{"id":8072,"date":"2015-11-05T05:05:00","date_gmt":"2015-11-05T04:05:00","guid":{"rendered":"http:\/\/ferna.eu\/?p=8072"},"modified":"2015-11-05T05:05:00","modified_gmt":"2015-11-05T04:05:00","slug":"articulo-un-enemigo-del-colera-de-benito-perez-galdos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/batallitas.es\/benito-perez-galdos\/articulo-un-enemigo-del-colera-de-benito-perez-galdos\/","title":{"rendered":"[Art\u00edculo] Un enemigo del c\u00f3lera, de Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s"},"content":{"rendered":"\n<p>Madrid, junio 13 de 1883.<\/p>\n\n\n\n<p>I<\/p>\n\n\n\n<p>Le ha salido al c\u00f3lera un enemigo encarnizado: el doctor Ferr\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Parece que en sus formidables paseos por Europa jam\u00e1s ha tropezado el viajero del Ganges con una entidad cient\u00edfica que de una manera tan resuelta se le ponga delante y trate de estorbarle el Paso.<\/p>\n\n\n\n<p>Es la primera vez que se ha visto la posibilidad de atajar definitivamente a tan fiero enemigo, mejor que con lazaretos, cordones y cuarentenas, que as\u00ed le detienen, como podr\u00edan las telara\u00f1as detener una bala de ca\u00f1\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El pensamiento de curar los estragos de un mal con el mal mismo no es nuevo en medicina. Lo Prueban la variolizaci\u00f3n y la sifilizaci\u00f3n para evitar con la misma enfermedad benigna el desarrollo de la maligna.<\/p>\n\n\n\n<p>Jenner fu\u00e9 el primero que redujo la cuesti\u00f3n a t\u00e9rminos concretos, inoculando la vacuna. En el presente siglo, el sabio franc\u00e9s Mr. Pasteur, con sus experimentos sobre la rabia y el c\u00f3lera de las gallinas, ha dado un gran paso en este sistema profil\u00e1ctico.<\/p>\n\n\n\n<p>Ferr\u00e1n se propuso aplicarlo al c\u00f3lera morbo asi\u00e1tico, y comenz\u00f3 sus estudios con admirable paciencia en Marsella y Tol\u00f3n, donde la epidemia hizo tantos estragos el a\u00f1o pasado. El primer resultado de sus experimentos fu\u00e9 descubrir que el microbio del doctor Koch no es m\u00e1s que una fase de tan temido organismo vegetal, y que \u00e9ste es susceptible de cultivo y atenuaci\u00f3n someti\u00e9ndolo a condiciones especial\u00edsimas de temperatura y otros modificadores qu\u00edmicos.<\/p>\n\n\n\n<p>El causante del c\u00f3lera es el bacillus v\u00edrgula, recogido directamente de las deyecciones. A tan formidable enemigo le encierra Ferr\u00e1n en matraces dispuestos para el caso. Lo cultiva all\u00ed con l\u00edquidos, que le hacen inofensivo, y a los tres o cuatro meses ya est\u00e1 preparado el bacillus para producir el c\u00f3lera profil\u00e1ctico en los individuos que lo reciban.<\/p>\n\n\n\n<p>Al principio hizo el experimento en distintos animales. Tal era su fe, que se inocul\u00f3 a s\u00ed mismo; sus disc\u00edpulos y admiradores hicieron lo mismo, y la inmunidad pareci\u00f3 comprobarse desde los primeros d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>La fama de este procedimiento tan f\u00e1cil de comprender cundi\u00f3 r\u00e1pidamente por los pueblos invadidos de la provincia de Valencia; los casos de inmunidad aumentaban de d\u00eda en d\u00eda, y acud\u00edan por centenares a vacunarse del c\u00f3lera personas de todas clases.<\/p>\n\n\n\n<p>La inoculaci\u00f3n produce un c\u00f3lera benigno con s\u00edntomas que alarman a los que no est\u00e1n profunda-mente penetrados de su escasa importancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Los inoculados, a poco de asimilarse el l\u00edquido que contiene el bacillus mediante inyecci\u00f3n en ambos brazos, experimentan un fuert\u00edsimo dolor en el b\u00edceps; a \u00e9ste sigue pesadez, cefalalgia, envaramiento de los brazos, enfocando la actividad mental en el sitio doloroso.<\/p>\n\n\n\n<p>R\u00e1pidamente crece el quebrantamiento de fuerzas y la pereza org\u00e1nica, y la temperatura suele ascender en algunos a 40 grados con 130 pulsaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces principian los s\u00edntomas propiamente col\u00e9ricos, a saber: fr\u00edo intenso, calambres y por fin de-lirio que dura s\u00f3lo breve tiempo. A las catorce horas Pr\u00f3ximamente, el inoculado siente que se alivian sus molestias y los s\u00edntomas desaparecen al fin, sin dejar otra huella que algunos dolores locales, que des-aparecen a las veinticuatro horas. El c\u00f3lera experimental apenas desfigura el semblante por uno o dos d\u00edas, y despu\u00e9s de sufrido, la persona puede afrontar impunemente los focos miasm\u00e1ticos m\u00e1s peligrosos.