqu\u00ed han producido las noticias de W\u00e1shington, donde parecen correr malos vientos para el Tratado entre Cuba y los Estados Unidos, producto de un trabajo tenaz y de negociaciones muy laboriosas.<\/p>\n\n\n\n<p>Las ventajas que nuestra Gran Antilla ha de reportar del Convenio son tales, que si las C\u00e1maras norteamericanas no lo aprobasen el desaliento y la desesperaci\u00f3n se apoderar\u00edan de los agricultores cubanos. Se espera, no obstante, que el Gobierno de la Uni\u00f3n vencer\u00e1 los obst\u00e1culos que el proteccionismo quiera oponer a esta obra grande, \u00fatil y civilizadora.<\/p>\n\n\n\n<p>Las ideas proteccionistas tienen gran predicamento en aquel inmenso y maravilloso pa\u00eds, en medio de los asombrosos progresos de la industria. Tal fen\u00f3meno no lo comprendemos aqu\u00ed. Par\u00e9cenos que los monopolios son producto de los pa\u00edses viejos, gastados y comidos del or\u00edn de la rutina. Pero<\/p>\n\n\n\n<p>no sucede as\u00ed. Los Estados Unidos, con su colosal producci\u00f3n de cereales, sus talleres grandiosos, sus explotaciones fabulosas de maderas y de metales, tienen un arancel que deja muy atr\u00e1s el de las naciones europeas m\u00e1s refractarias a la libertad comercial. Y el Tratado de Cuba viene a romper de un golpe estas tradiciones. Los cultivadores de ca\u00f1a de Luisiana, los tabaqueros de Virginia y otros se oponen a la libre entrada de los ricos productos antillanos, con los cuales, en igualdad de circunstancias, es imposible la competencia. Amenazados en sus intereses, soliviantan la opini\u00f3n, emprenden vigorosa campa\u00f1a contra el tratado, y milagro ser\u00e1 que no lo hundan y empapelen, atac\u00e1ndolo solapadamente en ambas C\u00e1maras por el sistema obstruccionista.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay quien cree que. el tratado triunfar\u00e1, que el presidente Arthur y el Gobierno, dignamente representado en Madrid por Mr. Foster, tienen vivo inter\u00e9s en que el tratado se apruebe, por considerarlo altamente favorable al comercio y a\u00fan a la pol\u00edtica norteamericana. Pronto lo veremos.<\/p>\n\n\n\n<p>IV<\/p>\n\n\n\n<p>La proximidad de las festividades de la Pascua lleva las cosas pol\u00edticas a un estado de dulce somnolencia. Hablando con sinceridad, dir\u00e9 que ahora la gente no piensa aqu\u00ed m\u00e1s que en comer. Es una tregua que se otorga a todas las preocupaciones, a todos los afanes del a\u00f1o viejo. El nuevo nos halla siempre hartos, pero m\u00e1s afanosos y atareados que antes de San Silvestre. Madrid toma en estos d\u00edas un car\u00e1cter especial de cordialidad, de alegr\u00eda, de franqueza. Luego, a los mil alicientes de esta temporada, se une el de la loter\u00eda. \u00a1La loter\u00eda! Esta loter\u00eda de Navidad despierta un inter\u00e9s extraordinario, porque no vayan ustedes a creer que se trata de una bicoca.<\/p>\n\n\n\n<p>Quinientos mil duros son el llamado premio gordo, y hay adem\u00e1s otros muchos premios muy bonitos, y un infinito n\u00famero de premios peque\u00f1os y aproximaciones y reintegros. Todos los espa\u00f1oles nos creemos se\u00f1alados por la providencia para merecer el ansiado galard\u00f3n de la suerte en esta solemnidad del 23 de diciembre. En dicho d\u00eda \u00a1cu\u00e1nta desilusi\u00f3n, cu\u00e1nta cara triste, cu\u00e1ntos c\u00e1lculos desvanecidos como el humo, cu\u00e1ntas cuentas que no salen! S\u00f3lo hay unos pocos que se manifiestan en la calle con semblante resplandeciente; hay unos pocos a quienes <em>ha tocado la