2012

2012

[Libro] Galdós en Canarias: 1843-1862, de José Pérez Vidal

Título y subtítulo Galdós en Canarias1843-1862
Autor principal Pérez VidalJosé
Tipo de documento Monografía
Lugar de publicación Las Palmas de Gran Canaria
Editorial El Museo Canario
Fecha 1952
Páginas 138 p.
Materias Pérez GaldósBenitoBiografía
Formato Digital PDF
Tamaño de archivo 3651374 Bytes
Notas Esta obra está contenida en un volperteneciente a Varios Canarias vol5, del fondo de José Miguel Alzola
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[Libro] Bibliografía de Galdós: volumen 1, de Manuel Hernández Suárez

Título y subtítulo Bibliografía de Galdósvolumen 1
Autor principal Hernández SuárezManuel
Autores secundarios Gran CanariaCabildo Insular
Tipo de documento Monografía
Lugar de publicación Las Palmas de Gran Canaria
Editorial Cabildo Insular de Gran Canaria
Fecha 1972
Páginas 538 p.
Datos serie Lengua y Literatura17
Materias Pérez GaldósBenitoBibliografía
Formato Digital PDF
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[Libro] Galdós político, de Verónica P. Dean-Thacker.

Título y subtítulo Galdós político
Autor principal Dean-ThackerVerónica P.
Tipo de documento Monografía
Lugar de publicación Las Palmas de Gran Canaria
Editorial Real Sociedad Económica de Amigos del Paí­s de Gran Canaria
Fecha 1992
Páginas 238 p.
Materias Pérez GaldósBenito (1843-1920)Críticainterpretación
Enlaces relacionados Documento facilitado por la RSEAPGC
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[Libro] Galdós : burguesía y revolución, de Julio Rodríguez Puértolas

Título y subtítulo Galdósburguesía y revolución
Autor principal Rodríguez PuértolasJulio
Tipo de documento Monografía
Lugar de publicación Madrid
Editorial Turner
Fecha 1975
Páginas 219 p.
Materias Pérez GaldósBenito1843-1920Críticainterpretación
Formato Digital PDF
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[Documento] Consideraciones sobre la ceguera de Benito Pérez Galdós: conferencia en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria, 4 de mayo de 2004, de Manuel Herrera

Título y subtítulo Consideraciones sobre la ceguera de Benito Pérez Galdósconferencia en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria4 de mayo de 2004
Autor principal Herrera HernándezManuel
Autores secundarios Real Sociedad Económica de Amigos del País (Las Palmas de Gran Canaria)
Tipo de documento Monografía
Lugar de publicación Las Palmas de Gran Canaria
Editorial Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria
Fecha 2006
Páginas 69 p.
Datos serie Temas de Gran Canaria15
Materias Pérez GaldósBenitoBiografíaDeficiencia visual
Enlaces relacionados Documento facilitado por la RSEAPGC

Video
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[Libro] Galdós en su tiempo: estampas de una vida, de Francisco Rodríguez Batllori

Título y subtítulo Galdós en su tiempoestampas de una vida
Autor principal Rodríguez BatlloriFrancisco
Autores secundarios Sainz de RoblesFederico Carlos
Tipo de documento Monografía
Edición 2ª edición
Lugar de publicación Las Palmas de Gran Canaria
Editorial Litografía Saavedra
Fecha 1968
Páginas 173 p.
Materias Pérez GaldósBenitoCríticainterpretaciónBiografía
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[Libro] Galdós demócrata y republicano: (escritos y discursos 1907-1913), de Víctor Fuentes

Título y subtítulo Galdós demócrata y republicano(escritos y discursos 1907-1913)
Autor principal FuentesVíctor
Autores secundarios Pérez GaldósBenito
Tipo de documento Monografía
Lugar de publicación Las Palmas de Gran Canaria <br> La Laguna (Tenerife)
Editorial Cabildo Insular de Gran Canaria <br> Universidad de La Laguna
Fecha 1982
Páginas 133 p.
Datos serie Viera y Clavijo1
Materias Críticainterpretación
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[Tesis doctoral] Galdosian Novels Adapted in Film and Television: 1970-1998 de Han Heeju