<\/p>\n\n\n\n<p>La inmunidad es absoluta al decir de los entusiastas del doctor Ferr\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>In\u00fatil es decir que estos hechos, propalados por la prensa de todos los pa\u00edses, han producido gran sensaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Conocido en Espa\u00f1a el doctor Ferr\u00e1n como hombre profundamente serio, sus teor\u00edas no han podido en ning\u00fan caso ser consideradas como charlatanismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay quien las pone en duda; pero su buena fe no ha sido puesta en tela de juicio por nadie.<\/p>\n\n\n\n<p>Todas las naciones han enviado a Valencia una comisi\u00f3n para estudiar de cerca el interesant\u00edsimo problema, y actualmente se hacen en aquella comarca estudios de que ha de salir al fin una verdad clara y definitiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Parece indudable que la inmunidad de los vacunados es un hecho. Los que se asimilaron el virus coler\u00edgeno atenuado por el cultivo, no han sido atacados.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien: \u00bfcu\u00e1nto tiempo dura la inmunidad?<\/p>\n\n\n\n<p>Este es otro problema que s\u00f3lo la experiencia puede resolver. Es cosa probada que todas las enfermedades infecciosas ocasionan inmunidad: la dan la peste de Levante, la fiebre amarilla, el tifus pitequial, la viruela, el carbunclo y la hidrofobia.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto al c\u00f3lera, por m\u00e1s que algunos tratadistas afirman que nunca repite, hay muchos casos que demuestran lo contrario. Individuos hay que lo han padecido dos y hasta tres veces.<\/p>\n\n\n\n<p>Si la inoculaci\u00f3n del c\u00f3lera experimental nos preserva del mort\u00edfero, \u00bfcu\u00e1nto tiempo dura esta seguridad?<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre esto a\u00fan no han sido muy expl\u00edcitos los Ferranistas, ni lo ser\u00e1n hasta que los hechos y el tiempo arrojen nueva luz sobre tan grande misterio.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay quien dice que la inmunidad prevalece durante diez a\u00f1os; hay quien los reduce a tres y aun a pocos meses. En este \u00faltimo caso el remedio del c\u00f3lera no ser\u00eda de los m\u00e1s recomendables.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero parece natural que la inmunidad sea eficaz en todo el per\u00edodo de la invasi\u00f3n de una epidemia, el cual var\u00eda, en nuestras zonas, de uno a dos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>No quiero dejar de hacer alguna indicaci\u00f3n ligera de las causas que determinan la inmunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Las doctrinas microbianas no han llegado a\u00fan a un punto definido. Tres hip\u00f3tesis parecen gozar de m\u00e1s autoridad:<\/p>\n\n\n\n<p>1.\u00aa La de Grawitz, que se funda en la modificaci\u00f3n que imprime al protoplasma celular el fitopar\u00e1sito, la cual subsiste durante alg\u00fan tiempo, transmiti\u00e9ndose de unos a otros elementos de nuestro organismo, hasta que se pierde el impulso y la inmunidad desaparece.<\/p>\n\n\n\n<p>2.\u00aa La de Duclaux, que sostiene que el microbio profil\u00e1ctico se nutre a expensas de nuestro organismo, y por eso, cuando aparece el microbio malo, ya no encuentra campo de nutrici\u00f3n y desarrollo.<\/p>\n\n\n\n<p>Traduciendo esta hip\u00f3tesis al lenguaje vulgar e imaginativo, puede expresarse de este modo: Al recibir la inyecci\u00f3n del bacillus atenuado o domesticado, nuestro cuerpo es como un terreno f\u00e9rtil, donde el inmenso plant\u00edo se extiende y crece maravillosamente. Vive alg\u00fan tiempo hasta que esteriliza el terreno, absorbiendo todo su jugo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando viene el otro bacillus, el mort\u00edfero, encuentra un suelo completamente esquilmado e in-fecundo y no puede arraigar en \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>3.