El gorro de los granaderos

    ¿Por qué los granaderos llevaban gorros que, a nuestros ojos, parecen más de un polichinela que de una temida unidad militar? A continuación te lo explico. (En la foto: granadero austríaco, francés y prusiano de iz. a der.)

    El gorro, los granaderos y las granadas de mano están íntimamente ligados a la evolución de la tecnología militar a lo largo de los siglos XVI y XVII. Con la llegada de la pólvora a los campos de batalla europeos, las primeras granadas eran de cerámica y se llenaban de pólvora.

    Granadas de cerámica encontradas en Augsburgo

    No eran muy efectivas al no tener metralla, aparte de los trozos de cerámica de la propia granada. Las primera granadas de hierro aparecieron durante Revolución Gloriosa en Inglaterra en 1688, donde se utilizaron contra los jacobitas en las batallas de Killiecrankie y Glen Shiel.

    Eran esferas de hierro del tamaño de una pelota de tenis (de 224 a 229 mm), llenas de esquirlas de metralla, cargadas de pólvora y equipadas con mechas de combustión lenta.

    El desarrollo del gorro de granadero tiene su inicio en la segunda mitad del siglo XVII, cuando, inicialmente en el ejército permanente de Francia, los soldados de infantería recibían una formación especial como granaderos.

    Era una unidad especializada en combate de choque y a corta distancia, sobre todo con el uso de granadas y en combate cuerpo a cuerpo. Tenían 3 armas principales: sable, para combate a corta distancia, granadas para el de media distancia, y mosquete o fusil para larga distancia.

    Su formación era muy estricta: las granadas no eran muy efectivas debido a la poca fiabilidad de su espoleta, así como a los tiempos inconsistentes para la detonación.

    Además, los granaderos tenían que ser hombres muy altos y fuertes para poder lanzar las granadas a la altura y la distancia adecuada para que no explotasen entre los soldados de sus propias filas. Los granaderos eran un cuerpo de élite en todos los ejércitos.

    Entre finales y mediados del siglo XVII, todos los ejércitos europeos los ejércitos empezaron a entrenar y a incorporar unidades de granaderos.

    ¿Pero y el gorro gracioso que llevan? A eso vamos: el tocado habitual de todos soldados de la época era un sombrero de ala ancha; sin embargo, esto no era práctico para los granaderos por dos razones.

    Por un lado, el sombrero que sobresalía era una molestia cuando el soldado tenía que colgarse rápidamente el mosquete al hombro con la correa para pasar a luchar con las granadas.

    Además, el ala ancha era un obstáculo a la hora de colocar el brazo y la mano detrás de la cabeza para, a continuación, lanzar la granada. La mano podía tropezar con el sombrero de ala ancha o tres picos y la granada podía caer frente a tus compañeros en formación delante de ti.

    Por esta razón, en lugar de sombreros, a los granaderos se les prescribió un gorro sin ala, que sólo llevaban el resto de las tropas para los ejercicios.

    Las gorras de tela que llevaban los granaderos originales de los ejércitos europeos durante el siglo XVII solían estar adornadas con pieles.

    Esta práctica cayó en desuso hasta la segunda mitad del siglo XVIII, cuando los granaderos de los ejércitos británico, español y francés empezaron a llevar sombreros altos de piel con la parte superior de tela y, a veces, placas frontales ornamentales.

    Imitando a sus homólogos prusianos, se describe que los granaderos franceses ya llevaban pieles de oso en 1761, con el fin de aumentar la altura aparente y el aspecto impresionante de estas tropas tanto en el patio de armas como en el campo de batalla.

    En España las compañías de granaderos fueron creadas en 1685. Existía la costumbre de adornar los uniformes de los granaderos y otros cuerpos de élite con pequeñas tiras de tela amarilla o dorada.

    Se las denominaba “sardinetas”, porque su forma recordaba a la de las sardinas), generalmente cosidas en los puños del uniforme. Obsérvese el rico bordado en la parte posterior de los gorros de piel.

    El ocaso de los granaderos: tras las guerras napoleónicas su uso disminuyó, prácticamente desaparecieron tras la invención del fusil de repetición a mediados del siglo XIX, si bien estuvieron presentes aún en la Guerra de Crimea.

    Y eso es todo por hoy. Si os ha gustado, haced el favor de darle una retuiteada al primer tuit del hilo para que llegue a más gente, que me ha llevado lo suyo hacerlo. Buen fin de semana a todos.

    Publicado originalmente el 4 de febrero de 2022 en Twitter:

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