{"id":8049,"date":"2015-04-04T08:01:00","date_gmt":"2015-04-04T06:01:00","guid":{"rendered":"http:\/\/ferna.eu\/?p=8049"},"modified":"2015-04-04T08:01:00","modified_gmt":"2015-04-04T06:01:00","slug":"articulo-aniversarios-y-centenarios-de-benito-perez-galdos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/batallitas.es\/benito-perez-galdos\/articulo-aniversarios-y-centenarios-de-benito-perez-galdos\/","title":{"rendered":"[Art\u00edculo] Aniversarios y centenarios, de Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s"},"content":{"rendered":"\n<p>Madrid, 1.\u00ba de enero de 1885.<\/p>\n\n\n\n<p>I<\/p>\n\n\n\n<p>El centenario del Marqu\u00e9s de Santa Cruz de Marcenado ha sido una solemnidad fr\u00eda. Los iniciadores de la idea no han podido acalorar los \u00e1nimos con su entusiasmo, ni hacer comprender a la mayor\u00eda de los espa\u00f1oles que la memoria de aquel distinguido escritor militar merece perpetuarse y su nombre celebrarse con la ruidosa pompa con que aclamamos el de Calder\u00f3n tres a\u00f1os ha. Los centenarios, como grandes y resonantes jubileos de la religi\u00f3n de la humanidad, no pueden consagrarse a la memoria indecisa de varones m\u00e1s o menos insignes cuyo nombre no va unido a colosales empresas guerreras, pol\u00edticas o literarias. Cuando a un hombre se le cuenta su fama por siglos, y esto quieren decir los centenarios, es porque ha hecho o escrito algo muy grande, y su m\u00e9rito se halla tan profundamente grabado en la conciencia humana, que ha venido a formar parte del sentimiento y del pensar universales. Por esto, y a\u00fan siendo muy apreciable como tratadista militar, el Marqu\u00e9s de Santa Cruz de Marcenado, la festividad de su centenario ha sorprendido a todo el mundo. Muchos, la inmensa mayor\u00eda, ignoraban qui\u00e9n fuese el tal marqu\u00e9s y por qu\u00e9 haza\u00f1as se hab\u00eda distinguido en la historia patria; algunos le confunden con el otro Marqu\u00e9s de Santa Cruz, don \u00c1lvaro de Baz\u00e1n, vencedor de Lepanto, insigne capit\u00e1n de nuestra marina, y no faltaba quien, a boca llena, declarase que el centenario del 19 de diciembre era, a todas luces, intempestivo y contraproducente.<\/p>\n\n\n\n<p>Los iniciadores de la fiesta la defend\u00edan diciendo que en un pa\u00eds, donde tan poco se enaltece el m\u00e9rito, vale m\u00e1s pecar por carta de m\u00e1s que por carta de menos en esto de ensalzar las glorias patrias; que si el Marqu\u00e9s de Santa Cruz de Marcenado es poco conocido, m\u00e1s debe culparse a sus indolentes compatriotas que a su falta de m\u00e9rito, y que esta misma ignorancia en que estamos del valer literario y militar de aquel pr\u00f3cer es raz\u00f3n cumplida para que se intente sacar del olvido una figura tan interesante. \u00abPor lo mismo que nadie le conoce\u2014dec\u00edan\u2014, nos esforzamos nosotros en que le conozca todo el mundo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>A esto debe contestarse que es muy santo y muy bueno que se trate de refrescar la memoria de un hombre ilustre m\u00e1s olvidado de lo que merece; que una festividad puramente acad\u00e9mica habr\u00eda estado muy en su lugar para tan noble y meritorio fin; pero que es sacar las cosas de quicio pretender que una naci\u00f3n entera se entusiasme por una personalidad que no conoce. Porque, hablando en plata, cuando ha pasado un siglo sobre un nombre, sin que este nombre se destaque entre la triste muchedumbre de los fenecidos, cuando en un siglo de publicidad y discusi\u00f3n, aquel nombre no se ha ganado por s\u00ed mismo un puesto en la memoria humana, alguna raz\u00f3n habr\u00e1 para ello. Raras, muy raras son las injusticias seculares de que se quejan los iniciadores de este centenario. Por eso vemos con frecuencia que cuando los eruditos sacan del polvo de los archivos alg\u00fan nombre desconocido y lo pregonan como hallazgo valioso y lo ofrecen a nuestra admiraci\u00f3n como digno de figurar entre los m\u00e1s ilustres, rara vez consagra la opini\u00f3n general esta conquista. El erudito rebuscador obtiene los pl\u00e1cemes de otros eruditos rebuscadores y averiguantes, y el nombre aquel tan ponderado, despu\u00e9s de resonar con d\u00e9biles ecos durante alg\u00fan tiempo, vuelve a caer en el olvido de que nunca debi\u00f3 salir.