\u00aa Consiste esta hip\u00f3tesis en sostener que el microbio produce materiales ofensivos a su propia vida, y hace, por consecuencia, mortal el campo donde anteriormente estuvo.<\/p>\n\n\n\n<p>De cualquier modo que sea, la inmunidad es un hecho. Falta s\u00f3lo determinar el tiempo que dura, y esto en el c\u00f3lera morbo asi\u00e1tico es de capital importancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Ferr\u00e1n y su sistema tiene partidarios decididos y entusiastas, y tambi\u00e9n tiene enemigos. Los primeros, entre los cuales hay m\u00e9dicos eminentes, hacen propaganda favorable por medio de conferencias y discusiones animad\u00edsimas. Entre los segundos hay tambi\u00e9n personas entendidas que aseguran no estar convencidas a\u00fan y que esperan mejores y m\u00e1s firmes datos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo general, todos miran al doctor Ferr\u00e1n con benevolencia reconociendo su talento, su profundo saber y su buena fe, pero al paso que algunos dan como probados sus asertos, otros necesitan que la experiencia y el tiempo ilustren m\u00e1s este gran problema. No encontr\u00f3 Ferr\u00e1n apoyo muy caluroso en las regiones oficiales.<\/p>\n\n\n\n<p>AI principio y cuando las poblaciones de Valencia lo aclamaban como el mayor bienhechor de la humanidad, la camarilla del ministerio de la Gobernaci\u00f3n se le mostr\u00f3 hostil. Cuando vino a Madrid a dar explicaciones de su sistema, aquellas prevenciones se suavizaron y por \u00faltimo el Gobierno nombr\u00f3 una Comisi\u00f3n cient\u00edfica para que, acompa\u00f1ando al doctor Ferr\u00e1n por los pueblos invadidos, asistiera a los experimentos y emitiera su luminoso informe sobre la profilaxis del c\u00f3lera seg\u00fan el nov\u00edsimo sistema. Ferr\u00e1n ha sido autorizado por el Gobierno para continuar sus inoculaciones y \u00e9stas se verifican hoy en Valencia con incre\u00edble entusiasmo. La fe de los inoculados, destruyendo uno de los principales agentes del mal, que es el miedo, ha de influir favorablemente en el \u00e9xito del sistema.<\/p>\n\n\n\n<p>II<\/p>\n\n\n\n<p>Jaime Ferr\u00e1n es un hombre de treinta y siete a\u00f1os, de mediana estatura y temperamento vigoroso.<\/p>\n\n\n\n<p>En el laboratorio viste luenga blusa de dril.<\/p>\n\n\n\n<p>Su trato es afabil\u00edsimo y habla muy poco. Como todo gran pensador, carece de palabra f\u00e1cil para expresarse; pero entre sus disc\u00edpulos los hay muy aptos para la propaganda.<\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1 rodeado de activos ap\u00f3stoles que en poco tiempo han derramado su doctrina por toda Espa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Su rostro es p\u00e1lido, su barba muy negra y no exenta de canas, a pesar de no haber llegado a los cuarenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Revela en la expresi\u00f3n de su fisonom\u00eda una inteligencia grande, una atenci\u00f3n sostenida y profunda y el h\u00e1bito de la observaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Si no estoy equivocado, Ferr\u00e1n estudi\u00f3 la Medicina en Barcelona. Antes de darse a conocer por sus estudios sobre la profilaxis del c\u00f3lera, desempe\u00f1aba las modestas funciones de m\u00e9dico de partido en Tortosa; poblaci\u00f3n situada a orillas del Ebro en la provincia de Tarragona.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando estall\u00f3 el c\u00f3lera en Marsella y Tol\u00f3n Ferr\u00e1n corri\u00f3 all\u00e1 sin auxilios del Estado, trabaj\u00f3 concienzudamente en uni\u00f3n de otros sabios extranjeros. De vuelta a Espa\u00f1a continu\u00f3 con admirable paciencia sus estudios y no tard\u00f3 en establecerse en Valencia, desde que la primavera inici\u00f3 los casos de c\u00f3lera. Descubri\u00f3 las transformaciones del \u00abbacillus v\u00edrgula\u00bb de Koch y sus reproducciones hasta lo infinito. Modificado por el cultivo, el \u00abPeron\u00f3spera Ferrani\u00bb (que tal nombre tiene ya en el mundo cient\u00edfico) es el ser destinado a preservarnos del c\u00f3lera que mata, por medio del c\u00f3lera benigno.