Advisor: Bieder, Maryellen
Keywords: Adaptation; Perez Galdos; melodrama; female body; Sentimental narrative; Spanish television; women; El abuelo; Fortunata y Jacinta; Marianela; Luis Bunuel; Tristana; Literature, Romance
Date: 2010-06-01
Publisher: [Bloomington, Ind.] : Indiana University
Rights: This work is licensed under the Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License
Rights URL: http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/
Type: Doctoral Dissertation

Abstract:

In twentieth-century filmmaking, most film critics agree that nineteenth-century novels had a special attraction for filmmakers because they established a national discourse or mythology and generated authoritative figures for their cultures. In the case of Spain, Galdós is a popular nineteenth-century author among filmmakers especially in the late twentieth century. In relation to twentieth-century Spanish history, Galdosian adaptations formulate the expressions of cultural critiques questioning the value and the meaning of the existing social order, such as women under patriarchal rule, and even representing national-historical concerns. My studies of three adaptations, Tristana (1970) by Luis Buñuel, Marianela (1972) by Angelino Fons, and Fortunata y Jacinta (1980) by Mario Camus, demonstrate that the adaptations establish oppositional discourses to the patriarchal order of society by means of formulating and underlining the novels’ femininity used in various ways such as the subversion of female body’s conventional concepts, the feminine narrative style, and the emphasis on female perspective and space. The last chapter, which is about the adaptation El abuelo (1998) by Garci, shows that the adaptation questions the conventional way of defining the nation’s identity and suggests another way of formulating it through melodramatic structure and emotional effects. The fact that Galdosian novels were adapted during the most critical times in recent Spanish history indicates a national and cultural authority that Galdosian novels have. Therefore, studying literary adaptation can generate various ways to read novels, thus lending the novels cultural significance in a different period of time and through a different medium.

Description:

Thesis (PhD) – Indiana University, Spanish, 2007
Fuente de la información: https://scholarworks.iu.edu/dspace/handle/2022/7781

[Libro] Cartas entre dos amigos del teatro : Manuel Tolosa Latour y Benito Pérez Galdós, de Ruth Schmidt

Título y subtítulo Cartas entre dos amigos del teatroManuel Tolosa Latour y Benito Pérez Galdós
Autor principal SchmidtRuth
Autores secundarios Tolosa LatourManuelPérez GaldósBenito
Tipo de documento Monografía
Lugar de publicación Las Palmas de Gran Canaria
Editorial Cabildo Insular de Gran Canaria
Fecha 1969
Páginas 178 p.
Datos serie Lengua y Literatura
Materias Cartas
Formato Digital PDF
Tamaño de archivo 5,23 Mb
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[Artículo] El artículo de fondo, de Benito Pérez Galdós

I

«Basta de contemplaciones. Basta de contubernios. Basta de flaquezas. Ha sonado la hora de las energías. Creíamos que los hechos, tan claros ya en la mente de todo el mundo, se presentarían al fin en su espantosa gravedad a los ojos del insensato poder, que dirige los negocios públicos. Juzgando que toda obcecación, por grande que sea, ha de tener su límite, creíamos que el Gobierno no podría resistir a la evidencia de su descrédito; creíamos que, deponiendo la terquedad propia de todos los poderes que no se apoyan en la opinión, se resolvería al fin a entrar por más despejado y seguro camino, si no consideraba como la mejor de las enmiendas el abandonar la vida pública. Esperábamos inquietos, ante los grandes males que afligen a la patria; esperábamos callando, sin dejar de conocer los diarios y cada vez más graves errores de este insensato Gobierno. Hemos esperado hasta lo último, hasta que los escándalos han sido intolerables. Hemos callado, mientras el callar no fue gravísima falta. Ya no hay esperanza. Es preciso no ocultar la verdad al país, y nosotros faltaríamos al primero de nuestros deberes, si un momento más permaneciéramos en esta actitud. Nuestro patriotismo nos impele a obrar de este modo; y como sabemos que la opinión pública es la única…».

