El Muro de Berlín estaba diseñado a prueba de blindados

    ¿Alguna vez te has preguntado por qué los fragmentos del Muro de Berlín tienen en la base ese largo saliente que les da su característica forma?

    ¿Y si te digo que es para evitar fugas a bordo de tanques?

    La construcción del muro de Berlín a partir del 13 de agosto de 1961 fue una tarea improvisada, debido a la falta de preparación por parte de las autoridades de la RDA y a la dificultad de levantar una estructura tan compleja por tantos kilómetros de tejido urbano.

    Empezó siendo una mera barrera de alambre de espino provisional que dio paso a una estructura más sólida hecha con bloques de hormigón huecos, con alambre de espino en la parte superior.

    El muro iba recibiendo mejoras poco a poco gracias a la “colaboración” de aquellos que lograban eludirla explotando sus deficiencias con los métodos más variopintos.

    Las autoridades de la República Democrática Alemana (RDA) cerraban los “agujeros” a medida que iban apareciendo.

    Que tú te escapas por las cloacas, pues yo sello todos los túneles con barrotes de acero para que no vuelva a pasar.

    Que tú saltas a Berlín Oeste con cuerdas y tirolinas desde los edificios contiguos al Muro, yo tapio todas las ventanas y demuelo los edificios más cercanos a la estructura para que nadie más pueda cruzar así.

    Que embistes los pasos fronterizos con un vehículo para pasar al oeste, yo los diseño en zig-zag para que sea prácticamente imposible.

    Etc. etc.

    Pero ninguna fuga dio tanto trabajo ni obligó a gastar tanto dinero a las autoridades de la RDA como la espectacular evasión de Wolfgang Engels, ejecutada en abril de 1963.

    Wolfgang trabajaba como mecánico y conductor de limusina civil en una base del Ejército Popular de Alemania Oriental en Berlín este, donde había trabado amistad con soldados de la 8.º División Motorizada.

    A cambio de llevarlos en la limusina en la que transportaba a altos oficiales, le habían enseñado a manejar un transporte blindado de personal de la división, en concreto un BT3-152 soviético.

    El 17 de abril de 1963 les robó el vehículo mientras cenaban.

    Abandonó la base y cruzó Berlín Este sin ser importunado hasta el lugar del Muro que había elegido para su fuga, en la esquina de las calles Elsenstraße y Heidelberger Straße, de fácil acceso para grandes vehículos de este tipo.

    A las 19:44, aceleró y empotró el transporte de tropas contra el muro. El capó del blindado atravesó la parte hecha de bloques de hormigón, pero quedó atascado en el boquete.

    Aturdido por el impacto, Engels abandonó el BT3-152 e intentó saltar el Muro subiéndose al capó.


    Un miembro de las tropas fronterizas de la RDA abrió fuego y un policía de Berlín Occidental que pasaba por allí respondió a los disparos y protegió a Engels. que recibió un disparo en el pulmón y se hirió la mano izquierda, pero logró cruzar y fue llegado al hospital.

    Para las autoridades de Berlín Este había quedado claro que el muro no era a prueba de fugas con vehículos pesados/blindados, un problema más para una estructura que además se dañaba fácilmente, podía escalarse con facilidad y tampoco era una obra maestra de la estética.

    La nueva generación del muro debía ser una especie de operación de márketing interno/externo para aumentar la “aceptación de la frontera estatal de la RDA”, requerir poco mantenimiento y ser lo más a prueba de fugas posible por dentro y lo más bonita posible por fuera.

    La idea del gobierno de la RDA era que la reducción de las fugas acabaría con el enorme problema de imagen interna y externa que representaba para el régimen haber construido un muro para evitar la fuga de sus propios ciudadanos, que se jugaban la vida con tal de cruzarlo.

    El resultado fue toda una obra maestra de la ingeniería, el último grito en cuanto a represión contra tus propios ciudadanos, que se presentó bajo el genérico nombre de “Schützwandelement (elemento de protección) UL 12.41”, protección contra tanques, se entiende.

    Una sola sección de muro pesaba 2,75 toneladas, tenía 3,60 metros de altura y era de cemento especialmente denso. Se suponía que la superficie lisa del hormigón especial y el tubo del mismo material en la parte superior lo harían prácticamente imposible de escalar.

    ¿Pero cómo podía el nuevo tramo del Muro (y el prominente saliente de su base) impedir las fugas con vehículos blindados? Con ayuda de la gravedad, esa ramera despiadada.

    El panel de hormigón se colocaba con el saliente corto mirando hacia Berlín Oeste y el largo hacia Berlín Este.

    En caso de impacto con un vehículo pesado/blindado, el panel de hormigón, (no tenía cimientos y simplemente se colocaba sobre el suelo), cedía hacia el exterior, elevándose automáticamente el saliente sobre el que se encontraba por necesidad la parte delantera del vehículo.

    Y, en lugar de ceder y dejar paso al vehículo como ocurriría con un panel de hormigón normal, el propio peso del propio vehículo devolvía el panel a su posición original, sin que se abriera brecha por la que pudiera escapar el fugitivo, como hizo Wolfgang Engels.

    Los nuevos componentes para el Muro se instalaron gradualmente en la línea fronteriza, ya que el coste de cada unidad era bastante elevado (389 marcos, algo menos de la mitad de un salario mensual medio en la República Democrática Alemana).

    El resultado fue todo un éxito (desde el punto de vista de las autoridades comunistas, claro está): no se volvieron a producir fugas con vehículos embistiendo el muro y el número de evasiones (con éxito o sin él) descendió paulatinamente.

    Pese a que en 1989, año de la caída del Muro, solo 40 km de los más de 156 de la estructura estaban compuestos por el nuevo panel de hormigón, la distintiva forma del “Schützelement UL 12.41” ha pasado al imaginario colectivo como sinónimo del Muro de Berlín.

    Y es que tras la reunificación alemana, las partes de menor calidad del Muro se trituraron para construir carreteras, pero unos 400 fragmentos de más calidad (unidades del UL 12.41) se conservaron y regalaron para su exposición pública a gobiernos de todo el mundo.

    Como las 3 unidades que hay en el Parque de Berlín de Madrid. O la que hay en el Museo Memoria y Tolerancia en Ciudad de México. O las que hay en la sede de la Editorial Perfil Diario en Buenos Aires, el mayor fragmento que existe del Muro fuera de Alemania en todo el mundo.

    Prácticamente de la noche a la mañana, el UL 12.41 pasó de ser un símbolo de la opresión, la Guerra Fría y una dictadura de la que uno no se podía escapar ni a bordo de un tanque a un monumento a la libertad, la paz y la conciliación.

    Y ya sabes: si algún día te cruzas con algún retrasado que te dice que el Muro de Berlín se construyó para detener a espías y saboteadores y proteger la República, pregúntale cómo es que el lado largo de los fragmentos de hormigón siempre miraba hacia la RDA y no hacia el lado del que supuestamente venían esos espías y saboteadores.

    ¿Te ha gustado?

    Si te suscribes al newsletter, te envío arte e historia directamente a tu correo electrónico sin hacer spam ni publicidad.

    ¿Ganas de más batallitas?

    Una metáfora de la resurrección esculpida en piedra

    La mierda más valiosa del mundo

    El vodka: la ruina de Rusia

    Los renos de la Isla de San Mateo

    Hitler y la pintura Biedermeier

    ¿Por qué los reyes dejaron de mandar tropas en batalla?

    Batallita anterior
    Batallita siguiente

    Deja un comentario