<\/p>\n\n\n\n<p>Los centenarios, tal como se entienden en nuestra \u00e9poca, son solemnidades en que se interesa una naci\u00f3n de gran historia y en ella el mundo entero, y que no pueden celebrarse sino en conmemoraci\u00f3n de esos nombres que est\u00e1n en la mente de todos, que igualmente tienen un lugar en las ideas del sabio y del ignorante, que ilustraron una \u00e9poca, que llenaron un siglo, que resisten potentes al paso del tiempo, y que viven siempre en los sentimientos de la raza que los produjo. Cuando esto no es as\u00ed los centenarios resultan fr\u00edos y hasta un tanto risibles, como el del Marqu\u00e9s de Santa Cruz, pues la primera condici\u00f3n para el \u00e9xito de estas pomposas fiestas es que todo el mundo sepa de qu\u00e9 y de qui\u00e9n se trata, y que no oigamos la enfadosa pregunta: \u00ab\u00bfpero este se\u00f1or, qui\u00e9n es, qu\u00e9 hizo, qu\u00e9 escribi\u00f3?\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>II<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, c\u00fampleme decir los m\u00e9ritos del indicado marqu\u00e9s, los cuales, aunque no dignos de un centenario con ca\u00f1onazos, parada militar, procesi\u00f3n, versos y discursos, merecen ser recordados. Naci\u00f3 don \u00c1lvaro de Navia Osorio y Vigil en 1684, en Asturias, cuna de tantos barones ilustres. Su familia, una de las m\u00e1s nobles del Principado, le dedic\u00f3 desde su edad temprana a la carrera de las armas. La guerra de sucesi\u00f3n ofreci\u00f3 ancho campo a su afici\u00f3n militar, y a los diez y nueve a\u00f1os, despu\u00e9s de haber servido en el regimiento de Asturias, se puso al frente de las tropas levantadas en la cuna de la monarqu\u00eda para sostener los derechos de Felipe V contra las pretensiones de la casa de Austria. Tom\u00f3 parte en las m\u00e1s sangrientas acciones de aquella penosa y larga guerra, y sus ascensos correspondieron a la magnitud de sus trabajos, pues en 1718 fu\u00e9 nombrado mariscal de campo y jefe de las tropas que operaban en Cerde\u00f1a. Desde esta fecha en adelante, distingui\u00f3se m\u00e1s como diplom\u00e1tico que como militar, representando a Espa\u00f1a en la corte de Saboya, y posteriormente en el Congreso de Soissons. La Embajada de Par\u00eds ofreci\u00f3 luego campo m\u00e1s grande a su habilidad y profundo conocimiento de cosas y personas. Pero el desempe\u00f1o de tan alto y dif\u00edcil empleo no habr\u00eda llevado su nombre a la posteridad si en los ocios de la Embajada no hubiese compuesto su obra capital <em>Reflexiones militares<\/em>, en once tomos, celebrada entonces de alemanes, franceses e italianos, traducida a diversas lenguas, y estimada particularmente por el gran Federico de Prusia, que en ella, seg\u00fan dicen, bebi\u00f3 por decirlo as\u00ed, las ideas fundamentales de la <em>T\u00e1ctica<\/em> que lleva su nombre. Es fama que el rey de Prusia elogiaba con gran calor la obra de nuestro compatriota y que la recomendaba a sus subalternos como una de las m\u00e1s felices compilaciones de m\u00e1ximas de guerra. En Espa\u00f1a, las <em>Reflexiones militares <\/em>s\u00f3lo eran conocidas de algunos eruditos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por aquel tiempo escribi\u00f3 tambi\u00e9n su <em>Rapsodia Econ\u00f3mica Pol\u00edtica<\/em>, y traz\u00f3 el plan de un <em>Diccionario Universal<\/em>, que no pudo realizar por falta de tiempo. Se le deben asimismo las bases que sirvieron para la fundaci\u00f3n de nuestra Academia de la Historia. De los inventos que ocuparon su actividad, tales como el de un ca\u00f1\u00f3n de nuevo sistema y el de un fusil que se ha cre\u00eddo precursor de las actuales armas de precisi\u00f3n, no se tienen noticias exactas. Qui\u00e9n sabe si contando con m\u00e1s protecci\u00f3n y con ciertos medios mec\u00e1nicos habr\u00eda dejado su nombre unido a una imperecedera reforma.