{"id":8216,"date":"2018-05-16T08:41:00","date_gmt":"2018-05-16T06:41:00","guid":{"rendered":"http:\/\/ferna.eu\/?p=8216"},"modified":"2018-05-16T08:41:00","modified_gmt":"2018-05-16T06:41:00","slug":"cuento-el-portico-de-la-gloria-de-benito-perez-galdos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/batallitas.es\/benito-perez-galdos\/cuento-el-portico-de-la-gloria-de-benito-perez-galdos\/","title":{"rendered":"[Cuento] El p\u00f3rtico de la gloria, de Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\">I<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">SUBLIME HAST\u00cdO<\/p>\n\n\n\n<p>Es cosa averiguada que en aquella excelsa regi\u00f3n que designaron los antiguos con el nombre de Campos El\u00edseos reinaba desde el origen de los tiempos un fastidio cl\u00e1sico, y que las almas de artistas inmortales confinadas en ella se aburr\u00edan de su vagar sin t\u00e9rmino por las soledades umbrosas, sin fr\u00edo ni calor, espacios tan primorosamente tapizados de nubes, que nadie supo all\u00ed lo que son roces de vestiduras, ni ruidos de pasos, ni ecos de humanas o divinas voces. All\u00ed, la media luz desvanec\u00eda las im\u00e1genes en opacas tintas; all\u00ed, la suprema calma fund\u00eda todos los rumores en una sordina uniforme, sin principio ni fin, semejante al mon\u00f3logo de las abejas. Confundidos el aqu\u00ed y el m\u00e1s all\u00e1, atenuadas las relaciones de cerca y lejos, la distancia era la tristeza vagamente expresada en la perspectiva. Todo estaba en s\u00ed mismo y alrededor de s\u00ed mismo. Era la claridad obscura, la sombra luminosa, silencioso el ruido, el movimiento inm\u00f3vil, y el tiempo\u2026 un presente secular.<\/p>\n\n\n\n<p>Bueno, se\u00f1or\u2026 pues falta decir que all\u00ed moraban por designio de la divinidad que llamaron Zeus o Theos, no solo los que en el mundo gentilico cultivaron las artes de la forma visible, sino los que hicieron lo propio en todo el tiempo que llevamos de ciclo cristiano. Al principio se estableci\u00f3, con pudibundos temores, una separaci\u00f3n decente entre las almas paganas y las cristianas (porque la humanidad vestida no se escandalizara de la desnuda); pero al fin los dioses, m\u00e1s tolerantes que nosotros, mandaron destruir los linderos entre una y otra casa de almas, y all\u00e1 las ten\u00e9is juntas, no por eso menos aburridas. Los poetas y artistas de la palabra gozan de un cielo m\u00e1s divertido en otra parte de la inmensidad ultraterrestre.<\/p>\n\n\n\n<p>Bueno, se\u00f1or\u2026 debe a\u00f1adirse que aquellas se\u00f1oras almas no se hallaban en estado o condici\u00f3n puramente espectral. Disfrutaban de una naturaleza peri-corp\u00f3rea o peri-materiosa, de tal suerte que su diafanidad y ligereza locomotriz no las privaba de una discreta vida sensoria, vagos deseos y remembranzas, vislumbres de pasiones. Procediendo en conocimiento de las cosas con la lentitud propia del medio en que resid\u00edan, los inmortales tardaron un par de siglos en tener conciencia clara de su aburrimiento. Cinco o seis siglos emplearon luego en convencerse de que les agradar\u00eda volver a poner en ejercicio sus facultades creadoras y plasmantes. Hasta los diez siglos, largos de talle, no se determin\u00f3 en ellos la nostalgia con caracteres de irresistible pena. Catorce siglos, transcurridos perezosamente, produjeron el anhelo de protesta, los prop\u00f3sitos de emancipaci\u00f3n. Lleg\u00f3 un d\u00eda, mejor ser\u00e1 decir semana de siglos, en que la gloriosa muchedumbre no hac\u00eda m\u00e1s que maldecir su destierro; y por fin las almas se concordaron en una idea firme, en un prop\u00f3sito fuerte y voluntarioso: sublevarse. En los celestiales aposentos estall\u00f3 toda la rebeld\u00eda compatible con la naturaleza de aquellas almas, de tan pobre corteza corporal vestidas. Dos siglos m\u00e1s de incubaci\u00f3n revolucionaria, y un d\u00eda (largo como rosario de a\u00f1os), estall\u00f3 la formidable revoluci\u00f3n, con susurro tumultuoso y aleteo de formas opalinas. \u00abR\u00f3mpanse los velos de la eternidad \u2014dec\u00edan en aquella lengua que en lo humano no tiene expresi\u00f3n posible,\u2014 desg\u00e1rrense los senos blandos de esta mansi\u00f3n vaporosa. Que nos traigan el fuego para restaurar con \u00e9l en nuestras almas la vida de las pasiones; que nos traigan el barro para amasarnos de nuevo en la miseria humana. Queremos vivir, luchar; queremos goces y sufrimientos. Queremos perseguir la gloria en las ansias del trabajo, buscar la esperanza en el fondo mismo del desaliento. Abajo el descanso y esta inmortalidad ins\u00edpida. Reclamamos el derecho a la existencia bruta. \u00a1Vivan los animales y mueran los dioses!