<\/p>\n\n\n\n<p>Tiene el sabio de Tortosa convicciones arraigad\u00edsimas, no afirma nada de que no est\u00e9 muy seguro; no se deja arrebatar de la imaginaci\u00f3n. El sobrio laconismo de sus frases lleva al \u00e1nimo la tranquilidad precursora del convencimiento. En Valencia adquiri\u00f3 tal popularidad, que las gentes del pueblo se disputaban violentamente el turno para ser inoculadas. Se cre\u00eda que la epidemia estaba para siempre vencida. Los hechos han suministrado despu\u00e9s datos important\u00edsimos favorables a Ferr\u00e1n, y de entre el in-menso n\u00famero de inoculados s\u00f3lo se citan dos en los cuales la inoculaci\u00f3n no result\u00f3 eficaz. Murieron; pero se asegura que es cosa probada que ya estaban atacados del verdadero c\u00f3lera antes de sufrir la inyecci\u00f3n del atenuado.<\/p>\n\n\n\n<p>Imposible afirmar nada terminante hasta que no pase alg\u00fan tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Si el c\u00f3lera se propaga, como parece desgraciada-mente cierto, hemos de salir de esta epidemia con la convicci\u00f3n de que se ha encontrado su remedio o con un desenga\u00f1o m\u00e1s. La prueba va a ser ahora terminante.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, como cada d\u00eda son menos los que dudan y aumenta considerablemente el n\u00famero de los creyentes en esta buena nueva, debemos esperar que triunfe al cabo la perseverante inteligencia del experimentador que ha consagrado a tan grave problema toda su vida y su actividad.<\/p>\n\n\n\n<p>III<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, preciso es confesarlo, hay personas que aun demostrada la eficacia de la vacuna del c\u00f3lera, repugnan emplearla. El remedio\u2014dicen\u2014es, sino peor, casi tan malo como la enfermedad. Si este sistema profil\u00e1ctico se extiende a todos los males de car\u00e1cter infeccioso, y se descubre el bacillus del tifus, de la fiebre amarilla, del antrax, etc. vamos a llevar en nuestro cuerpo un archivo patol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p>Es imposible que la naturaleza humana soporte sin da\u00f1o evidente la ingerencia de estos distintos par\u00e1sitos; es imposible que seamos un campo donde pasten esos voraces reba\u00f1os, sin que nuestro organismo sufra la influencia devastadora de tales seres. A esto se a\u00f1ade que la misma variolizaci\u00f3n, tan bien reputada hasta ahora, y autorizada por su experiencia, empieza a tener enemigos en eminencias cient\u00edficas de Inglaterra y Alemania.<\/p>\n\n\n\n<p>La ingerencia de enfermedades atenuadas\u2014dicen \u00e9stos\u2014no puede ser nunca provechosa. Si en multitud de casos puede ser \u00fatil en la vida individual, es a todas luces perniciosa en la vida general. Va destruyendo el vigor de la raza y predisponi\u00e9ndola al fin y a la postre para ser m\u00e1s accesible a todas las perturbaciones patol\u00f3gicas y a la muerte. Si a la viruela profil\u00e1ctica a\u00f1adimos el c\u00f3lera profil\u00e1ctico y tras \u00e9ste la rabia, el carbunclo y las fiebres pal\u00fadicas, nos preservaremos quiz\u00e1s por el momento, pero destruiremos nuestro organismo y abreviare- remos sin g\u00e9nero de duda la vida media.<\/p>\n\n\n\n<p>Ninguna enfermedad, aunque sea curada, pasa por el organismo sin dejar en \u00e9l rasgos profundos. Si artificialmente nos propinamos todas las enfermedades, repitiendo la ingesti\u00f3n cada vez que una epidemia amenaza la localidad en que vivimos, resultar\u00e1 una inmunidad de muy poco provecho, porque <em>reventaremos de puro vacunados<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto dicen muchos. Si tienen o no raz\u00f3n, no lo s\u00e9. Es la l\u00f3gica del sentido com\u00fan aplicada a estos problemas cient\u00edficos, que tan alborotado traen el campo de la ciencia. Dudo que el sentido com\u00fan baste a iluminar por completo estas cuestiones; pero es siempre una luz que no debe apagarse all\u00ed donde contienden todas las teor\u00edas y los experimentos m\u00e1s ingeniosos para buscar la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>IV<\/p>\n\n\n\n<p>Como pasa siempre en \u00e9pocas en que el sentimiento popular est\u00e1 muy excitado, las supersticiones y consejas hacen grandes estragos en los entendimientos ineducados de los pobres aldeanos de Levante. Corre hoy por la provincia de Valencia una conseja que he de referir, porque es muy interesante y marca muy bien el estado de los \u00e1nimos. El hecho, llam\u00e9moslo as\u00ed, se cuenta del modo siguiente:\u2014Iban por un camino dos carreteros. De improviso se acerca al que marchaba delante una viejecita andrajosa, y, adem\u00e1s de pedirle una limosna, le suplica la lleve en su carro hasta la poblaci\u00f3n pr\u00f3xima.