<\/p>\n\n\n\n<p>Fu\u00e9 v\u00edctima de las intrigas que por entonces devoraban la Corte, y sus servicios no fueron ni bien apreciados, ni recompensados como merec\u00edan. Llamado a Madrid para desempe\u00f1ar la cartera de Guerra, fu\u00e9 nombrado, inopinadamente, gobernador de Ceuta, destino que, en cierto modo, equival\u00eda a un destierro.<\/p>\n\n\n\n<p>En una expedici\u00f3n que el marqu\u00e9s de Montemar dispuso para castigar a los moros de Or\u00e1n, pereci\u00f3 aquel insigne hombre, despu\u00e9s de un re\u00f1ido combate en que desbarat\u00f3 a los enemigos. Su muerte fu\u00e9 gloriosa, aunque la jornada no es de las que est\u00e1n escritas de un modo indeleble en nuestra historia. Era don \u00c1lvaro Navia Osorio valiente militar, dadivoso y noble caballero, de r\u00edgidos principios morales, entendido en las armas y en las letras. Sus m\u00e9ritos como escritor, consignados quedaron en la obra <em>Reflexiones militares<\/em>, poco le\u00edda, es cierto, pero digna seguramente del aprecio de la cr\u00edtica hist\u00f3rica y de la veneraci\u00f3n en que le tienen los doctos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEra\u2014dice un bi\u00f3grafo\u2014de mediana estatura, pero proporcionado, algo grueso y de hermoso rostro\u00bb. Su retrato, reproducido estos d\u00edas en la prensa ilustrada, nos presenta su faz dentro de una inmensa peluca, de aquellas que caracterizan la \u00e9poca art\u00edstica del <em>barroquismo<\/em>. Nos cuesta, trabajo creer que bajo aquel monte de rizados pelos exista un cerebro, y, sin embargo, bajo tales ingentes postizos pensaron D\u2019Alembert y Rousseau, compuso versos Racine, hicieron admirable m\u00fasica Gluck y Handel, y empoll\u00f3 los g\u00e9rmenes de la revoluci\u00f3n francesa Voltaire.<\/p>\n\n\n\n<p>Si no nos parece digno de la majestuosa pompa de un centenario, por no ser sus hechos de universal renombre, por no tener sus obras juntamente el sello de lo extraordinario y la sanci\u00f3n de lo popular, vemos en el Marqu\u00e9s de Santa Cruz de Marcenado una de las figuras m\u00e1s simp\u00e1ticas de nuestra historia, merecedora de que se reverdezca su memoria y de que se le tribute el aplauso que no supieron o no quisieron otorgarle sus contempor\u00e1neos.<\/p>\n\n\n\n<p>III<\/p>\n\n\n\n<p>Este a\u00f1o de 1884, que no nos ha dado grandes bienes, que nos trajo el c\u00f3lera, la disminuci\u00f3n de las rentas y muchas cuestiones enojosas, ha querido despedirse de un modo harto desagradable, y en los \u00faltimos d\u00edas de su vida nos ha obsequiado con un terremoto. \u00a1Y qu\u00e9 d\u00eda escogi\u00f3 el p\u00edcaro! El 25 de diciembre, d\u00eda de universal regocijo dom\u00e9stico en todos los pueblos cristianos. Ser\u00edan las nueve de la noche, cuando los habitantes de Madrid sentimos una marcada oscilaci\u00f3n del suelo. La primera impresi\u00f3n fu\u00e9 que las casas no estaban seguras sobre sus cimientos. Se mov\u00edan con el lento vaiv\u00e9n de aquellas apreciables personas que habiendo bebido m\u00e1s de la cuenta, se tambalean sin llegar a perder pie. Las campanillas se pusieron a tocar solas, cual si quisieran unirse al concierto de rabeles y pandectas, que es la m\u00fasica propia de estos d\u00edas; las puertas se abr\u00edan y cerraban. Creer\u00edase que andaban misteriosos duendes por las casas, y que alg\u00fan genio invisible quer\u00eda correr la broma en d\u00eda tan calificado para ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Los relojes de pared tuvieron a bien pararse, declar\u00e1ndose todos en huelga. Pronto conocimos que el motivo de esta perturbaci\u00f3n era muy hondo. La, Tierra temblaba ligeramente, cual si sintiera escalofr\u00edos. Muchos habitantes de Madrid no se dieron cuenta