{"id":8061,"date":"2015-08-04T14:01:00","date_gmt":"2015-08-04T12:01:00","guid":{"rendered":"http:\/\/ferna.eu\/?p=8061"},"modified":"2015-08-04T14:01:00","modified_gmt":"2015-08-04T12:01:00","slug":"articulo-la-cuestion-social-de-benito-perez-galdos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/batallitas.es\/benito-perez-galdos\/articulo-la-cuestion-social-de-benito-perez-galdos\/","title":{"rendered":"[Art\u00edculo] La cuesti\u00f3n social, de Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s"},"content":{"rendered":"\n<p>Madrid, 17 de febrero de 1885.<\/p>\n\n\n\n<p>I<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la conclusi\u00f3n de la \u00faltima guerra civil, hasta el a\u00f1o pasado, se emprendieron y se realizaron en Madrid tantas construcciones urbanas, que nuestra villa parec\u00eda querer tomar las proporciones de una capital de un mill\u00f3n de almas. Barrios enteros surg\u00edan cada a\u00f1o del suelo: hermos\u00edsimas casas ocupaban los terrenos que antes eran corralones o campos yermos. Esto no pod\u00eda continuar, porque la poblaci\u00f3n viva no crec\u00eda en la misma proporci\u00f3n que la de cal y canto. Diez y seis mil habitaciones hay sin alquilar; la crisis no pod\u00eda menos de aparecer con caracteres graves; cesaron de improviso las construcciones, y he aqu\u00ed algunos miles de alba\u00f1iles, carpinteros, marmolistas, herreros y estuquistas sin trabajo. Las industrias fabriles, que en Madrid no tienen tanta importancia como la constructiva, tambi\u00e9n se resienten de falta de ocupaci\u00f3n, y de aqu\u00ed el estado aflictivo de las clases populares, que, despu\u00e9s de todo, son las que en mayor grado dan vida al mercado general.<\/p>\n\n\n\n<p>El Gobierno y el Ayuntamiento han acudido a remediar el mal con varios paliativos, que en vez de curarlo lo alivian o aletargan por unos cuantos d\u00edas. Se emprenden a toda prisa obras de dudosa utilidad, se gastan sumas considerables en movimiento de tierras y arreglos de caminos; pero como las causas del mal no cambian, como el capital privado no edifica, las cosas continuar\u00e1n lo mismo, empeorando si cabe.<\/p>\n\n\n\n<p>Por el momento no hay motivo de queja contra esos honrados obreros, que no han pedido trabajo tumultuariamente, sino en la forma m\u00e1s comedida que se pudiera imaginar. S\u00f3lo eran imponentes por su n\u00famero, no por sus actos ni demostraciones pol\u00edticas o demag\u00f3gicas, que tan propias de la ocasi\u00f3n parec\u00edan. ,Se contentan con un jornal miserable, y, en \u00faltimo caso, se resignan a recibir la limosna de pan y sopa, que la caridad les ofrece diariamente en un instituto religioso de esta Corte.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada m\u00e1s triste que esas multitudes que se agolpan a las puertas de un establecimiento de caridad en busca de mezquino socorro, y cuando esas multitudes se componen de hombres sanos, robustos, h\u00e1biles y nada perezosos, no se sabe qu\u00e9 pensar de la organizaci\u00f3n del trabajo en nuestras Sociedades. El gran problema social que, seg\u00fan todos los s\u00edntomas, va a ser la gran batalla del siglo pr\u00f3ximo, se anuncia en las postrimer\u00edas del actual, con chispazos, a cuya claridad se alcanza a ver la gravedad que entra\u00f1a. Los mismos perfeccionamientos de la industria lo hacen cada d\u00eda m\u00e1s pavoroso, y la competencia formidable, trayendo inveros\u00edmiles baraturas, y fundando el \u00e9xito de ciertos talleres sobre las ruinas de otros, produce desastres econ\u00f3micos que van a refluir siempre sobre los infelices asalariados. En estas cat\u00e1strofes, el capital suele salvarse alguna vez, el obrero sucumbe casi siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>II<\/p>\n\n\n\n<p>Mucho m\u00e1s temerosa que aqu\u00ed se presenta en Francia la cuesti\u00f3n social, por ser tambi\u00e9n la industria m\u00e1s importante. En Par\u00eds, las \u00faltimas reuniones de braceros pidiendo pan y trabajo, han sido tumultuosas, subversivas, amenizadas con recuerdos poco gratos de la Cemmune y de sus hasta radicales procedimientos. No es la industria constructora la que languidece all\u00ed; todas las manufacturas atraviesan una crisis lamentable por falta de pedidos. La maquinaria, los tejidos, los bronces y porcelanas, las mismas confecciones suntuarias que constituyen el nervio de la exportaci\u00f3n parisiense, sufren