<\/p>\n\n\n\n<p>El carretero le contesta, en el pintoresco y brutal estilo de la clase, que se vaya muy enhoramala, y que \u00e9l no tiene su carro para transportar viejas feas e impertinentes. Acude entonces la anciana al otro, el cual, m\u00e1s humano que su compa\u00f1ero, acoge a la mendiga y la lleva un buen trecho en su veh\u00edculo. Al despedirse, la mujer aquella, que parece ser sibila, profetisa o cosa tal, dice con acento solemne:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMorir\u00e1 mucha gente y la epidemia ser\u00e1 espantosa. \u00bbS\u00f3lo se salvar\u00e1 el que se persigne con el aceite de \u00bbla l\u00e1mpara de la Virgen del Puig.\u00bb Pasmado oy\u00f3 el carretero aquellas palabras, y entonces la viejecita se\u00f1al\u00f3 al b\u00e1rbaro que iba delante, y dijo: \u00ab\u00bfVes a tu compa\u00f1ero? Pues ahora mismo morir\u00e1 por haberme negado el socorro que le ped\u00ed.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Y dicho esto, la anciana desapareci\u00f3, y el carretero inhumano revent\u00f3 como una bomba entre el estupor de las personas que acudieron horrorizadas a presenciar el milagro. No hay que decir: la mujer aquella result\u00f3 ser la propia Virgen del Puig, quien quiso, por muy extra\u00f1a y maravillosa manera, de-mostrar que protege a los que la veneran y castiga cruelmente a los pillos que no le hacen caso. Desde aquel d\u00eda la peregrinaci\u00f3n al Puig ha tomado proporciones considerables. Acuden de todos los pueblos de la provincia a persignarse con el maravilloso aceite, y por fin, \u00e9ste ha venido a ser, seg\u00fan dicen, un art\u00edculo de comercio en la misma ciudad de Valencia.<\/p>\n\n\n\n<p>La superstici\u00f3n religiosa hace siempre un gran papel en todas las calamidades p\u00fablicas.<\/p>\n\n\n\n<p>Imposible que esta manera singular de ver las cosas se corrija mientras la instrucci\u00f3n popular no sea muy distinta de lo que es actualmente. A los que tal creen, ya pueden todas las Academias del mundo explicarles las teor\u00edas del <em>bacillus coma <\/em>y del <em>peron\u00f3spora Ferrand<\/em>. Sostendr\u00e1n que son invenciones de los m\u00e9dicos para disimular su ignorancia, y que el verdadero espec\u00edfico est\u00e1 en las l\u00e1mparas de la Virgen del Puig.<\/p>\n\n\n\n<p>Madrid no pod\u00eda escapar al p\u00e1nico general despertado por la epidemia. Desde hace ocho d\u00edas tenemos nuestros casos correspondientes, seguidos de las indispensables precauciones. Las circunstancias especial\u00edsimas en que estos casos se producen y la poca gravedad de la mayor parte de ellos, hacen creer que el c\u00f3lera que hoy tenemos es puramente oficial. Es opini\u00f3n general que todo se reduce a los casos anuales del llamado c\u00f3lico de Madrid, producido por el uso inmoderado de las frutas y hortalizas tempranas y el abuso de las bebidas refrescantes, de que son causa los est\u00edmulos del excesivo calor que aqu\u00ed se siente en esta \u00e9poca del a\u00f1o. Entre las precauciones, las hay tan c\u00f3micas como las referentes al \u00abaseo de los perros\u00bb y otras completamente dictatoriales, como el saneamiento forzoso de las viviendas pobres. Esto \u00faltimo no nos parece mal, y debiera ser sistem\u00e1tico, verific\u00e1ndose todos los a\u00f1os a la entrada del est\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los medrosos, que son los m\u00e1s, alborotan a los tranquilos, y los que poseen el m\u00e1s eficaz de los remedios profil\u00e1cticos, que es el dinero, se ponen en cura radical, march\u00e1ndose a escape, decididos a no volver.