del movimiento, y ni en personas ni edificios hubo que lamentar desgracias, fuera de los sustos y de alg\u00fan resquebrajamiento de paredes. Pero ya, desde aquella noche, colegimos que en otra parte del planeta el fen\u00f3meno hab\u00eda sido m\u00e1s desastroso, y que el temblor del arenoso suelo de Madrid era como las ondas fugitivas de un sacudimiento grande ocurrido en pa\u00eds lejano. \u00bfEn d\u00f3nde hab\u00eda sido la cat\u00e1strofe? \u00a1Ay!, no presum\u00edamos que fuera tan cerca, en nuestro propio suelo, en la hermosa Andaluc\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el d\u00eda siguiente el tel\u00e9grafo empez\u00f3 a traernos malas noticias. Granada y M\u00e1laga hab\u00edan padecido mucho. Las oscilaciones, repiti\u00e9ndose desde las nueve hasta m\u00e1s de media noche, hab\u00edan sembrado el p\u00e1nico en la poblaci\u00f3n. Llenaba el p\u00fablico los teatros, y al sentir que el suelo se mov\u00eda, la alarma, las carreras, el af\u00e1n de salvarse, el ego\u00edsmo, produjeron desgracias y contusiones. Los vecinos, despavoridos, se echaban a la calle, temerosos de que se hundieran las casas. La repetici\u00f3n de las oscilaciones les obligaba a huir de debajo de los techos; las familias acomodadas se refugiaron en sus coches, puestos sin caballos en medio de las plazas; los pobres acampaban al aire libre. La idea de que el terremoto hab\u00eda de reproducirse a las veinticuatro horas manten\u00eda al vecindario en un estado de zozobra y p\u00e1nico indecibles. Afortunadamente, el suelo ha permanecido quieto, y la gran mayor\u00eda de los granadinos y malague\u00f1os ha vuelto a sus hogares. Los desperfectos ocasionados por el terremoto en edificios p\u00fablicos y particulares han sido grandes, calcul\u00e1ndose la p\u00e9rdida de la propiedad urbana, s\u00f3lo en M\u00e1laga, en tres millones de pesetas.<\/p>\n\n\n\n<p>La Catedral de Granada, obra admirable de Siloe, ha sufrido algo, aunque no tanto como se temi\u00f3 al principio. Las b\u00f3vedas del gran arco de la puerta principal se han movido, anunciando ruina si no se acude prontamente a remediarlo. En el interior, se han ca\u00eddo algunos trozos de la cornisa de las naves; pero estos \u00faltimos desperfectos en la parte puramente decorativa del edificio, no afectan a la seguridad de la f\u00e1brica.<\/p>\n\n\n\n<p>La incomparable Alhambra, afortunadamente, no ha sufrido, o por lo menos, nada se ha dicho hasta ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero donde tenemos que lamentar estragos verdaderamente terribles es en los pueblos de ambas provincias. En Albu\u00f1uelas, que ten\u00eda 1.900 habitantes, han sucumbido m\u00e1s de la mitad entre los escombros de las casas. En Motril y en Loja se hundieron varios edificios y se resintieron todos. En Alhama se hundieron unas doscientas casas. Los detalles de la cat\u00e1strofe en este \u00faltimo punto son horrorosos. En Periana, pueblo de M\u00e1laga, el hundimiento de un cerro llamado Punta del Sol ha producido la total ruina del pueblo, sepultando a gran parte de sus habitantes.<\/p>\n\n\n\n<p>En Antequera, la colegiata y tres iglesias m\u00e1s amenazan desplomarse. En Irigiliana, la mitad de las casas son. un mont\u00f3n de escombros, y los habitantes huyen despavoridos. Torrox, uno de los pueblos m\u00e1s ricos de la provincia, sufre tambi\u00e9n los horrores del terremoto, a los cuales siguen los de desamparo y el hambre.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, la gran Sevilla ha compartido con sus hermanas esta gran desgracia. Su grandiosa catedral, en cuya reparaci\u00f3n se viene trabajando tiempo ha para salvarla de la ruina, ha sufrido bastante ahora. Los resentimientos del cimborrio han aumentado, y las varias hendiduras del Crucero que tanto alarmaban a los sevillanos, se han ensanchado de un modo visible. Los desperfectos que en la Giralda caus\u00f3 el a\u00f1o anterior una descarga el\u00e9ctrica, se han aumentado m\u00e1s ahora. A pesar de esto no se teme la p\u00e9rdida de aquellos soberbios monumentos, como equivocadamente se crey\u00f3 fuera de Espa\u00f1a. Los peri\u00f3dicos ingleses de estos \u00faltimos d\u00edas publicaron telegramas anunciando el desplome completo de la Giralda y la Alhambra y el Standart, de Londres, dedica un largo y sentido art\u00edculo a llorar la p\u00e9rdida de estas maravillas incomparables de la arquitectura musulmana.