\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicen las historias que gobernaba aquellos \u00e1mbitos un divino var\u00f3n, por no decir divinidad, esposo morgan\u00edtico de la diosa Ops, y que por tanto ven\u00eda a ser el padrastro de los dioses. Y a\u00f1aden que el tal, llamado por unos Criptoas, por otros Rapsa, hijo y nieto de Titanes, persona corajuda y malcarada, temeroso de que su autoridad se menoscabara con una inconsiderada resistencia, pens\u00f3 en componendas y transacciones. Poniendo en su rostro m\u00e1scara ben\u00e9vola. trat\u00f3 de apaciguar a los amotinados con estas razones: \u00abCalma, caballeros. Marchemos, y yo el primero, por la senda humana\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">II<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">LA GUERRA EL\u00cdSEA<\/p>\n\n\n\n<p>Poco menos de medio siglo transcurri\u00f3 desde las primeras manifestaciones revolucionarias hasta que el descontento de las almas rebeldes se tradujo en hechos que pusieron en peligro real la dignidad del severo Criptoas. Arremet\u00edan las almas al dios y su corte con grave tumulto, como de airecillos que van y vienen jugueteando en corrientes opuestas. V\u00e9rtigo de sombras corr\u00eda de una parte a otra. El solio de la autoridad iba de aqu\u00ed para all\u00ed dando vueltas, como vac\u00edo cucurucho de papel arrebatado del viento.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed pasaron tiempos de tiempos. Claro, como all\u00ed no hab\u00eda d\u00edas ni noches, ni ayer ni hoy, sino que todo era un hoy de padre y muy se\u00f1or m\u00edo, un hoy continuo y sin demarcaciones, los sublevados tardaron un ratito, no menor que sesenta y tantos a\u00f1os, en darse cuenta de los formidables elementos de resistencia que Criptoas (por otro nombre Rapsa), junt\u00f3 y organiz\u00f3 contra ellos. Eran unos angelotes semidivinos, almas de artistas tambi\u00e9n, educados, en la disciplina, en el espionaje y en diferentes artes militarescas y polic\u00edacas. Autores hay que se\u00f1alan el origen de este batall\u00f3n disciplinario en la raza de los Kriteriotas, del tiempo en que Saturno se desayunaba con sus hijos, de la cual raza se derivaron los Zoozoilos. Sea de esto lo que quiera, en la guerra el\u00edsea el dios gobernante quiso enaltecer a sus defensores y robustecer en ellos el esp\u00edritu corporativo, para lo cual, lo primero que se le ocurri\u00f3, antes que uniformarlos y someterlos a ordenanzas, fue darles su propio nombre, y de aqu\u00ed que les llam\u00f3 Rapsitas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cuales defend\u00edan el principio de autoridad con fiereza no inferior a la de los rebeldes, y con extraordinaria rapidez de movimientos. Entre el ataque y la represi\u00f3n no transcurr\u00edan espacios de tiempo mayores de medio siglo, y entre golpe y golpe apenas mediaba la vida de tres o cuatro generaciones de las nuestras, las cuales, como sabemos, pasan y pasan tan fugaces, que los viejos nos decimos a cada instante: \u00abnacimos ayer\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, transcurri\u00f3 un lapso de tiempo incalculable, durante el cual mil encuentros re\u00f1id\u00edsimos conmovieron toda la regi\u00f3n. Mas no puede decirse que la lucha ensangrentaba el suelo, porque all\u00ed no hab\u00eda suelo propiamente, y lo que es sangre, tampoco exist\u00eda en las venas de los inmortales. Cad\u00e1veres no resultaban tampoco, ni siquiera heridas o contusiones, y al vencido se le conoc\u00eda por una vaga chafadura de las l\u00edneas peri-corp\u00f3reas o por ligeras atenuaciones de la luz que los envolv\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Para no cansar: los rebeldes fueron vencidos, y de sus alardes de emancipaci\u00f3n no qued\u00f3 m\u00e1s que una impotencia desesperada. La historia de esta guerra nos la ha transmitido Cl\u00edo en dos docenas