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos tales se muestran igualmente incr\u00e9dulos ante las inoculaciones de Ferr\u00e1n y ante el aceite milagroso de la consabida l\u00e1mpara. Optan por el grande y bien probado espec\u00edfico de la distancia, poniendo toda la posible entre sus cuerpos y el foco epid\u00e9mico. Hay otros muchos individuos que, teniendo un temperamento flem\u00e1tico, se est\u00e1n muy tranquilos en sus casas y consideran que la peor de las calamidades es ser sorprendido por cualquier enfermedad en el numerado aposento de una fonda buena o mala. Uno de \u00e9stos se mostraba en los \u00faltimos d\u00edas contrario a la emigraci\u00f3n, y sosten\u00eda que los efectos del c\u00f3lera no son tan mort\u00edferos como la mayor\u00eda de las gentes da en suponer. \u00abYo sal\u00ed de Madrid\u2014dec\u00eda\u2014durante las terribles invasiones del 34, del 55 y del 65, y cuando regres\u00e9, pasada la racha, me encontr\u00e9 a todas las personas que me cargaban. Ni una sola se hab\u00eda muerto\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Como el Gobierno se ha erigido en guardi\u00e1n de la salud p\u00fablica, a los ministeriales les sabe muy mal que se quite importancia a la epidemia reinante. Para ellos es buena noticia que menudeen los casos, porque as\u00ed la naturaleza viene a comprobar las opiniones col\u00e9ricas del se\u00f1or Ministro de la Gobernaci\u00f3n y a justificar sus extra\u00f1as, minuciosas y omn\u00edmodas precauciones. Toda la gente de oposici\u00f3n no ve en los casos ocurridos sino enfermedades comunes, y un comod\u00edn para poner en juego mil resortes gubernamentales que ayudan al gabinete para contener la ruina que lo amenaza.<\/p>\n\n\n\n<p>El Gobierno se defiende de su propia destrucci\u00f3n con toda esa marimorena de los lazaretos y de las fumigaciones. La higiene, que Letamendi llama Medicina pol\u00edtica, viene a ser uno de tantos recursos para ir tirando y entretener a las fuerzas que lo combaten.<\/p>\n\n\n\n<p>La actividad febril que desplegan los funcionarios m\u00e1s allegados al se\u00f1or ministro de la Gobernaci\u00f3n, ser\u00eda de eficaces resultados met\u00f3dicamente dirigida. Nunca hemos visto aqu\u00ed un furor de limpieza semejante, ni un rigor m\u00e1s inflexible para hacer cumplir ciertas prescripciones municipales que ata\u00f1en a la salud p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo malo es que lo que hoy se dispone y se hace no se haya hecho siempre, porque entonces vivir\u00edamos en el mejor y m\u00e1s higi\u00e9nico de los mundos Posibles. \u00a1Dios quiera que no tengamos m\u00e1s c\u00f3lera que el oficial, y que las medidas sanitarias del se\u00f1or Ministro no sirvan m\u00e1s que para proporcionar a \u00e9ste satisfacciones de amor propio e inspirarle la convicci\u00f3n de que le debemos una inmunidad tan maravillosa como la que proporciona el aceite de la santa imagen del Puig!<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/ferna.eu\/venture\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/firma_galdos.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-7970\"\/><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Le ha salido al c\u00f3lera un enemigo encarnizado: el doctor Ferr\u00e1n.<br \/>\nParece que en sus formidables paseos por Europa jam\u00e1s ha tropezado el viajero del Ganges con una entidad cient\u00edfica que de una manera tan resuelta se le ponga delante y trate de estorbarle el Paso.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":11219,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17,3,4,52],"tags":[],"class_list":["post-8072","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulo-periodistico","category-benito-perez-galdos","category-bibliografia","category-criticon"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v24.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>[Art\u00edculo] Un enemigo del c\u00f3lera, de Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s - Cronolog\u00eda de la vida y la obra de Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/batallitas.es\/benito-perez-galdos\/articulo-un-enemigo-del-colera-de-benito-perez-galdos\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"[Art\u00edculo] Un enemigo del c\u00f3lera, de Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s - Cronolog\u00eda de la vida y la obra de Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Le ha salido al c\u00f3lera un enemigo encarnizado: el doctor Ferr\u00e1n. 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