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero si hemos salvado los monumentos, el estrago ha sido grande en lo m\u00e1s sensible, que es la humana vida. A\u00fan no se sabe fijamente la cifra de v\u00edctimas; pero los c\u00e1lculos de los conocedores de la localidad la hacen subir\u00e1 1.ooo. A\u00f1\u00e1danse a esto las p\u00e9rdidas de la propiedad y se apreciar\u00e1 en toda su magnitud este horrible desastre. No resulta, no, inferior al de la hermosa isla de Ischia, de la bah\u00eda de N\u00e1poles, ocurrido en el verano del 83.<\/p>\n\n\n\n<p>Dura ha estado con nosotros la Providencia en este malhadado 84, que tambi\u00e9n nos trajo inundaciones espantosas en nuestras hermosas provincias de Levante. \u00a1Y es particular que aquellas regiones mediterr\u00e1neas, donde un suelo espl\u00e9ndido, una campi\u00f1a risue\u00f1a y un cielo di\u00e1fano parecen convidar a la vida, sean las m\u00e1s duramente castigadas en estos des\u00f3rdenes de la naturaleza!<\/p>\n\n\n\n<p>De cuantos fen\u00f3menos naturales perturban o trastornan la vida, ninguno despierta en los seres animados tan gran terror como los terremotos. Los animales todos, as\u00ed dom\u00e9sticos como salvajes, comprenden el peligro y corren azorados a impulsos del instinto de conservaci\u00f3n. El hombre mismo, perdiendo en un instante la serenidad de<em> rey de la creaci\u00f3n<\/em>, no es m\u00e1s que un organismo intuitivo compuesto de ego\u00edsmo y de miedo. Es que desde la ni\u00f1ez el hombre, como los irracionales, tiene muy arraigado en su ser el sentimiento de la estabilidad del planeta que habita. De este sentimiento arrancan todas sus leyes din\u00e1micas.<\/p>\n\n\n\n<p>De aqu\u00ed que el fen\u00f3meno del movimiento del suelo, present\u00e1ndose como un hecho imprevisto y para muchos sobrenatural, trastorne toda la naturaleza humana y animal, destruya todo equilibrio, y alterando la ley f\u00edsica del uno y la raz\u00f3n del otro, convierta a todos los irracionales en fieras y a todos los hombres en locos.<\/p>\n\n\n\n<p>IV<\/p>\n\n\n\n<p>Abiertas las Cortes, han empezado los debates pol\u00edticos con una vehemencia y un fuego que hacen presagiar d\u00edas aflictivos para el Gobierno conservador. Dir\u00edase que bajo la insegura planta de los ministros se estremece el suelo del Congreso y el Senado, remedando los \u00faltimos trastornos de la naturaleza. El Gobierno se ve acosado por todas partes, combatido sin tregua ni descanso. Cuestiones que parec\u00edan insignificantes mientras el Parlamento estaba en vacaciones, resultan ahora graves. La cuesti\u00f3n de los catedr\u00e1ticos, la de las cuarentenas, los Tratados de comercio, dar\u00e1n motivo a sonoras batallas. Para aumentar los apuros ministeriales ha surgido un asunto tan desviado como peligroso en el hecho de haber sido trasmitido por tel\u00e9grafo a los Estados Unidos el Tratado cubano-americano por una persona muy calificada en la situaci\u00f3n actual, la cual cobr\u00f3 al <em>New York Times<\/em> por este servicio la gratificaci\u00f3n de dos mil duros. Como el Tratado deb\u00eda permanecer secreto hasta su presentaci\u00f3n en las C\u00e1maras de W\u00e1shington, el hecho es calificado de infidencia venal, de traici\u00f3n, y comentado de la manera m\u00e1s desfavorable para la persona a quien se acusa de su perpetraci\u00f3n. Con este motivo las oposiciones han dado un ataque formidable al Gobierno en las dos primeras sesiones. El Gobierno ha tratado de esquivar la responsabilidad; pero es dif\u00edcil que lo consiga. Sus enemigos, que son muchos y encarnizados, cuidan de agriar el asunto, de personalizarlo y de tapar h\u00e1bilmente las junturas por donde el ministro de Estado, se\u00f1or Elduayen, que evidentemente facilit\u00f3 al individuo en cuesti\u00f3n el texto del Tratado, trata de escurrir el bulto.