de palabras espaciadas por d\u00e9cadas. Entre letra y letra, bostezan los lustros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">III<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">TRANSACCI\u00d3N<\/p>\n\n\n\n<p>Y a\u00f1ade la Musa que no teni\u00e9ndolas todas consigo el b\u00e1rbaro Criptoas, y deseando prevenirse contra nuevos desmanes, pens\u00f3 muy cuerdamente que para el sostenimiento definitivo de la paz el\u00edsea, conven\u00eda transigir, en parte, con alguna de las ideas de la espiritualidad rebelde. All\u00e1, como aqu\u00ed, las revoluciones inspiradas en honrados m\u00f3viles, acaban por imponer a la tiran\u00eda parte de su criterio, aun en el caso de ser ruidosamente vencidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Un par de centurias estuvo el feo Criptoas con el dedo \u00edndice clavado en la sien, y de su meditaci\u00f3n profunda sali\u00f3 una idea, que no tard\u00f3 en consultar con Ops, la cual, en su vejez de eternidades empalmadas, viv\u00eda so\u00f1olienta debajo del trono, tumbada sobre pardas nubes, sin darse cuenta de lo que en aquellos reinos ocurr\u00eda. Comunic\u00e1ronse marido y mujer sus pensamientos, ech\u00e1ndose el uno al otro monos\u00edlabos como truenos y miradas como rel\u00e1mpagos, y firme al cabo en su resoluci\u00f3n el tirano, llam\u00f3 a los principales de su guardia rapsita, y les orden\u00f3 que buscasen entre la muchedumbre vencida a los m\u00e1s se\u00f1alados como instigadores de mot\u00edn. Revolviendo por aqu\u00ed y por all\u00e1, no tardaron los de la guardia en encontrar una docena de ellos, entre los cuales escogieron dos, que hab\u00edan sido, durante la pasada guerra, los m\u00e1s bravos y revoltosos, verdaderos caudillos o capitanes de la tumultuosa hueste. Cogidos y bien asegurados, fueron llevados a la fosca presencia del soberano.<\/p>\n\n\n\n<p>Era el uno un gallardo mocet\u00f3n, que en su rostro, facha y porte, revelaba la estirpe hel\u00e9nica, hermoso como J\u00fapiter, sin m\u00e1s vestido que el estrictamente necesario para dejar a salvo el principio de decencia; arrogante en sus andares, atl\u00e9tico de formas, el mirar dulce, la palabra r\u00edtmica y grave como un verso de Homero. El otro, radicalmente distinto en lo visible y lo invisible, era un vejete d\u00edscolo y rega\u00f1\u00f3n, de ojos vivarachos, boca burlona, mal rapadas barbas y ademanes inquietos. Poco se ve\u00eda de su cuerpo, siempre envuelto en una capa parda, que sabe Dios los siglos que tendr\u00eda, y ni delante de los dioses se quitaba el sombrero peludo, encasquetado hasta el cogote. Diferentes como pueden serlo el cielo y la tierra, algo no obstante hab\u00eda de com\u00fan entre los dos, y era un cierto aire de orgullo, m\u00e1s bien costumbre o resabio de sostener la propia independencia en, sobre y contra todas las cosas divinas y humanas. \u00a1Y qu\u00e9 cosa tan rara! aunque ambos hab\u00edan acaudillado formidables cuadrillas de almas en la pasada guerra, no se conoc\u00edan. Al verse juntos y conducidos, que quieras que no, a la presencia del dios, se miraron, y rec\u00edprocamente se despreciaron\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>En las gradas del trono, ambos esperaron con ol\u00edmpica dignidad la resoluci\u00f3n de aquel b\u00e1rbaro a quien las realidades del Gobierno hab\u00edan ense\u00f1ado a ser h\u00e1bil pol\u00edtico. Criptoas les agraci\u00f3 con una sonrisa, queriendo ser paternal y tolerante. \u00abHijos m\u00edos \u2014les dijo con toda la pausa que en los discursos de aquella gente se usaba, pues no sonaba un vocablo hasta que no se perd\u00edan en las soledades infinitas los ecos del anterior\u2014 hijos m\u00edos\u2026 ven\u00eds en representaci\u00f3n de todas las almas que viven bajo mi amoroso gobierno, y lo que voy a deciros, lo transmitir\u00e9is a toda la falange que los siglos han tra\u00eddo a esta mansi\u00f3n gloriosa. Sabed que la reina Ops, vuestra madre, y yo, Criptoas, hijo de Titanes; hemos pensado un poco en vuestro programa. Salvado el principio del autoridad, y restablecida la paz, no vacilamos en concederos algo de lo que nos ped\u00edais. De los hombres hemos aprendido este sistema. Rechazamos lo que se nos pide tumultuariamente; aceptamos lo que por las v\u00edas de la raz\u00f3n