Al llegar aquí, el autor del artículo se paró. La inspiración, si así puede decirse, se le había concluido; y como si el esfuerzo hecho para crear los párrafos que anteceden produjera fatiga en su imaginación, se detuvo, con ánimo de proseguir, cuando las varias ideas, que repentinamente y en tropel vinieron a su imaginación, se disparan.

Era su entendimiento tan pobre, que no hay noticia de que produjera nunca cosas de provecho, pues no han de tenerse por tales sus lucubraciones soporíferas sobre el origen de los poderes públicos y el equilibrio de las fuerzas sociales; era, además de corto, díscolo; porque jamás pudo adquirir ni sombra de método. Descollaba en las digresiones, y cuando se ocupaba en desarrollar una tesis cualquiera, no había fuerzas humanas que le concretaran al asunto, impidiendo sus escapadas, ya al campo de la historia, ya a la selva de la moral, ya a los vericuetos de la arqueología o de la numismática. Por todos estos campos, cerros y collados corría complaciente y alborozada la imaginación del autor del artículo de fondo, cuando interrumpido el hilo lógico de éste, y olvidado el asunto y desbaratado el plan, ocuparon su mente, apoderándose de ella de un modo atropellado, violento y como de sorpresa, las intrusas ideas de que se ha hecho mérito.

Procedían éstas de todos los objetos, de todas las ilusiones, de todos los recuerdos, de mil fuentes diversas que manaban a un tiempo una corriente sin fin. Vínole al pensamiento no sé qué fragmento de historia, con el cual se unía la imagen de un Obispo de Astorga, tan testarudo clérigo como intrépido soldado. Acordábase de las torres muzárabes que había contemplado en una ciudad antigua, y al mismo tiempo se le ofrecían a la vista lagos y jardines, no sin que de pronto afease este espectáculo algún animal de corpulenta forma y repugnante fealdad. Tan pronto se le representaban los versos de algún romance que hacía tiempo leyera en amarillos y arrugados códices, como sentía el rumor de lejana música de órgano, dulcísima y misteriosa.

¡Con cuánto abandono se entrega la imaginación a este cómodo vagar, suelta y libre, sin las trabas del árido razonamiento, sin que una voluntad firme la sujete ni la enfrene para elaborar difícilmente el producto literario, uno, lógico, de forma determinada y con especial contextura! La imaginación del pobre periodista había logrado escaparse en aquellos momentos, cuando el artículo no había pasado aún de su edad infantil, y sólo contaba escaso número de renglones. La imaginación del menguado escritor, después de correr de aquí para allí, con la alborozada inquietud de un pájaro que viendo rotas las cañas de su jaula, se escapa y vuela a todas partes sin fijarse en ninguna, se concretó al fin, se fijó, se regularizó poco a poco.

De entre los escasos renglones del artículo interrumpido poco después de haber sedado a luz su primera idea, surgen las líneas; las sombras y luces de una inmensa catedral gótica. Crecen sus haces de columnas, teñidas de suave matiz pardo, hasta llegar a enorme altura, desparramándose después los retorcidos tallos para formar las bóvedas. Descienden del techo, cual si estuvieran suspendidas de elásticas y casi invisibles cuerdas, lámparas de oro, cuyas luces oscilantes no bastan a eclipsar el diáfano colorido de las vidrieras, que llenas de santos y figuras resplandecientes, parecen comunicar con el cielo el interior del templo. Mil figuras van destacándose en la pared, como si una mano invisible las tallara en la piedra con sobrenatural prontitud, y lozana flora crece portentosamente a lo largo de las columnas, llevando en sus cálices animales grotescos o inverosímiles, que parecen haber sido producidos por ignorado germen en las entrañas mismas de la piedra. Las estatuas aplastadas sobre los muros se multiplican, aparecen en filas, en series, en ciclos sin fin, y son todas rígidas, tiesas, retratando en sus semblantes el fastidio del Limbo o la placidez del Paraíso. Alternan con ellas los seres simbólicos creados por la estatuaria cristiana, y que parecen engendro sacrílego del paganismo y la teología. Los dragones, las sibilas, los monstruos bíblicos que para representar sutiles abstracciones ideó el genio de la Edad Media, refundiendo los despojos de las sirenas y los centauros antiguos, muestran sus heterogéneos miembros, en que la figura humana se une a las más raras formas de la fantástica zoología, ya religiosa, ya heráldica, inventada por embriagados escultores. Vense en las paredes blasones de brillantes tintas, sobre suntuosos sepulcros, en que duermen el sueño del mármol arzobispos y condestables, príncipes y guerreros, empuñando báculos o espadas. Los perros y leoncillos en que apoyan sus pies parecen prestar atento oído a todo rumor que en el templo suena. Replandece en el fondo el estofado riquísimo del altar, semejante a inmensa ascua de oro cuajada de diminutos ángeles y querubes que aletean quemándose en el seno de aquella nube incandescente, y como si la combustión les diera vida. Graves y barbudos santos, alineados con la compostura propia de los círculos celestes, aparecen en el centro de este gran Apocalipsis de madera dorada, terminando tan portentosa máquina un Cristo colosal, cuyos brazos, que se abren contraídos por los dolores corporales, parece van a estrechar en supremo abrazo a todo el linaje humano.

