La gran muralla australiana

    La “gran muralla” australiana es el mayor experimento ecológico del mundo. Es una modesta valla de alambre que serpentea más de 5000 km para proteger las zonas ganaderas más importantes del país.

    Pero el proyecto no va según lo planeado…👇👇👇

    Australia es un país-continente absurdamente grande, plano, árido y despoblado.

    Por ejemplo, ¿sabías que la Policía de Australia Occidental tiene el área de jurisdicción más grande del mundo, 2,646 millones de km² (más de la mitad de la superficie actual de la Unión Europea)?

    ¿O que este mismo estado australiano alberga la comarca de East Pilbara, con una superficie similar a la de Japón, pero donde apenas viven 10.500 habitantes?

    Pero hay más: la Pastoral Unincoporated Area, una de las zonas administrativas de otro de los estados australianos, Australia Meridional, tiene el tamaño de Francia.

    En este mismo estado está la finca ganadera más grande del mundo, Anna Creek.

    Es más grande que Belice (y que otros 48 países más del mundo), y según la web de la empresa que la gestiona, solo 8 personas trabajan y viven en ella a tiempo completo.

    Este último ejemplo nos viene como anillo al dedo para entender por qué se construyó la valla más larga del mundo: para proteger las explotaciones ganaderas.

    Un aspecto poco conocido de la colonización de Australia es que cuando los primeros colonos-convictos llegaron a Australia a finales del siglo XVIII, no tardaron en percatarse de que el país era muy árido para obtener grandes cosechas con los medios disponibles en la época.

    Y esto planteaba un problema, porque es de 1.º de colonización que, para tener éxito, cualquier colonia debe enviar a la metrópolis productos que se vendan y generen capital.

    Y ese dinero vuelve a la colonia, que empieza a prosperar, atrayendo inversión y población.

    Aparte de que en Australia las cosechas apenas alcanzaban para alimentar a la población local, ¿qué producto agrario iba a poder aguantar los 8 meses de viaje de vuelta a Londres en las bodegas de los barcos sin pudrirse o corromperse?

    En esa tesitura, los colonos-convictos se dedicaron a la ganadería, la ovina para ser más precisos.

    Las ovejas merinas, de origen español, se adaptaban razonablemente bien a las secas planicies de Nueva Gales del Sur y producían un bien muy demandado en los telares ingleses, que podía almacenarse durante mucho tiempo en las bodegas de los barcos: lana fina de alta calidad.

    Y, a medida que proliferaban los rebaños de ovejas en Australia, también lo hicieron los ataques de una “especie invasora” en Australia: los dingos, un perro salvaje de tamaño medio.

    (Sé sincero: si fueras un dingo, ¿preferirías atacar un rebaño de ovejas para comer o perseguir a uno de estos especímenes por el desierto durante kilómetros hasta dejarlos exhaustos y poder comértelos (si es que en el proceso no te soplan una hostia con esos bíceps y garras)?

    Pero espera, ¿el dingo una especie invasora en Australia? ¿Pero tú qué fumas?

    Lo cierto es, en el imaginario colectivo, los dingos parecen tan australianos como los koalas, los canguros o emúes, que llevan millones de años evolucionando en el continente.

    Pero los científicos calculan que el dingo llegó al continente australiano con colonos humanos procedentes de Asia recientemente, hace aprox. 5.000 años para más señas.

    ¿Que como sabemos que el dingo llegó a Australia hace unos 5000 años?

    Por el registro fósil, no se han encontrado restos más antiguos por el momento.

    Con la llegada del dingo, los grandes depredadores autóctonos de Australia empezaron a extinguirse.

    El último ejemplar del gran depredador autóctono, el tigre de Tasmania, murió en 1936 en un zoo de Hobart, extinguiendo la especie.

    Wildlife Animals GIF

    Y así, los dingos heredaron el continente, quedaron en la cima de la cadena trófica del continente y fueron los que empezaron a comerse las ovejas de los colonos británicos hace 200 años.

    Y estos respondieron construyendo desde 1880 la valla más larga del mundo (5614 km a día de hoy) para proteger las zonas (relativamente) fértiles de Nueva Gales del Sur, Victoria y Australia Meridional (y la zona con más explotaciones ganaderas de Queensland).

    El (nada glamuroso) resultado es este: una herrumbrosa valla metálica de diferentes alturas según el tramo que atraviesa una de las zonas más vacías e inhóspitas del planeta.

    Pero, ¿realmente le merece la pena al gobierno australiano mantener miles de kilómetros de valla por una de las regiones más inhóspitas del mundo?

