A primera vista, la obra parece inmortalizar el momento en que un maestro imparte una lección de geografía a sus pupilos. Sin embargo, no se trata de una lección de geografía cualquiera: les está señalando las provincias de Alsacia y Lorena, convenientemente coloreadas de negro (el color del infortunio). En virtud del Tratado de Fráncfort de 1871, que marcó el final oficial de la Guerra Franco-Prusiana, Francia tuvo que pagar una cuantiosa indemnización al recién creado Imperio Alemán y cederle Alsacia y Lorena, dos provincias francesas de mayoría germanoparlante.
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