horriblemente del mal de anemia comercial. Es preciso que nuestros vecinos reconozcan el da\u00f1o inmenso que les hace la competencia alemana e italiana, principalmente la primera. Los alemanes se dedican, con admirable constancia, a imitar los productos todos de la industria francesa, y no s\u00f3lo los imitan, sino que los dan a precios fabulosamente baratos. Un d\u00eda y otro vemos llegar de Alemania mil objetos, cuya fabricaci\u00f3n parec\u00eda hasta hoy vinculada con el genio picante, original y gracioso de los franceses. \u00bfHasta d\u00f3nde llegar\u00e1 esta rivalidad formidable, de la cual la pasada guerra ha sido tan s\u00f3lo una fase? Casi siempre las bayonetas han precedido a las m\u00e1quinas industriales en estos antagonismos de raza, y la historia nos dice que las victorias se empiezan a ganar en los campos de batalla y se rematan despu\u00e9s en los talleres.<\/p>\n\n\n\n<p>El aturdimiento que los fen\u00f3menos de agitaci\u00f3n socialista produce en los Gobiernos de los pa\u00edses latinos, es causa de que las primeras medidas que se toman para atajar el mal, sean siempre contraproducentes. En Francia y en Espa\u00f1a se ha hablado, como de la cosa m\u00e1s natural del mundo, de elevar los derechos de importaci\u00f3n de cereales, es decir, que se desea encarecer las subsistencias, gravando el art\u00edculo m\u00e1s necesario a la vida. Todo por reforzar la producci\u00f3n territorial, y poder conservar los enormes impuestos que recaen sobre ella.<\/p>\n\n\n\n<p>El procedimiento contrario ser\u00eda mucho m\u00e1s eficaz combin\u00e1ndolo con reducci\u00f3n de tributos y gabelas y con la reforma de las tarifas de transporte, pero esto, que parece tan claro, no se ve desde las altas esferas burocr\u00e1ticas, donde todo se supedita a la <em>suprema ratio<\/em> de sostener un presupuesto te\u00f3rico y de defender sus art\u00edculos a todo trance. La insegura f\u00e1brica de la hacienda y de la pol\u00edtica tiene sus cimientos en \u00e9l, y \u00bfadonde ir\u00edamos a parar si los impuestos se disminuyeran, si se borraran de nuestras leyes las dos inmoralidades del estanco y de la loter\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p>Entretanto, el tratado de comercio cubanoamericano contin\u00faa durmiendo el sue\u00f1o de los justos en las c\u00e1maras de Washington, y el <em>m<\/em><em>o<\/em><em>dus vivendi<\/em> con Inglaterra empieza a tener en las nuestras, enemigos formidables.<\/p>\n\n\n\n<p>Los catalanes le hacen cruda guerra por el temor de que sus industrias padezcan cuando se d\u00e9 a Inglaterra el trato de naci\u00f3n m\u00e1s favorecida. Pero como o\u00edmos las mismas jeremiadas en 1869, cuando se hizo la reforma arancelaria, y en 1881, cuando se celebr\u00f3 el tratado con Francia, y como despu\u00e9s de estas campa\u00f1as la industria catalana, lejos de decaer, ha prosperado grandemente, no nos causa inquietud la oposici\u00f3n que los barceloneses, inspirados por rutinas de escuela, hacen al convenio que ha de estrechar nuestras relaciones comerciales con la naci\u00f3n m\u00e1s productora y m\u00e1s consumidora del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>III<\/p>\n\n\n\n<p>Y al mencionar a Inglaterra \u00bfqui\u00e9n puede dejar de pensar en el infeliz Gordon, en ese h\u00e9roe de leyenda, cuyo tr\u00e1gico fin ha conmovido al mundo entero? Por el temple de su alma, por el salvaje teatro en que operaba, por las circunstancias que han rodeado su muerte, Gordon parece una figura de la Edad Media, h\u00e9roe de las Cruzadas, palad\u00edn antes que general. Su religiosidad puritana era uno de los fen\u00f3menos m\u00e1s extra\u00f1os en estos tiempos. S\u00f3lo por la fe es capaz un hombre de hacer lo que hizo el gobernador del Sud\u00e1n; mas a la fe un\u00eda Gordon la exaltaci\u00f3n del patriotismo brit\u00e1nico. Su figura hist\u00f3rica le retrata en esta frase suya: \u00abVenga en buen hora mi sucesor. Necesitar\u00e1 reunir estas tres cualidades: Primera, una naturaleza de hierro; de otro modo no se resiste este clima. Segunda, despreciar el dinero, sin lo cual estas gentes no creer\u00e1n en su sinceridad. Tercera, igual desprecio de la muerte.\u00bb Tal era Gordon: una complexi\u00f3n robust\u00edsima, una probidad incorruptible, una fe y un patriotismo ciegos. Con tales virtudes se explica su incre\u00edble prestigio entre aquellos salvajes sudaneses, gente fan\u00e1tica y corrompida, desleal y traidora.