    La respuesta es que sí: se estima que se gastan 10 millones de dólares australianos en su mantenimiento cada año.

    Ojo, la valla no es perfecta y algunos dingos consiguen cruzarla por agujeros que hay en ella o que excavan los propios animales en la tierra que hay debajo.

    Esta adorable camada de cachorros de dingo fue encontrada a pocos metros al este de la valla en 1976.

    Pero se estima que sin ella, el gobierno tendría que pagar indemnizaciones por valor de cientos, acaso miles, de millones de dólares a los ganaderos cada año por los ataques de los dingos, así que hasta hoy la valla constituye un activo valioso para el país.

    Lo curioso es que el dingo en Australia es el primer caso registrado en el que un depredador introducido ha asumido un papel ampliamente funcional en su ecosistema de adopción.

    Seguro que has oído historias absurdas sobre especies introducidas y la lucha contra las plagas en Australia.

    Como cuando desataron una plaga bíblica en el país al introducir sapos para que se comieran a los escarabajos autóctonos que devoraban sus cosechas de caña de azúcar.

    O las fallidas operaciones militares contra los emúes en los años 30 para hacer frente a la preocupación pública por el número de estos animales que, según se decía, estaban desbocados y destruyendo los cultivos en Australia Occidental.

    O la historia de este mascachapas, Thomas Austin, que liberó 24 conejos en 1859, desatando lo que los científicos consideran “la invasión biológica más devastadora en la historia ”

    Hoy se han convertido en más de 200 millones.

    O la de la introducción de los zorros en el continente con fines cinegéticos en la década de 1830, responsables de la extinción de varias especies.

    La historia de los dingos es muy diferente. Como son los últimos grandes depredadores que quedan en Australia, durante décadas se asumió que suponían una grave amenaza para los marsupiales autóctonos.

    La existencia de la valla nos permite poner a prueba esa premisa, comparando la situación de la fauna y la flora autóctona en la zona de la valla donde hay dingos y donde no los hay.

    Twitter corta los hilos automáticamente a partir del tuit 31. Si has llegado hasta aquí y tienes curiosidad por saber qué ha hecho el dingo por la fauna y la flora australianas, no tienes que más que pulsar “Mostrar respuestas” para descubrirlo 👇👇👇

    Los dingos no son los únicos depredadores introducidos en Australia: sobre todo zorros y gatos, como hemos visto, han causado estragos en la fauna autóctona australiana.

    Los estudios demuestran que los dingos toleran poco a los zorros: los matan o los ahuyentan. El sorprendente resultado es que la diversidad autóctona de pequeños marsupiales y reptiles es mucho mayor donde hay dingos, probablemente por su papel en el control de los zorros.

    Al mismo tiempo, con pocos dingos para cazarlos, las poblaciones de canguros se han disparado dentro de la valla, mientras que las poblaciones fuera de ella son menores pero estables.

    Un exceso de canguros puede sobrepastorear el paisaje, compitiendo con el ganado y dañando la vegetación. Así que la vegetación autóctona en realidad se beneficia de los dingos.

    El lado de la valla donde están los dingos es más verde que el otro.

    Estas imágenes de satélite de los últimos 35 años muestran el cambio de vegetación a ambos lados de la valla.

    Al principio es difícil verlo, pero la valla discurre en un ángulo de 90 grados por la esquina inferior derecha. No hay dingos dentro de esa zona.

    Sin embargo, las opiniones siguen divididas en cuanto al verdadero papel ecológico del dingo. Si el área de distribución de los dingos se extiende, los ganaderos podrían necesitar compensaciones por las pérdidas relacionadas con ellos.

    Es posible que la reintroducción de los dingos en la zona que protege la valla no afecte a la población de gatos o conejos, por lo que su retirada no es, desde luego, la panacea para recuperar la fauna amenazada de Australia. Pero a lo mejor podría ser un buen comienzo.

    Así que, conforme a los datos de que disponemos, el dingo, el único depredador de gran tamaño que queda en Australia, es capaz de mantener sana nuestra fauna salvaje manteniendo a raya a las especies de presas y plagas, algo único en una especie introducida.

    ¡Buen chico!

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    Bibliografía/para saber más

    https://daily.jstor.org/the-unexpected-result-of-australias-dingo-fence/

    https://edition.cnn.com/2022/08/24/world/australia-feral-rabbit-invasion-origins-intl-hnk/index.html

    https://www.nma.gov.au/defining-moments/resources/rabbits-introduced

    https://australian.museum/learn/animals/mammals/dingo/

    Publicado originalmente en:

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