se nos manifiesta\u2026 Bueno, se\u00f1or; se acepta el principio de la limitaci\u00f3n de vuestro aburrimiento. Ops y yo acordamos, despu\u00e9s de maduro examen, abrir en las grandiosas eternidades de este recinto algunos par\u00e9ntesis de vida temporal. \u00bfVeis aquel fondo obscuro de los Campos? Pues all\u00ed est\u00e1 el misterioso muro que nos separa de la humanidad a que pertenecisteis. En ese muro abriremos una puerta por la que podr\u00e9is comunicaros con el llamado mundo de los vivos. Saldr\u00e9is, cuando os llame fuera la inquietud; tornar\u00e9is, cuando de dentro os atraiga el descanso. Pero hemos de establecer prem\u00e1ticas que regulen as\u00ed la entrada como la salida, para que esto no parezca taberna o casino, y conservemos todos la dignidad que nuestra condici\u00f3n de seres inmortales nos impone\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Call\u00f3 el ladino Criptoas, y acarici\u00e1ndose las barbas cerdosas que desde su cara hasta m\u00e1s abajo de las rodillas le colgaban; observ\u00f3 en la cara de los dos inmortales el estupor que sus palabras produc\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abAnte todo \u2014les dijo despu\u00e9s de una pausa, acerca de cuya duraci\u00f3n no hay dato ninguno en nuestra ciencia cronol\u00f3gica,\u2014 quiero saber qui\u00e9n sois, c\u00f3mo os llamasteis en el mundo, cu\u00e1les fueron y son vuestras aptitudes, pues en ellas he de fundar la idea que me propongo realizar. Si en la guerra trabajasteis ambos fieramente contra m\u00ed, en la paz habr\u00e9is de trabajar por vosotros mismos y por vuestros hermanos bajo mis paternales auspicios\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>No se atrev\u00edan a desplegar sus labios los dos inmortales; pero instigados a romper el silencio por los rapsitas que les custodiaban, habl\u00f3 primero el que parec\u00eda hel\u00e9nico, diciendo con voz entera:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSe\u00f1or, yo soy Fidias\u2026 Fidias, se\u00f1or. \u00a1Por J\u00fapiter! Creo que basta\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el otro, poniendo en su cara toda la displicencia humana, y acompa\u00f1ando su palabra de un moh\u00edn impertinente, declar\u00f3 en esta forma:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abYo soy Goya\u2026 Goya, se\u00f1or\u2026 \u00a1Ajo! Me parece que he dicho bastante\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">IV<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">O PESADAS, O NO DARLAS<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u00a1Fidias, Goya\u2026! \u2014repet\u00eda el Dios pein\u00e1ndose la barba con los dedos\u2014. Dos nombres que me suenan, s\u00ed, se\u00f1or, me suenan\u2026 No estra\u00f1\u00e9is que no os distinga como sin duda merec\u00e9is. Entre tanta gente inmortal como aqu\u00ed tenemos, entre tant\u00edsimo nombre, yo me confundo\u2026 Fidias, Goya\u2026 S\u00ed, s\u00ed\u2026 ya voy recordando. La memoria flaquea en estas eternidades de olvido\u2026 Bien\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Ops, asom\u00f3 por debajo del trono, arrastr\u00e1ndose como un gato; se desperez\u00f3, abri\u00f3 los ojos, y mirando a los inmortales enroscose otra vez sobre s\u00ed misma, buscando en el sue\u00f1o el descanso de aquel esfuerzo de observaci\u00f3n. Fidias, Goya\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Los rapsitas, que todo lo saben, ayudaron la memoria del Dios, refiri\u00e9ndole casos y cosas, referentes a los dos inmortales.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abYa s\u00e9, ya\u2026 \u2014dec\u00eda Criptoas\u2014. T\u00fa brillaste en aquella dichosa Atenas, y por tu arte de la escultura fuiste considerado como pariente de los dioses. T\u00fa luciste en la regi\u00f3n occidental un ratito despu\u00e9s que tu compa\u00f1ero. Entre uno y otro apenas median algunos siglos. T\u00fa, con pedazos de m\u00e1rmol, hiciste im\u00e1genes de dioses en figura humana; t\u00fa pintaste graciosas mujeres, bellezas picantes, pueblo maleante\u2026Ya me acuerdo\u2026 \u00a1Goya, Fidias! pueblo maleante\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bbAmbos debierais ser inolvidables, y lo sois sin duda. Pues bien; atendedme ahora. Quedamos en que mando abrir la puerta que nos comunicar\u00e1 con la humanidad. Se compondr\u00e1 de dos gruesos pilares unidos en lo alto por un front\u00f3n. Cada uno de vosotros me ha de hacer un pilar, poniendo en la obra todo su ingenio y maestr\u00eda. Ni a ti, Fidias, te pido obra de escultura exclusivamente, ni a ti, Goya, te pido pintura. Fundidme las dos artes; arreglaos de modo que contorno y modelado, color y anatom\u00eda, aparezcan en perfecta s\u00edntesis. \u00bfMe entend\u00e9is? \u00bfEntend\u00e9is bien esto?