suerte<\/em>, y estos son los h\u00e9roes de la Pascua. Una de las cosas de m\u00e1s inter\u00e9s en los d\u00edas que suceden al 23, es averiguar qui\u00e9n \u00f3 qui\u00e9nes han sido los agraciados. Algunas veces el gordo ha ca\u00eddo entero en el bolsillo de alg\u00fan ricacho o en la caja de alguna casa de Banca muy s\u00f3lida. En tal caso, el hecho reviste poco inter\u00e9s, y es consignado como una grande e inexplicable <em>chifladura<\/em> de la Divina Providencia. Pero suele acontecer que el <em>gordo<\/em> caiga distribuido entre veinte, treinta o cien familias que se repartieron los d\u00e9cimos y dieron luego papeletas comanditarias a otras familias, y cuando esto ocurre, el p\u00fablico no descansa hasta saber los nombres de todos y cada uno de los agradados, as\u00ed como su condici\u00f3n social. Hay quien se rompe la cabeza por averiguar qu\u00e9 van a hacer los infelices con tanto dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>La Pascua es realmente una temporada alegre, dereconcentraci\u00f3n de la familia, de calor dom\u00e9stico y <em>gandeamus<\/em> general. \u00bfPasa lo mismo en todas partes? Esta Pregunta me la hice repetidas veces sin acertar con la respuesta. Seguramente las Pascuas es una gran festividad en todos los pa\u00edses en que impera el catolicismo; pero al mismo tiempo que admito esto como una verdad, no me cabe en la cabeza que en los pa\u00edses <em>donde no hace fr\u00edo<\/em>, la Pascua sea lo que es entre nosotros. Porque la Pascua y el fr\u00edo se unen de tal modo en mi mente, que no los puedo separar. Y discurriendo sobre ellos me doy a pensar c\u00f3mo ser\u00e1 esta festividad en las regiones cat\u00f3licas, de tal modo situadas en nuestro planeta, que corresponda el verano a los meses de diciembre y enero. \u00a1La Pascua de Navidad en la can\u00edcula! \u00a1Qu\u00e9 cosa m\u00e1s rara! Parece imposible que esto pueda ser as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Por m\u00e1s vueltas que le doy no s\u00e9 c\u00f3mo es esa Nochebuena de verano&#8230; \u00a1Qu\u00e9 estravagancia! \u00a1Nochebuena con puertas y ventanas abiertas, sin fuego, sin hogar, entre bocanadas de aire c\u00e1lido y m\u00fasica de mosquitos trompeteros, algunos de los cuales se posar\u00e1 en la calva del San Je s\u00e9 de los Nacimientos!&#8230; Esto no parece posible. Navidad sin lumbre, sin horno, sin pasteles, sin otra cosa caliente que el alcohol de las embriagueces populares&#8230; \u00a1Los helados sustituyendo al pavo!&#8230; \u00a1La limonada usurpando el puesto al besugo!&#8230; Pero la Geograf\u00eda es capaz de jugarnos esta mala pasada y a\u00fan otras peores. Es la m\u00e1s positiva de las ciencias, y contra ella no hay silogismos. Vener\u00e9mosla y acept\u00e9mosla como aceptamos, sin chistar, la redondez y marcha del mundo en que nos ha tocado nacer. Celebremos la Pascua donde nos coja, y deseemos a cuantos sienten y hablan como nosotros, donde quiera que est\u00e9n, un feliz A\u00f1o Nuevo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/ferna.eu\/venture\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/firma_galdos.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-7968\"\/><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La llamada cuesti\u00f3n de los estudiantes ha venido a tener por nombre cuesti\u00f3n de los catedr\u00e1ticos. Aquellos infelices chicos apaleados no conservan de su actitud rebelde m\u00e1s que el prop\u00f3sito de no entrar en clase. 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