Se sienten rezos tenues y confusos, no interrumpidos por pausa alguna como si la atmósfera interior del edificio, afectada de una vibración inherente a su esencia física, modulara un monólogo sin fin, Todo es calma y respeto. La claridad, las sombras, las formas esculturales, la gallardía de las líneas, el recóndito sonido que se creería producido por la oscilación de la masa arquitectónica; aquel sonido, que hace pensar en la respiración de algún misterioso espíritu, habitante en las grandes cavidades de piedra, la variedad de objetos, la majestad de los sepulcros, el idealismo de los efectos de luz, todo esto produce estupor y recogimiento. Se piensa en Dios y se trata de medir la inmensidad de la idea que ha dado existencia tan hermoso conjunto; se siente la más grande admiración hacia los tiempos que tuvieron fe, corazón y arte para expresar con símbolos inagotables su arraigada creencia…

Hallábase el menguado autor como en éxtasis, contemplando en su mente estas hermosuras del arte y de la fe, cuando un ruido de pasos primero, y la inusitada aparición de un hombre después, le trajeron bruscamente a la realidad, haciéndole fijar la vista en las cuartillas del artículo de fondo que olvidado yacía sobre la mesa.

El ser que tenía delante era un monstruo, un vestiglo. Aborrecíale en aquellos momentos más que si viniera a darle la muerte, y le inspiraba más pavor que si fuese Satanás en persona. El monstruo miró al autor de un modo que le hizo temblar; alargó la mano pronunciando palabras que aterraron al infeliz, cual si fueran anatemas de la Iglesia o sentencia de inquisidores. Estremeciose en su asiento, erizósele el cabello y miró con angustia: y bañado en sudor frío las incorrectas líneas del interrumpido articulejo.

II

Aquel vestiglo, o en otros términos, pedazo de bárbaro, venía cubierto de sudor, como si hubiese hecho una larga y precipitada carrera; y lo mismo su cara que su andrajosa y mugrienta ropa parecían teñidas de un ligero barniz obscuro: La tinta manaba de sus poros. Se diferenciaba de un carbonero en que su tizne era más consistente y como si le saliera de dentro. Enteramente igual a un cíclope, si no tuviera dos ojos, era el tal una de las más poderosas palabras de la civilización moderna, porque había recibido de la Providencia la alta misión de mover el manubrio de una máquina de imprimir, que daba a luz diariamente millones de millones de palabras. Viviendo la mayor parte del día en el sótano donde la máquina civilizadora funciona, aquel hombre se había identificado con ella; formaba parte de su mecanismo; y la armazón ingeniosa, pero inerte, obra pura de las matemáticas, se convertía en ser inteligente cuando al impulso del monstruo movía sus ruedas, ejes y cilindros como sí fueran órganos animados por recóndita vida. Ambos se entusiasmaban, se confundían; ella crujiendo convulsamente y con acompasada celeridad; él, jadeante y lleno de sudor, describiendo curvas y más curvas con su brazo; ella recibiendo el papel para lanzarle fuera después de haber extendido en su superficie un mundo de ideas, y él entonando algún cantar para hacer más llevadero su trabajo.…