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Los dos inmortales no dijeron nada. Parec\u00edan estatuas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abY hay m\u00e1s \u2014prosigui\u00f3 Criptoas\u2014. Es condici\u00f3n, sine qua non, que entre los dos pilares, despu\u00e9s que hay\u00e1is expresado en ellos todo vuestro sentir, resulte una armon\u00eda perfecta cual si ambas obras fueran de una misma mano. Ense\u00f1aos el uno al otro, haced cambio feliz de vuestras aptitudes y conocimientos, casad y unificad vuestras almas de suerte que Fidias posea todo lo bueno de Goya, y Goya todo lo bueno de Fidias, y ponedme ah\u00ed la est\u00e9tica ideal y suprema\u2026\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Los dos inmortales continuaban perplejos mirando a lo infinito. Volvi\u00f3 a asomar por debajo del trono la cara de Ops, semejante a la de un gato paleontol\u00f3gico, y les mir\u00f3 con sus ojos de esmeralda, relami\u00e9ndose el hocico.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abY hechos ambos pilares \u2014prosigui\u00f3 el Dios con sublime socarroner\u00eda\u2014 y aceptados por m\u00ed como buenos, conforme al canon que acabo de manifestaros me har\u00e9is el front\u00f3n que ha de coronar la incomparable obra. En \u00e9l trabajar\u00e9is unidos y en perfecta concordia, reparti\u00e9ndoos la tarea. Os dejo en libertad para elegir las formas que creais m\u00e1s propias. Solo os exijo que vuestras ideas se produzcan con una concordia absoluta de ambas personalidades. La obra de arte que espero de vosotros ha de resplandecer por su belleza, por su armon\u00eda, por su unidad\u2026 y no digo m\u00e1s, pues todo est\u00e1 dicho. Hechos los dos pilares y el front\u00f3n, se abrir\u00e1 la salida. Inmortales, podr\u00e9is daros una vuelta por la vida terrestre y tornar al descanso cuando gust\u00e9is\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Viendo que las dos almas no se mov\u00edan ni expresaban cosa alguna, Criptoas las mand\u00f3 retirarse, dici\u00e9ndoles por despedida:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abComenzad ahora mismo, haraganes. Ops y yo no cesaremos de alentaros con nuestras miradas. No os tasamos el tiempo. Aunque tardarais tantos siglos, como pelos tengo yo en mis barbas, no os dar\u00edamos prisa, ni mostrar\u00edamos impaciencia. Manos a la obra. Toda la falange de inmortales os contempla\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Al retirarse Fidias y Goya, encamin\u00e1ndose lentamente hacia el espacio, donde deb\u00edan emprender su tarea, se miraron, \u00a1ay!, con supremo rencor.<\/p>\n\n\n\n<p>Madrid, 1896<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/ferna.eu\/venture\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/firma_galdos.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-7968\"\/><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es cosa averiguada que en aquella excelsa regi\u00f3n que designaron los antiguos con el nombre de Campos El\u00edseos reinaba desde el origen de los tiempos un fastidio cl\u00e1sico, y que las almas de artistas inmortales confinadas en ella se aburr\u00edan de su vagar sin t\u00e9rmino por las soledades umbrosas, sin fr\u00edo ni calor, espacios tan primorosamente tapizados de nubes, que nadie supo all\u00ed lo que son roces de vestiduras, ni ruidos de pasos, ni ecos de humanas o divinas voces.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":11205,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3,4,32],"tags":[],"class_list":["post-8216","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-benito-perez-galdos","category-bibliografia","category-cuento"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v24.3 - 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