<\/p>\n\n\n\n<p>La mucha duraci\u00f3n de las vacaciones parlamentarias, que hasta cierto punto ha dado al Gobierno d\u00edas de sosiego y respiro, es ahora el principal motivo de su ahogo, pues los oradores, con el dilatado asueto que han tenido, se presentan en los esca\u00f1os con verdadero furor ret\u00f3rico. Los anuncios de interpelaciones menudean. Hay quien quiere discutir ampliamente la pol\u00edtica exterior de los \u00faltimos tres a\u00f1os; hay quien propone la reforma constitucional en Cortes ordinarias, hay, por fin, quien quiere traer al palenque oratorio todos los sucesos pol\u00edticos ocurridos desde la restauraci\u00f3n. Es seguro que los primeros meses del presente a\u00f1o ser\u00e1n horriblemente parlamentarios y que oiremos discursos bastantes para hacer con ellos, si se imprimen, una copiosa biblioteca.<\/p>\n\n\n\n<p>V<\/p>\n\n\n\n<p>En los \u00faltimos d\u00edas del a\u00f1o que acaba de pasar celebramos dos aniversarios bien tristes: el del general Prim, asesinado alevosamente en 1870, y el del insigne poeta Ayala, que acab\u00f3 sus d\u00edas el 30 de diciembre de 1879. El recuerdo de aquel gran car\u00e1cter que encauz\u00f3 la revoluci\u00f3n de septiembre, que restableci\u00f3 la Monarqu\u00eda y supo dar alas a la libertad apretando las ligaduras del orden, no se borra f\u00e1cilmente de nuestra memoria. Aquellos d\u00edas tr\u00e1gicos no se olvidan f\u00e1cilmente. Los peligros de hoy parece que reverdecen en nuestro pensamiento, y aunque el personal es totalmente distinto, faltan analog\u00edas que entristecen el \u00e1nimo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ayala dej\u00f3 en las Letras castellanas un vac\u00edo que no se ha llenado ni se llenar\u00e1 f\u00e1cilmente. Sus tres obras capitales <em>El tejado de vidrio<\/em>, <em>El tanto por cien<\/em><em>t<\/em><em>o<\/em> y <em>Consuelo<\/em> vivir\u00e1n eternamente en nuestra literatura. Aquel potente ingenio que descollaba tan bien en la oratoria, y era un h\u00e1bil pol\u00edtico, muri\u00f3 en el alt\u00edsimo puesto de presidente de las Cortes. A\u00fan pod\u00eda haber vivido mucho y dar a las Letras frutos admirables. Hab\u00eda cumplido cincuenta a\u00f1os, y su complexi\u00f3n robusta parec\u00eda anunciar una larga vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Para que todo sea triste en las postrimer\u00edas del a\u00f1o que acaba de pasar, \u00e9ste se ha despedido con una gran nevada. Nuestros campos est\u00e1n cubiertos de un sudario blanco. Madrid es un remedo de San Petersburgo. Aqu\u00ed la nieve, que es un fen\u00f3meno raro, entristece la poblaci\u00f3n y llena a sus habitantes de sombr\u00eda tristeza. En vano tratamos de sacudir este manto de frialdad que el cielo nos arroja, o desgarrarle en mil pedazos para recobrar la alegr\u00eda de nuestro ambiente. Todo es in\u00fatil, y por unos d\u00edas es forzoso que nuestra risue\u00f1a capital se vista de este desapacible armi\u00f1o y sea una capital del Norte, en la cual la vida dom\u00e9stica prevalezca sobre la vida callejera. Pronto pasar\u00e1 esta contrariedad, fundiremos la nieve, si ella no se quiere fundir, y nos derramaremos por calles, plazas y paseos en busca de los divertimientos, que nos son tan necesarios como la luz y el aire.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/ferna.eu\/venture\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/firma_galdos.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-7968\"\/><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El centenario del Marqu\u00e9s de Santa Cruz de Marcenado ha sido una solemnidad fr\u00eda. 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