<\/p>\n\n\n\n<p>La muerte del h\u00e9roe parece absolutamente con-firmada; sin embargo, hay todav\u00eda ingleses entusiastas que no quieren creer en ella. Algunos, demasiadamente confiados en el sino de este gran aventurero, sostienen que despu\u00e9s de la toma de Khartum, Gordon se ha fingido mahometano, logrando atravesar disfrazado las huestes del Mahdi para pasar al Congo, donde aparecer\u00e1 cuando menos se piense.<\/p>\n\n\n\n<p>Que la plaza fu\u00e9 tomada a traici\u00f3n por el Mahdi, parece fuera de duda. Desgraciadamente, la suerte del gobernador del Sud\u00e1n es un hecho probado. Inglaterra se ha conmovido con este final de uno de los m\u00e1s terribles dramas de nuestros tiempos, y se apronta a enviar socorros militares al general Wolseley para sofocar la rebeld\u00eda, que es un peligro constante para la subordinaci\u00f3n de ese inmenso mundo islamista que obedece a la emperatriz de las Indias.<\/p>\n\n\n\n<p>Grande es el Imperio ingl\u00e9s; exti\u00e9ndese por toda la tierra; supera al poder\u00edo romano y al de Carlos V. El sol que tan mal alumbra a la caliginosa Albi\u00f3n, resplandece sobre sus banderas en las calientes zonas del Asia y del Africa Austral. Realmente, no hay ocasos para esta bandera de la constancia, del trabajo, ante la cual resulta cierto el conocido axioma de que <em>el genio es la paciencia<\/em>. Pero este vast\u00edsimo imperio tiene inconvenientes de clima y de raza que exigen de Inglaterra sacrificios inmensos y una atenci\u00f3n tenaz. Por dicha suya, este pa\u00eds se halla en el apogeo de su iniciativa y de su fecundidad. Es m\u00e1s fecundo que otro alguno en caracteres firmes; posee la exaltaci\u00f3n patri\u00f3tica, virtud que mueve las monta\u00f1as, y su colosal riqueza completa y remata estas ventajas del orden moral.<\/p>\n\n\n\n<p>El mundo sigue con atenci\u00f3n curiosa el desenvolvimiento de la pol\u00edtica militar inglesa para apaciguar el Sud\u00e1n y prevenir las inquietudes del islamismo en la India. Con igual af\u00e1n atiende a los remedios que la gran naci\u00f3n aplicar\u00e1 a su c\u00e1ncer interno, la cuesti\u00f3n de Irlanda. Porque los dinamiteros persisten en sus criminales atentados. Hace Poco intentaron hacer volar el Parlamento, y amenazan el Museo Brit\u00e1nico, los grandiosos puentes de Londres y Blackfriands, la estaci\u00f3n de Charing Cross y el magn\u00edfico edificio New Const Law. La imaginaci\u00f3n no acierta a suponer lo que ser\u00e1 del mundo civilizado si no se reprime con mano fuerte esta moda de hacer propaganda pol\u00edtica por medio de la dilataci\u00f3n de los gases. Pero los fenianos y nihilistas dicen que no yen la raz\u00f3n para que sea buena la p\u00f3lvora en las guerras y no lo sean el picrato y la dinamita en la pol\u00edtica. Admitido el agente f\u00edsico cual expresi\u00f3n de una piedra detr\u00e1s de la cual hay siempre una idea, no se ve claramente el l\u00edmite que deben tener esas terribles energ\u00edas de la naturaleza manejadas por los sectarios. En vista de tal confusi\u00f3n, s\u00f3lo hemos de decir, usando de una frase popular espa\u00f1ola, que \u00aba este paso la vida es un soplo\u00bb. Como estos ejemplos de la aplicaci\u00f3n de la dinamita cundan un poco; como los pueblos meridionales, tan dados a la imitaci\u00f3n los adopten, pronto ser\u00e1n resueltas todas las cuestiones pol\u00edticas y sociales en un decir Jes\u00fas, y la nivelaci\u00f3n de clases ser\u00e1 un hecho incontrovertible.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre ha sido el hombre imitador de la naturaleza, y los terremotos de Andaluc\u00eda dan a los revolucionarios de hoy la norma de la igualdad de las personas por la nivelaci\u00f3n del suelo; del reparto de la riqueza, por la resignaci\u00f3n de todos a no poseer absolutamente nada.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/ferna.eu\/venture\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/firma_galdos.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-7968\"\/><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde la conclusi\u00f3n de la \u00faltima guerra civil, hasta el a\u00f1o pasado, se emprendieron y se realizaron en Madrid tantas construcciones urbanas, que nuestra villa parec\u00eda querer tomar las proporciones de una capital de un mill\u00f3n de almas. 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